Los Puertos en blanco

Los Puertos en blanco
Nevada 18 de Enero de 2017

martes, 25 de diciembre de 2018



Los 50 mejores restaurantes de carretera: "Si hay camiones, se come bien y barato"

  • Estos son, según Convey Transport, los bares indispensables donde parar estas Navidades de vuelta a casa.


David Palomo
  • 1 de 50

    Área 103 Venta de Almadrones (A-2, Km. 103, 19490 Almadrones, Guadalajara)

    Asador con más de 100 años de historia situado en el kilómetro 103 de la A-2. Presumen, por su experiencia, de conocer perfectamente las necesidades de los profesionales de la carretera.

  • 2 de 50

    Asador Los pucheros (430 Km. 276, 13100 Piedrabuena, Cdad. Real)

    Asador los Pucheros. Cerca de Ciudad Real (Carretera Nacional 430, kilómetro 276), puede acoger hasta a 550 comensales en su salón. El restaurante se especializa en comidas caseras de caza y pesca, poniendo especial énfasis en sus carnes a la brasa.

  • 3 de 50

    Bar Asador Marchena (Autovía 3, Km: 124, 16771 Zafra de Záncara, Cuenca)

    Situado en la localidad de Zafra de Záncara, en Cuenca (Autovía 3, km 124). Cuenta con su propia barbacoa y realizan platos creativos de recetas tradicionales.

  • 4 de 50

    Bar Restaurante El Madero (N-122, 42113 Pozalmuro, Soria)

    En el municipio de Matalebreras, este restaurante es una buena opción si te entra apetito entre Soria y Zaragoza. Los torreznos de Soria son especialidad de la casa.

  • 5 de 50

    Cafestore (Autovía del Noroeste, 15316 Coirós, La Coruña)

    Pequeña, discreta y sencilla cafetería en Betanzos, pero de trato excelente y con buena comida. Ideal para una parada breve de camino a La Coruña. En el kilómetro 558 de la autovía del noroeste, en el tramo de las Rías Altas.

  • 6 de 50

    Casa Bernardo Macías (Autovía A7 Km 116, 11369 San Roque, Cádiz)

    Hostal ubicado entre San Roque y Taraguilla-Miraflores. Dispone de 40 habitaciones por si toca hacer noche en Cádiz. Cuenta con un menú inspirado en la cocina tradicional andaluza, además de una gran variedad de tapas.

  • 7 de 50

    Casa Juanito Restaurante (N-301, Km. 209,500, 02630 La Roda, Albacete)

    La Roda, en Albacete, es punto intermedio entre madrileños y valencianos. Además de una buena comida, se puede aprovechar la parada para comprar productos típicos de la Mancha, como los conocidos Miguelitos de la Roda. Nacional 301, km 209.

  • 8 de 50

    El Álamo (Rapalcuarto, s/n, 33749 Serantes, Asturias)

    Bordeando la costa, en el municipio de Tapia de Casariego se encuentra El Álamo, restaurante especializado en productos  del Cantábrico (pescados, mariscos, carnes y huerta). Próximo a la A-8, en la Nacional 634 km 544.

  • 9 de 50

    El Lagar De Milagros (Av. Castilla y León, 53, 09460 Campillo de Aranda, Burgos)

    Especializados en cordero de lechal asado al horno de leña. Dominan las aves, como pichones, codornices, perdices. Se puede degustar en el municipio de Milagros, en Burgos. Salida 146 de la A-1.

  • 10 de 50

    El Moli de Les Pipes (Carretera Viladrau Gi-543 Km.3, 17401 Arbúcies, Gerona)

    Antiguo molino de harina situado en el municipio de Arbúcies. Rodeado de una frondosa vegetación, es una buena elección para aquellos que quieran despejarse del asfalto y relajarse. Carretera de Viladrau, kilómetro 3.

  • 11 de 50

    Eneldo y Tomillo (Calle Camarreal-Ojaiz, 166, 39011 Santander, Cantabria)

    Ofrece comida casera y renovada. Para probar sus platos, hay que llegar casi a la costa, siguiendo la Nacional 611. Se encuentra en la calle Camarreal-Ojaiz número 166, en Santander.

  • 12 de 50

    Hostal Restaurante El Español (Carretera N-II, KM 390, 50177 Bujaraloz, Zaragoza)

    El Hostal El Español de Bujaraloz, en Zaragoza, se considera el "gran buffet de la cocina aragonesa y mediterránea". Disponen de 16 habitaciones que abren durante todo el año. Se puede encontrar en la Nacional 2, km 390.

  • 13 de 50

    Hostal Restaurante El Volante (Avenida Levante, 46 ( Salida 89 Autovía ), 02520 Chinchilla de Monte-Aragón, Albacete)

    Este establecimiento es el complemento ideal si se visita el municipio de Chinchilla de Monte-Aragón. Comida típica manchega, además de souvenirs de la zona, como cuchillos, navajas, cerámicas o embutidos.

  • 14 de 50

    Hostal Restaurante Marino (Ctra. Madrid Valencia, km. 167, 16730 Honrubia, Cuenca)

    Hostal de tres estrellas situado en Honrubia, en Cuenca. Además de restaurante, cuenta con servicios adicionales como gimnasio, piscina o cajero. Ubicado en la A-3, en el kilómetro 167.

  • 15 de 50

    Hotel La Hacienda (Av. Portugal, s/n, 24750 La Bañeza, León)

    En la salida 303 de la A-6 se encuentra La Hacienda, un hotel-restaurante de La Bañeza. En él, se celebran eventos, bodas, bautizos y comuniones. Además dispone de gasolinera, estación de servicio y cafetería.

  • 16 de 50

    Hotel La Perdiz (Autovía De Andalucía Km 268, 23200 La Carolina, Jaén)

    Se encuentra en el Parque Natural de Despeñaperros. Es un alojamiento ideal para quienes necesiten hacer un alto en el camino, sobre todo si se es amante de la cocina de caza. Kilómetro 268 de la A-4.

  • 17 de 50

    Hotel Restaurante Casa Fernando (N-632a, Km. 147, 33780 Ballota, Asturias)

    Sitio idóneo para probar platos típicos de la zona como la fabada, el pote asturiano o la merluza a la sidra. Se ubica en el kilómetro 147 de la Nacional 632a, en Ballota (Asturias).

  • 18 de 50

    Hotel Restaurante Paneque (Carretera de Granada, Km 7, 29313 Villanueva del Trabuco, Málaga)

    Lugar de referencia entre camioneros. Ambiente familiar con gran aparcamiento. Cafetería abierta las 24 horas y capacidad para 200 comensales en su restaurante. Situado en la carretera de Granada, en el km 7.

  • 19 de 50

    La Piedad (Av. de Eusebio Salvador, 88, 34400 Herrera de Pisuerga, Palencia)

    Los vecinos de Herrera de Pisuerga, en Palencia, no se cansan de comer y desayunar en este sencillo hostal. Con servicio de gasolinera, se encuentra en la Avenida de Eusebio Salvadod número 88.

  • 20 de 50

    La Sierra Restaurante (Carretera Villalba Villafranca, 0 S/N, 06360 Fuente del Maestre, Badajoz)

    Salón de bodas especializado en carnes rojas a la plancha y marisco fresco. En él caben hasta 400 comensales. Además, cuenta con zonas ajardinadas. Carretera Villalba Villafranca sin número, el Fuente del Maestre (Badajoz).

  • 21 de 50

    La Venta de Meco (A-2, Km 38.200, 28880 Meco, Madrid)

    A medio camino entre Madrid y Guadalajara, se puede disfrutar de desayunos, comidas y cenas todos los días de la semana. Se encuentra en el kilómetro 38 de la A-2 en Meco, Madrid.

  • 22 de 50

    Mesón La Campiña (Polígono Industrial La Campiña, calle Asturias, 2, 41400 Écija, Sevilla)

    Restaurante para todo tipo de celebraciones. También disponen de servicio de catering. Su especialidad, las patatas bravas y carnes a la brasa. Ubicado en Polígono Industrial La Campiña, en calle Asturias número dos, en Écija.

  • 23 de 50

    Mesón Las Campanas del Miliario (Carretera Madrid-Irún, KM 135, 40541 Honrubia de la Cuesta, Segovia, 40541, Segovia)

    Lugar ideal para disfrutar de comida tradicional con productos típicos de Segovia. Se puede probar alguno de sus platos en en kilómetro 135 de la A-1.

  • 24 de 50

    Mesón Riscal (Carretera de Segovia, 31, 40270 Carbonero el Mayor, Segovia)

    Fundado en 1958, este restaurante se encuentra en el centro del municipio Carbonero el Mayor, un pequeño pueblo de Segovia. El paisaje lleno de riscos da nombre al establecimiento. Carretera de Segovia número 31.

  • 25 de 50

    Patxikuenea erretegia (Gaintxurizketa Bidea, 7, 20100 Lezo, Guipúzcoa)

    Este caserío se encuentra a los pies del monte Jaizkibel, en un entorno muy tranquilo. Dispone de tres salas climatizadas, dos comedores clásicos y un porche acristalado. Gaintxurizketa Bidea, 7, 20100 Lezo, Guipúzcoa.

  • 26 de 50

    Restaurante Bar La Balena (N-260, 17, 25700 La Seu d’Urgell, Lérida)

    Comida casera a muy buen precio a la salida de Andorra. Destacan sus caracoles. Se pueden probar en el kilómetro 17 de la Nacional 260.

  • 27 de 50

    Restaurant Can Campanyá (Calle Indústria, 68, 08755 Castellbisbal, Barcelona)

    Este restaurante familiar ofrece platos de la cocina tradicional catalana, con productos ecológicos. La carta varía dependiendo de la estación del año. Se encuentra en Carrer Indústria, 68, en Barcelona.

  • 28 de 50

    Restaurant Casanova (Avenida de Valencia, 4, 12596 Torreblanca, Castellón)

    Espacio cálido y acogedor para desayunos, comidas y cenas. Realizan recetas tradicionales con toques actuales, marinados con caldos de la región. Ubicado en la avenida Valencia número siete, en el municipio de Torreblanca, en Castellón.

  • 29 de 50

    Restaurante – Hotel Rural El Salero (Ctra. Zaragoza, 7, 19190 Torija, Guadalajara)

    Ubicado en el Parador de Torija, este restaurante pone a disposición del cliente un acogedor comedor y varias habitaciones, para disfrutar en un entorno medieval. Se localiza en el kilómetro 7 de la A-2.

  • 30 de 50

    Restaurante Asador Palencia La Encina (Calle Casañé, 2, 34002 Palencia)

    El lechazo chirro del cerrato se ha convertido en la especialidad de la casa gracias al horno de leña y adobe. El pescado, también al horno, lo reciben directamente del puerto de Santander. Está en la calle Casañé número 2, en Palencia.

  • 31 de 50

    Restaurante Botafumeiro (Calle Talleres, 3, 47120 Mota del Marqués, Valladolid)

    Sencillo restaurante en la localidad de Mota del Marqués, en Valladolid. Se sirven platos de comida tradicional y aperitivos. El casco histórico se encuentra a 15 minutos a pie. Se puede disfrutar de sus platos en Calle Talleres nº 3.

  • 32 de 50

    Restaurante Buffet Platicum (N-232, Km. 83.4, 31590 Castejón, Navarra)

    Buffet con productos frescos cocinados al momento. Cuenta con más de 150 platos, tanto en frío como en caliente, además de una numerosa oferta de helados. A medio camino entre Logroño y Zaragoza, en la N-232, kilómetro 83.

  • 33 de 50

    Restaurante Casa Consuelo (Ctra. Nacional 634, Km. 511,150, 33792 Luarca, Asturias)

    Referencia en la cocina asturiana tradicional. Destacan sus callos caseros y la merluza con angulas. Además, se pueden acompañar con vinos de marcas clásicas. Se puede encontrar cerca de Luarca, en la carretera nacional 634, kilómetro 511.

  • 34 de 50

    Restaurante Duque De Medinaceli (Av. Madrid, 29, 42240 Estación de Medinaceli, Soria)

    Restaurante familiar que ofrece platos típicos de la zona, con un aire fresco, respetando la temporada de los productos. Renuevan su carta de vinos al unísono con los platos, para que estén en completa armonía. Ubicado en el número 29 de la Avenida de Madrid, en Estación de Medinaceli (Soria).

  • 35 de 50

    Restaurante El Blanco (Ciudad Rodrigo, 37594, Salamanca)

    Carnes a la parrilla, buena atención y menús del día en la histórica Ciudad Rodrigo, en Salamanca. Se encuentra en la Avenida de Burgos-Portugal, en el kilómetro 327.

  • 36 de 50

    Restaurante El Perejil (Carretera Cuevas Aguilas, 04619 Cuevas del Almanzora, Almería)

    Tapas y platos tradicionales mezcladas con toques contemporáneos y aprovechando los ingredientes de temporada. Siempre con un toque de perejil. Se puede degustar en salida 901 de la AP-7, en Cuevas del Almanzora, en Almería.

  • 37 de 50

    Restaurante Estación de Servicio Hormilla Valcarce (Polígono industrial hormilla, calle principal, 26323, Hornilla, la Rioja)

    Local limpio, agradable, con gran cantidad de cervezas, aparcamiento disponible, zona para repostar y un menú asequible. Vino de La Rioja para probar y carne de la mejor calidad.

  • 38 de 50

    Restaurante la Aguzadera (Autovía del Sur, Km 197, 13300, Valdepeñas, Ciudad Real)

    En un paraje ideal, ofrece todo tipo de comodidades y es perfecto para realizar bodas. Comida casera, calidad, buen servicio y hasta piscina. Cerca de Valdepeñas, es un buen lugar para comer cerca de la localidad, donde se puede probar el mejor vino de toda Castilla-La Mancha.

  • 39 de 50

    Restaurante La Majada (Ctra. E-90/ A-5, Km. 259, 10220, Trujillo, Badajoz)

    Uno de sus grandes atractivos es que tiene una zona habilitada para recargar coches eléctricos. Por lo demás, ofrece menú del día a 15 euros, tiene terraza, parque infantil y aparcamiento cubierto, por si llueve.

  • 40 de 50

    Restaurante Marinetto (18330, Chauchina, Granada)

    Tiene una gran cantidad de entrantes, desde berenjenas con miel a mollejas de cordero, pero también las carnes, su especialidad. Se pueden pedir desde chuletas de cerdo, pasando por presa ibérica y churrasco de cerdo. Sus especialidades son el bacalao, el choto frito, el tentáculo de pulpo, las gulas, las habas con jamón y el entrecot de angus.

  • 41 de 50

    Restaurante Piero (N-340, Km. 1009, Torreblanca, Castellón)

    Comida de calidad, mediterránea y sana. Son expertos en arroces, fideuás, potajes, cocidos y muchas otras variedades. Está dotado con grandes salones para las celebraciones familiares: bodas, comuniones y bautizos, pero se adaptan a cualquier circunstancia.

  • 42 de 50

    Restaurante Roacó Casa Tere (Plaza Parque, 6, 12600, Vlla de Uxó, Castellón)

    Las manitas de cerdo son su especialidad. La comida es casera y elaborada; el servicio rápido y amable; y es perfecto para ir con niños. Tiene un parque al lado, una terraza para poder tomar el aire y un menú asequible.

  • 43 de 50

    Restaurante Salamanquilla (45543, Otero, Toledo)

    Ofrecen una gran variedad de platos en el menú: asados, paellas, verduras, carnes, pescados… Todo casero y con postres igualmente hechos en la propia cocina. El flan y las natillas, sus especialidades. La comida típica manchega al servicio de cualquier conductor que quiera hacer una parada.

  • 44 de 50

    Restaurante Villacol (Lugar Noceda, 42, 27675, Castelo, Lugo)

    Destacan la carne de churrasco y las truchas. Menú asequible (por 10 euros puedes comer) y un churrasco que en Tripadvisor se ha hecho famoso. Está situado en una gran explanada, con sitio para aparcar y a pocos metros de la salida de la autovía.

  • 45 de 50

    Restaurante Volvoreta (Calle Pinar, 2, 40410, San Rafael, Segovia)

    Postres caseros, cochinillo como especialidad y un parque para que los niños juegan mientras los padres hacen una parada antes de seguir con el viaje. Paraje agradable, con una terraza acristalada y un jardín, también destaca por sus menús, las croquetas de chipirones, la sopa castellana y las chuletas de cordero.

  • 46 de 50

    Restaurante Área de Boceguillas (Autovía A-1, km 115, 40560, Boceguillas, Segovia)

    Restaurante dirigido por tres generaciones de la misma familia, tiene productos típicos de la tierra y, sobre todo, está situado en una zona de paso que ofrece múltiples actividades: paseos a caballo, golf, karting, paintball, piragüismo, senderismo, vuelo sin motor… Sus menús, bocadillos y tapas están a disposición de cualquier conductor que se deje caer por la zona.

  • 47 de 50

    Venta El Jilguero (A-2234, 11170 Medina-Sidonia, Cádiz, España)

    Su especialidad son los desayunos típicos andaluces. Como cualquier venta de la zona, ofrece productos de la tierra: manteca colorá, manteca blanca, patés, aceite, diferentes mantequillas, tomates, chacinas… Una gran variedad. En Tripadvisor los visitantes también destacan la fritura, la tapa de venado y la de rabo de toro. Su única asignatura pendiente es la limpieza, penalizada por muchos de los comensales.

  • 48 de 50

    Venta San José (Autovía del Este, E-901, A-3, 16771 Villares del Saz, Cuenca)

    Situado en Zafra de Záncara (Cuenca), el restaurante, un negocio familiar abierto en 1980, ofrece todo tipo de comidas manchegas: pisto, migas… También, además, ofrece productos de la tierra que puedes comprar en su tienda: quesos y embutidos. Y, para los más tradicionales, menús, platos combinados, raciones o bocadillos.

  • 49 de 50

    Venta Sant Jordi (Carretera Nacional 340. Alcoy, Alicante)

    Situado cerca de Alcoy (Alicante), es mucho más que un bar de carretera. Celebran conciertos, ofrecen menús del día, bocadillos, hamburguesas y todo lo que uno se pueda esperar. Con un amplío aparcamiento, es un buen lugar para descansar, comer o echar un rato para seguir el viaje.

  • 50 de 50

    Ven y ven (Km 186, CU-V-8307, 1670 Tébar, España)

    La web Convey, de donde se ha obtenido esta lista, incluía a el restaurante Mariano, en Calamocha, Teruel. Sin embargo, ante la venta de este, hemos incluido el Ven y Ven, restaurante que lo sustituye. Menú del día y bocadillos a precio asequibles y Miguelitos de postre. 



domingo, 23 de septiembre de 2018

DEMAGOGIA POPULISTA PODEMITA


40 contradicciones inexorables en la vida de todo sectario

Pocos sectarismos ideológicos y culturales suelen resistir el contacto con la realidad. La única salida posible para el sectario consiste entonces en vivir en una permanente contradicción vital. Estas son 40 de las más llamativas. 

 
 

1. Eres comunista hasta que lees tu primer libro de economía y lo entiendes.
2. Eres estalinista hasta que lees tu primer libro de historia sin saltarte la mitad de las páginas.
3. Eres socialista hasta que te sale la primera declaración de la renta a pagar.
4. Eres populista hasta que el populista de la otra orilla es capaz de reunir a más cafres en una plaza de los que eres capaz de reunir tú.
5. Eres feminista hasta que te encoñas del gañán malote de la clase.
6. Eres ateo hasta que la resonancia revela una pequeña mancha en tu pulmón.
7. Eres exquisitamente demócrata hasta que las encuestas electorales le dan escaños en el Congreso a VOX.


8. Eres pacífico hasta que los que siempre han callado en tu presencia te pierden el miedo y empiezan a levantar la voz.
9. Eres partidario de la libertad de expresión hasta que se ríen de tu trauma particular.
10. Eres partidario de la idea de que el humor no debería tener límiteshasta que se ríen del equipo de tu pueblo.
11. Eres partidario del respeto a todas las creencias religiosas hasta que una de tu partido enseña las tetas en una iglesia y le jode la misa a cuatro ancianos.
12. Eres republicano hasta que te das cuenta de que, en 2018, el presidente de la república sería Pablo Echenique.
13. Eres un ferviente defensor de la igualdad de todos los españoles hasta que a Pedro Sánchez le regalan un doctorado y empiezas a ver a algunos españoles más iguales que otros.


14. Eres partidario de un Estado amplio hasta que descubres que trabajas más de seis meses al año para el Leviatán.
15. Eres partidario de la regulación pública de las actividades económicas hasta que los inspectores de tu Ayuntamiento te obligan a instalar en tu funeraria un limitador de sonido para discotecas de 2.000 euros que sólo venden ellos. 
16. Eres partidario del respeto a la ley hasta que descubres que la ley también protege a los votantes de derechas.
17. Eres partidario de la libre elección de lengua escolar para tus hijos hasta que llegas al poder y los que pueden escoger la lengua escolar para sus hijos son los hablantes de la otra lengua oficial de tu región.
18. Eres pacifista hasta que pasa un terrorista a tu vera y acepta hacerse un selfie con tus hijos.


19. Eres partidario del derecho a la libre circulación hasta que te das cuenta de que ese derecho también debería ser aplicable a los ciudadanos de las dictaduras socialistas.
20. Eres europeísta hasta que Europa te dice que no tienes derecho a imponerle la independencia al 50% de tus vecinos.
21. Eres conservador hasta que es la izquierda la que pretende conservar la república de 1936.
22. Eres antiabortista hasta que tu hija adolescente se queda embarazada del gañán malote de la clase.
23. Eres ecologista hasta que descubres que a las mejores calas nudistas de Ibiza sólo se llega en barco.
24. Eres partidario de la libre posesión de armas hasta que el vecino del tic nervioso y los mensajes paranoicos en el ascensor se compra una Smith & Wesson.
25. Eres un entusiasta defensor de la idea de que la riqueza debe estar subordinada al interés general hasta que pagas la primera cuota de la hipoteca de tu casa.
26. Eres partidario de la okupación hasta que la patada se la pegan a tu puerta
27. Eres un firme defensor del amor libre hasta que a tu novia le tira los tejos Rodolfo ‘El Trípode’.
28. Eres partidario de la libertad de prensa hasta que te das cuenta de que los fachas de La Caverna también saben escribir.
29. Eres aliado hasta que descubres que así tampoco te comes un rosco. 
30. Eres el trol más radical de X hasta que X te contesta amablemente a un tuit y te convierte en su pagafantas más fiel.
31. Eres contrario a las bodas en fincas rústicas hasta que tu novio te pide matrimonio y decides que no vas a ser tú menos que Meghan Markle.


32. Eres un firme partidario de la inmersión lingüística hasta que visualizas a tu hijo siendo educado en una lengua regional minoritaria y empiezas a temer que se te pase el plazo para matricularlo en la mejor escuela suiza de tu ciudad.  
33. Eres un beligerante detractor del capitalismo y la propiedad privada hasta que te cae el primer sueldo público de cuatro ceros
34. Eres partidario de la idea de que votar nunca puede ser malo hasta que alguien pide votar el Estado de las autonomías.


35. Eres un tipo de principios rocosos hasta que esos principios rocosos te impiden vivir como los burgueses a los que siempre has criticado.
36. Eres un admirador de las llamativas manifestaciones de folclore religioso tribal de culturas exóticas hasta que ves imágenes de la Semana Santa sevillana en La Sexta.
37. Eres de izquierdas hasta que descubres que la naturaleza humana no es un constructo social sino el fruto de cientos de millones de años de evolución indiferente a tus neurosis políticas y culturales.
38. Eres multiculturalista hasta que pasas una mañana en una piscina pública. 
39. Eres contrario a todos los muros excepto los que construyeron los totalitarios de tu cuerda
40. Eres partidaria del empoderamiento de todas las mujeres excepto las musulmanas, las de derechas, las católicas, las liberales, las racionalistas, las positivistas, las escépticas, las que no se dejan pastorear, las que le ganan elecciones a la ultraderecha nacionalista, las que pretenden vivir su vida como quieren ellas y no como quieres tú, las que dicen que su cuerpo es suyo y no tuyo, las que se emparejan con machistas de otras culturas, las que son víctima de la violencia de izquierdas, las que defienden el Estado de derecho y, en general, las que son más libres, inteligentes y atractivas que tú

miércoles, 30 de mayo de 2018

Tintín y yo

Tintín y yo




tintin


No puedo imaginar mi niñez y adolescencia sin los álbumes de Tintín, el joven periodista y aventurero creado por Hergé. En los años sesenta y setenta del pasado siglo, no existía la jornada continua en las escuelas. O tal vez yo no la conocía, pues en mi colegio de padres reparadores las clases se impartían en horario partido, lo cual era un fastidio, fundamentalmente porque después de comer la televisión pasaba unas series estupendas, como Superagente 86, Bonanza, Mannix, Kojak, Columbo, El virginiano, Misión imposible, Star Trek, Perdidos en el espacio, El Santo, Embrujada, Daktari, Ironside, Hawaii Five-O, La mujer policía, McMillan y esposa, Cannon, Las calles de San Francisco. Pido excusas a los nostálgicos de esa época, si no he mencionado alguna serie, pero la memoria se hace particularmente selectiva al superar los cincuenta años o quizás demasiado imperfecta, acumulando insalvables lagunas. Aún recuerdo la frustración que me producía salir de casa mientras se escuchaba en el pequeño televisor en blanco y negro la banda sonora de Hawaii Five-O o de Misión imposible. Cuando me sentaba en mi pupitre –en realidad, una mesa compartida con algún compañero-, disimulaba mi malhumor, hundiendo la cabeza en el libro de texto. ¿Cómo podían esperar los profesores que me interesara por el Diagrama de Venn o el subjuntivo, cuando Mr. Spock, oficial científico de la U. S. S. Enterprise, luchaba valientemente contra el malvado Khan Noonien Singh para salvar a la raza humana? Sólo me consolaba la perspectiva de pasar buena parte de la tarde, leyendo por enésima vez alguna aventura de Tintín. Después de merendar y finalizar los deberes, me tiraría al suelo de moqueta de mi cuarto, abriría un álbum y olvidaría el mundo exterior. Tintín me parecía más verdadero que los personajes reales abordados en los libros de historia y no me faltaba razón, pues el joven del mechón rubio y pantalones de golf hace mucho tiempo que disfruta de la intemporalidad de los mitos. 

 Aunque los más jóvenes no le presten tanta atención como las generaciones anteriores, casi nadie ignora quién es y su iconografía ya forma parte del imaginario colectivo.

Tintín fue creado por Georges Remi en 1929, un belga tranquilo, minucioso y reservado al que nunca le gustaron demasiado los niños. Comenzó a dibujar en la escuela, aprovechando la parte inferior de sus cuadernos para plasmar las historias de un joven belga que luchaba contra el invasor alemán mediante ingeniosas técnicas de sabotaje. Aunque no lo sospechaba, George Remi había dado el primer paso hacia el futuro Tintín. El segundo paso llegó con su ingreso en los boy-scouts, donde asimiló los valores esenciales que guiarían el comportamiento de su personaje: lealtad, coraje, compañerismo, abnegación, honestidad, independencia, generosidad, pureza, rebeldía. De hechos, sus primeras historietas aparecen en la revista Le Boy-Scout, que enseguida se convertirá en Le Boy-Scout Belge. En 1924 empieza a firmar como Hergé. Un año después se incorpora a la redacción de Le XXe Siècle, un diario católico y nacionalista dirigido por el padre Nobert Wallez. En 1926 crea a Totor, un personaje algo rudimentario, pero con los grandes rasgos del Tintín. Los padres de George Remi intentan que estudie dibujo en una escuela de artes gráficas, pero él desiste tras el primer ejercicio: reproducir fielmente un capitel corintio de yeso. Lo formal y académico sólo le produce aburrimiento y hastío. Seguirá dibujando de forma autodidacta, aprendiendo de sus errores hasta alumbrar un estilo propio e inconfundible. Tras realizar el servicio militar obligatorio, Hergé recibe el encargo de crear un suplemento infantil y juvenil que se titulará Le Petit Vingtième. Hergé aprovechará la ocasión para completar el perfil de Totor, añadiéndole un tupé y la compañía de Milú, un leal, intrépido y divertido fox terrier. Un colaborador de Le XXe Siècle destinado a México como reportero le envía cómics estadounidenses, pensando que le abrirán perspectivas hasta entonces desconocidas. 
Hergé descubre una nueva forma de narrar: viñetas en las que los personajes hablan mediante globos y no con textos a pie de página. Ese procedimiento imprime agilidad y dinamismo a las historietas, creando una ilusión de movimiento que recuerda al cine. Una nota inquietante. El colaborador que le hace llegar ese maravilloso material gráfico es León Degrelle, futuro dirigente del movimiento rexista, el partido pronazi que colaborará con Hitler durante la ocupación de Bélgica. Con el tiempo, Degrelle afirmará que Hergé, con el que había mantenido una cordial amistad, se inspiró en él para crear a Tintín. Hergé responderá que no es cierto, que su modelo no ha sido Degrelle, sino su único hermano Paul Remi, algo menor. Degrelle objetará que Tintín en el país de los soviets era una versión del viaje que realizó a la Unión Soviética como corresponsal de Le XXe Siècle. La polémica quedará en el aire, alimentando las calumnias contra Hergé, al que acusarán de simpatizar con el totalitarismo nazi.

Conviene señalar que los escenarios de las primeras aventuras de Tintín no los elige Hergé, sino el padre Wallez. El sacerdote católico opinaba que el colonialismo había llevado el progreso y el evangelio a regiones habitadas por salvajes, y que el comunismo representaba la mayor amenaza para la civilización occidental. Tintín en el país de los soviets apareció como álbum en 1930. Como sucedería con el resto, primero se publicó de forma seriada. Hergé no conocía la Unión Soviética y se documentó de forma bastante superficial. Durante mucho tiempo, se sostuvo que el álbum era tendencioso e insoportablemente reaccionario, pero hoy en día ya no quedan argumentos para negar el carácter totalitario y antidemocrático del régimen soviético. Tintín en el Congo apareció como álbum en 1931. 
Inicialmente, no despertó polémicas, pero durante el proceso de descolonización surgieron las acusaciones de racismo y, más adelante, la nueva sensibilidad medioambiental repudió las escenas de caza, algunas verdaderamente brutales, como el uso de un cartucho de dinamita para acabar con la vida de un rinoceronte. En 1946, Hergé rehízo el álbum, eliminando escenas y modificando diálogos. Además, impidió durante muchos años que se reeditara Tintín en el país de los soviets. Para Hergé, sus dos primeros álbumes pesarán en su conciencia como “pecados de juventud”. Paradójicamente, Tintín en el Congo es un álbum muy popular en la República Democrática del Congo. Parece ser que los descendientes de los congoleses sometidos a la corona belga no se sienten ofendidos.

En los siguientes álbumes, Hergé escogerá libremente los escenarios. Tintín viajará a América, Egipto, Arabia Saudí, la India. Con El loto azul, que aparece en 1935, logra su primera obra maestra. Esta vez no se deja llevar por los tópicos. Un capellán le presenta al joven chino Tchang Tchong-Jen, brillante estudiante de escultura de la Academia de Bellas Artes de Bruselas. Tchang le proporciona información precisa, derribando los estereotipos sobre China. Simpatizarán de inmediato y se harán grandes amigos. Tchang aparecerá como personaje en dos álbumes: El loto azul, y Tintín en el Tíbet (1959), para muchos la obra más perfecta de Hergé. “Tchang era un chico excepcional”, declararía más tarde el dibujante belga, “me ha hecho descubrir y amar la poesía china, la escritura china… El viento y el hueso, el viento de la inspiración y el hueso de la firmeza gráfica. Para mí esto fue una revelación. También le debo el hecho de haber entendido mejor el sentido de la amistad, el sentido de la poesía, el sentido de la naturaleza…”. Hergé y Tchang perderían el contacto por culpa de la Guerra Civil china y la posterior dictadura de Mao, pero el dibujante logró contactar con su amigo dos años antes de morir, organizando con la ayuda de las autoridades francesas un emotivo reencuentro.

Durante la ocupación de Bélgica por los nazis, Hergé seguirá publicando. Le Petit Vingtième desaparecerá, pero Le Soir, un periódico dirigido por Raymond de Becker, un antiguo responsable de Acción Católica, le abrirá sus páginas, lanzando un suplemento juvenil, Le Soir-Jeunesse. Durante este período, Hergé ambientará las aventuras de Tintín en escenarios poco conflictivos, con un propósito claramente evasivo. Desde El cangrejo de las pinzas de oro hasta Las siete bolas de cristal, su héroe protagonizará peripecias exóticas que sortearán la censura de los nazis. Cuando se produce la liberación de Bruselas, los aliados le prohíben continuar publicando, lo arrestan en cuatro ocasiones y pasa una noche en comisaría. Finalmente, queda en libertad sin cargos. Sin embargo, siempre le acompañará la sospecha de racista, antisemita y misógino.

 Hergé nunca ocultó su ideología conservadora, pero no se le pueden adjudicar planteamientos xenófobos o antidemocráticos. En China, Tintín lucha contra los abusos racistas, el imperialismo japonés y la corrupción de las potencias europeas. En América Latina, se enfrenta a los comerciantes de armas y a los militares golpistas. En el norte de África, combate a los traficantes de esclavos y en su propio país –cuyo nombre omite, pero cuyo parecido con su Bélgica natal no deja lugar a dudas- defiende el derecho de los gitanos a establecerse en lugares dignos y no en las proximidades de los vertederos, como suele suceder.

Tintín encarna el heroísmo en estado puro, la moral del perfecto boy-scout. No cambia ni envejece. Aficionado al senderismo, la gimnasia y el yoga, no fuma ni bebe –salvo en ocasiones muy especiales, como cuando hace acopio de valor para enfrentarse al paredón de fusilamiento en La oreja rota (1937). Cortés y extremadamente caballeroso, nunca flirtea con las muchachas. Poco a poco abandona su trabajo de periodista para hacer de detective o explorador. Nunca se preocupa por el dinero. Quizás Haddock compartió con él el tesoro de Rackham el Rojo descubierto en los sótanos del castillo de Moulinsart, pero Hergé omite estas cuestiones. 

No resulta fácil calcular su edad. En algunas viñetas parece un auténtico alfeñique, con la estatura de un niño, pero su madurez y su valor no se corresponden con su aspecto. En algún lugar, he leído que Tintín bordea los veinte años. Puede ser, pero su apariencia no coincidirá con esa edad hasta los últimos álbumes. Cuando en Tintín y los Pícaros (1976) cambia sus bombachos por unos pantalones vaqueros, surge de inmediato la sospecha de que ha comenzado a preparar su despedida. Tal vez Hergé intentaba encajar el heroísmo en la infancia, cuando el ser humano aún no se ha asomado a los abismos del sexo y el desengaño, y su escasa experiencia le ha impedido caer en el cinismo. Tintín es una especie de Sir Galahad, pero sin armadura, siempre en busca de la pureza y el ideal.

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Quizás Tintín es el personaje menos interesante de la serie. Yo prefiero a Haddock, Tornasol o a cualquiera de los villanos. El capitán Haddock es una creación extraordinaria, uno de esos productos de la imaginación que desbordan a su creador. Impaciente, malhablado (sus insultos son antológicos y, de hecho, han dado pie a estudios y recopilaciones), borrachín y pendenciero, irrumpe en el relato como un personaje lastimoso y algo canalla. No hay que olvidar que en El cangrejo de las pinzas de oro (1941) golpea a Tintín en la cabeza con una botella mientras pilota un avión. Poco después, hace una fogata en la barca en la que huyen, provocando un naufragio. No existía ninguna garantía de que el personaje reapareciera en aventuras posteriores, pero Hergé advirtió sus posibilidades y lo incorporó a la serie. Con el tiempo, se convertirá en el amigo inseparable de Tintín y en el propietario de Moulinsart, un blasonado castillo rodeado de bosques y con un fiel mayordomo, Néstor, que se ocupará de que nunca falte en el mueble bar Loch Lomond, el whisky preferido de Haddock. Sus intentos de transformarse en un aristócrata fracasarán estrepitosamente. Viejo lobo de mar, será incapaz de adaptarse al monóculo y a los paseos a caballo.

Silvestre Tornasol es un inventor tímido, cortés y entrañable. Precursor de la televisión en color, su sordera incurable deforma todo lo que llega a sus oídos, causando cómicos malentendidos. Estrambótico, despistado y tierno, acompañará a Tintín y a Haddock en muchas de sus peripecias. Su enfrentamiento con Laszlo Carreidas, un mezquino magnate que ha instalado cámaras secretas en su avión para hacer trampas mientras juega a los barquitos, romperá brevemente su imagen de sabio amable y tranquilo, mostrando su frustrada vocación de pugilista. La curiosidad de Tornasol es inagotable. Su afán de conocimiento no excluye ninguna disciplina. De ahí que muestre el mismo interés por la conquista del espacio, las casas inteligentes o la botánica experimental. Incluso llegará a fabricar un arma secreta que provocará su secuestro a manos de una nación centroeuropea, cuyos métodos recuerdan a las dictaduras comunistas del otro lado del telón de acero. 

Surge de este modo una de las aventuras más apasionantes de la serie, El asunto Tornasol (1954-1956), que despliega una intriga tan perfecta como las del mejor Hitchcock, empleando técnicas cinematográficos, como los planos generales, los primeros planos y los planos de conjunto. Su atmósfera está a medio camino entre 39 escalones (1935) y Alarma en el expreso (1938). Algunas páginas también recuerdan el clima opresivo de Cortina rasgada (1956), estrenada ese mismo año. Al final de la aventura, Tornasol destruye los planos de su invento en un alarde de sentido común y generosidad. No hay nada sorprendente en este gesto, pues, además de un científico, Tornasol es un sentimental que cultiva rosas y que no duda en arriesgar su vida para rescatar a Bianca Castafiore -a la que ama en secreto- de las manos del general Tapioca, un viejo enemigo que les ha tendido una trampa en San Theodoros. San Theodoros, que ya había aparecido en La oreja rota, es una república bananera de América del Sur que puede identificarse con cualquiera de las dictaduras militares de los años setenta. Hergé muestra que la caída del general Tapioca no resuelve los problemas sociales. Aunque cambien los gobiernos, la miseria persiste en forma de chabolas rigurosamente custodiadas por la policía.

La Castafiore es una soprano lírica que goza de reconocimiento mundial, pero su talento no agrada demasiado a Tintín, ni a sus amigos. Ignoro si esta circunstancia tiene algo que ver con los gustos -o las fobias- de Hergé. El supuesto idilio de la diva con Haddock dará lugar a uno de los álbumes más divertidos del ciclo, Las joyas de la Castafiore (1962). Se trata de una comedia chispeante que recuerda las películas de equívocos y puertas falsas. Las confusiones telefónicas y la sordera de Tornasol alcanzan en esta aventura unas proporciones desmesuradas. Un escalón roto del palacio de Moulinsart inmovilizará a Haddock en una silla de ruedas, impidiéndole rehuir la visita de la Castafiore, que insiste en llamarlo “Bartock”, “Kappock” o “Kodack”. Los nervios del pobre capitán bordearán el colapso en las semanas siguientes. Nunca se le había visto tan enfadado e irritable. 

La presencia de Serafín Latón, un pelmazo insoportable que vende seguros, no contribuirá a mejorar la situación. Hergé se propuso urdir una historia donde no sucediera apenas nada y que, sin embargo, lograra atrapar el interés del lector. El resultado fue una peripecia hilarante que se resuelve de un modo trivial. Las joyas robadas aparecen en el nido de una urraca y las pesquisas de Hernández y Fernández se revelan una vez más como un monumento a la idiotez humana. Su estulticia los emparenta con Bouvard y Péuchet. Hergé se basó en su padre y su tío para componer su aspecto: traje negro, bombín pasado de moda, bastón de paseo, mostachos de morsa. Su incorregible estupidez produce una calamidad tras otra. Sufren caídas, intoxicaciones, palizas, linchamientos, pero no despiertan lástima. Sus penalidades son un tributo al cine mudo, con su humor de apariencia inocente, pero con un fondo cruel y despiadado.

En Vuelo 714 para Sidney (1967), Rastapopoulos, el enemigo tradicional de Tintín desde Los cigarros del faraón (1934), se convertirá en un bufón patético que provoca tanta lástima como irrisión. Vestido de cow-boy (camisa rosa con dibujos de fantasía, botas tejanas y sombrero de ala ancha), sufrirá un percance tras otro hasta quedar hecho un guiñapo. Su duelo con el magnate y filántropo Laszlo Carreidas bajo los efectos del suero de la verdad no tiene desperdicio. Ambos rivalizan en bellaquería, mostrando lo borrosas que pueden llegar a ser las distinciones morales. Bajo el aspecto respetable de Carreidas, se esconde un canalla redomado que mató a su tía a disgustos y que culpó a la criada de sus pequeños hurtos domésticos, sin preocuparse de que la echaran a la calle. Aficionado al ocultismo, Hergé introducirá en la aventura un platillo volante procedente de una civilización alienígena. Secuestrado por los extraterrestres, Rastapopoulos desaparecerá definitivamente de la serie. Tal vez, su carrera criminal haya continuado en otras galaxias y ahora esté preparando su regreso.

El genio de Hergé se manifiesta también en los personajes menores, como Abdallah, el mimado hijo de un emir que, a ojos de su padre, es “un pastelito de miel”, “un corderito de azúcar”, pero que no cesa de cometer maldades y urdir pesadísimas bromas que suelen recaer sobre el pobre capitán Haddock. Todos los personajes de las aventuras de Tintín aparecen en las páginas preliminares de cada álbum, formando una galería que evoca los retratos colgados de las paredes de un castillo. Mi niñez queda muy lejos, pero cada vez que contemplo esas imágenes siento que recupero fragmentos de esos años: la aparición de mi madre –sonriente y risueña- con la merienda en una bandeja; las peleas inofensivas con mi hermana, inevitables por la diferencia de sexo y edad; los paseos con mi padre por el Parque del Oeste, explicándome por qué los pieles rojas no eran los malos en Tintín en América, algo difícil de entender para un niño de ocho años que jugaba a indios y vaqueros.

 Tintín y yo hemos pasado juntos muchas horas. Con el tiempo, he comprendido que Hergé tenía razón cuando decía que las aventuras de su personaje eran aptas para niños de siete a setenta y siete años. Yo ampliaría ese margen hasta el límite más remoto de la existencia humana. La idea de morir no es muy estimulante, pero ya que se trata de una cita ineludible, no me importaría dar el último suspiro con un álbum de Tintín entre las manos, mientras escucho el “Aria de las joyas” del Fausto de Gounod. Si lo canta “el ruiseñor milanés”, no descarto la posibilidad de resucitar con los gritos del capitán Haddock, vociferando: “¡Rayos y truenos!, ¡Mil millones de mil millones de naufragios!”.

martes, 6 de marzo de 2018

La mujer que hizo posible ‘Cien años de soledad



La mujer que hizo posible ‘Cien años de soledad’






 
Por Loreto Sánchez Seoane
 

Gabriel García Márquez y su mujer Mercedes Barcha.

Gabriel García Márquez y su mujer Mercedes Barcha.
Iban a ser cuatro meses pero se alargaron hasta 18. El dinero no entraba y después de su coche y de los electrodomésticos, sólo les quedaba por empeñar el secador de pelo. Mercedes Barcha no permitía que a su marido le faltasen sus folios, sus hojas en blanco que acababan estrujadas en el suelo y que reabastecía cada cierto tiempo con otras 500 sobre la mesa. Estaba convencida de su convencimiento. Él estaba soñando una gran novela y era nada menos que García Márquez.

La idea, dicen, surgió de camino a Acapulco, en un viaje en familia en el que al autor le shockeó la inspiración, le invadió la historia. Unos aseguran que dio la vuelta de un volantazo para encerrarse a escribir en su casa de la calle de la Loma, en el barrio de San Ángel de Ciudad de México, donde había llegado cuatro años antes desde Colombia. Otros, que continuó el trayecto y en Acapulco disfrutó pensando.

Ya tenía la historia y le aseguró a su mujer que sería un trabajo rápido. Apareció Macondo y el tiempo hubo que estirarlo. Crecieron las colas de cerdo, las supersticiones, las casas de adobe, una ciudad que pasaría del esplendor al fracaso, y la falta de dinero. No tardaron en tener que hacer de su Opel un sustento, de los electrodomésticos hojas de papel. Como él aseguraría más tarde, fue ella la que se hizo cargo de todo, la que asumió el peso y la que le quitó la preocupación por el dinero.

Fue ella, también, la que pasaba a máquina las páginas que ya tenían el visto bueno del autor. Fue ama de casa, tesorera, contable y secretaria mientras hacía malabares para que ni sus hijos ni su marido notaran la falta de ingresos. Tal fue la situación que, cuentan, al mandar la primera versión a la Editorial Sudamericana, no les llegaba el dinero y tuvieron que enviar primero la mitad y, tras empeñar otro de sus objetos, empaquetar la segunda parte. También dicen que, cuando salieron de correos, Barcha hizo su primer comentario realista: “Lo único que falta ahora es que la novela sea mala”.

"Tenía la desmoralizante impresión de estar metido en una aventura que lo mismo podía ser afortunada que catastrófica”

La misma sensación tenía García Márquez. En una carta años después aseguraría que tuvo “la desmoralizante impresión de estar metido en una aventura que lo mismo podía ser afortunada que catastrófica”. Fue, quizás para él, una mezcla entre ambas. La novela se publicó el día 5 de junio de 1967 en Buenos Aires, hace exactamente 50 años, con una dedicatoria a un matrimonio. Eran Jomí García Ascot y María Luisa Elío, los que le ayudaron durante los 18 meses que pasó generando parte de la historia de la literatura, los que se quedaron con las galeradas de su libro llenas de anotaciones a los bordes y los que jamás quisieron venderlas pese al alto precio que llegaron a tener las mismas.

En tan sólo mes y medio, y ante la atónita mirada de Márquez, que antes no había vendido más de 1.000 ejemplares por libro, se agotó la primera edición: 8.000 copias que cambiaron el curso de la literatura iberoamericana y que a día de hoy son una minucia en comparación a los 30 millones de ejemplares que se han vendido en todo el mundo.

Un costumbrismo a lo Faulkner, de los buenos”

Cuentan que la fama le llegó de golpe en Buenos Aires. García Márquez entraba con Mercedes en el teatro y antes de sentarse la gente del patio de butacas le gritó un enhorabuena con tanta efusividad que le costó darse cuenta del porqué. Su obra había revolucionado el panorama y conseguiría internacionalizar lo que conocemos como el boom latinoamericano. Fue el culmen del realismo mágico, de cómo lo insólito se cuela en lo común sin causar sospecha pero sí adicción. Él lo consideró como parte de su cultura, de la de su pueblo, Aracataca, donde él había nacido.

“Conozco a gente del pueblo raso que ha leído Cien años de soledad con mucho gusto y con mucho cuidado, pero sin sorpresa alguna, pues al fin y al cabo no les cuenta nada que no se parezca a la vida que ellos viven”, alegó. Y es que, él la concibió como una narración de costumbres, aunque quitándole la connotación negativa. Como llegó a asegurar, “un costumbrismo a lo Faulkner, de los buenos”. Era el espejo de la Colombia de aquella época, la ruptura con los estilos anteriores y una novedad mágica para el lector español, acostumbrado a un realismo tosco.

"Yo no reniego de Cien años de soledad. Me ocurre algo peor: la odio”

Su literatura impactó de tal forma que Gabo pasó a ser una estrella del rock. Su novela le convirtió en el deseado de todos. En 1968 ya se había traducido al francés y al alemán, García Márquez era el escritor de moda y en poco tiempo ganó el Nobel de Literatura (1982). Pero el éxito acabó horrorizándole. En una entrevista que concedió en 1991 al periodista Tomás García Yebra, cuando éste le pregunta por cómo le ha afectado la extrema relevancia de su novela, él contesta: “Una conmoción. Y no para bien. El acoso al que he sido sometido me ha perturbado. Desde entonces, mi vida ya no es la misma. No soy una persona normal. Yo no reniego de Cien años de soledad. Me ocurre algo peor: la odio”.

Para él, ni era su mejor trabajo ni las claves que había utilizado eran complejas. “Sin ninguna duda es mejor El otoño del patriarca. Aquí, en cambio, los críticos, ni han sabido leerla ni han sabido interpretarla. Decepcionante”, añadió entonces.

Durante todos esos años de viajes, entrevistas, conferencias, todos y cada uno de ellos, Mercedes permaneció en un oculto segundo plano. Gabo la había mencionado un par de veces, incluso antes de recibir el Nobel aseguró que: “Sin Mercedes no hubiera llegado a escribir el libro”. Pero sería años más tarde cuando la historia de su participación indirecta en la que se consideró la obra culmen del autor se le reconociese y se la aceptase como el aceite que no permitió que el motor gripase. Como dijo la hermana de García Márquez: “Gabito respira por el pulmón de Mercedes”.