Los Puertos en blanco

Los Puertos en blanco
Nevada 18 de Enero de 2017

domingo, 31 de agosto de 2014

De Villafranca del Bierzo a Portomarín: el camino

De Villafranca del Bierzo a Portomarín: el camino  Samos es un pueblo encantador (Marabilias).

 SAMOS FOTO 

En Villafranca del Bierzo, ante la Puerta del Perdón de la iglesia consagrada al apóstol, todavía se les concede excepcionalmente el jubileo a los peregrinos incapaces de seguir hasta Santiago. Mejor sin embargo ganárselo en la capital gallega, ya a sólo dos etapas de esta atípica y hedonista ruta en coche.
A caballo entre León y Lugo, esta mágica sierra asoma tras el puerto de Pedrafita que, con sus extenuantes pendientes, se lo pone difícil a los caminantes. Los valles y montañas de Los Ancares, declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco, exhiben una naturaleza dura, esquiva y tan aislada durante siglos que dio pie a un habla, unas costumbres y una arquitectura propias. Santo y seña de esta última son las pallozas, unas humildes construcciones de origen prerromano, de planta circular y techo cónico de “colmo” o paja entrelazada. Todavía pueden verse algunas en pueblos de la zona como Balouta, Campo del Agua u O Cebreiro.
O Forno do Cañoto
Si tras culminar el puerto el hambre aprieta, será el momento de parar a reponer fuerzas en O Forno do Cañoto. Guadalupe y Manuel, los orgullosos panaderos de Pedrafita do Cebreiro, saben que su pan artesanal es todo un reclamo. Además despachan embutidos, dulces, repostería o frutos secos con la mejor de las sonrisas. La pareja también ha recuperado una vieja casona para convertirla en la encantadora y muy asequible pensión rural As Miguiñas do Cebreiro
Los queixos de calidade son unos de los patrimonios gastronómicos de Galicia. En Pedrafita se encuentra la sede de la Denominación de Origen Queso de O Cebreiro, así como algunos de sus mejores productores. Imprescindible hacer un alto en Queixería Castelo de Brañas, donde Jesús Pérez y su hijo Adrián podrán explicarnos hasta el último detalle de este producto artesanal, que el año pasado fue galardonado por el Ministerio de Agricultura como el mejor de España dentro de la modalidad de quesos frescos. Suave, esponjoso, delicado, sin aditivos ni conservantes… y con su característica forma de hongo o gorro de cocinero.
El emblemático poblado de O Cebreiro oficia como puerta a Galicia para los peregrinos que siguen el Camino Francés. De hecho, muchos arrancarán aquí su ruta hacia Santiago. Además de algunas pallozas restauradas, habrá de visitarse su iglesia de Santa María la Real, famosa desde la Edad Media por el llamado ‘milagro del Santo Grial’. Cuentan que un día, bajo una de esas nevadas que se gastan estas montañas, un vecino desafió el temporal para escuchar misa. Allí le recibió un monje que burlón le espetó: Cual viene este otro con una tan gran tempestad y fatigado a ver un poco de pan y vino”. Aseguran que fue pronunciar la frase, y la hostia se transformó en carne y el vino en sangre. Aquel cáliz es el que figura hoy en el escudo de Galicia.
La escultura del peregrino y la sierra de O Courel
Luchando contra el viento es el nombre de la emblemática escultura que corona el Alto de San Roque, entre Liñares y Hospital de Condesa. Un homenaje a los peregrinos que se atreven también en invierno con estas inhóspitas montañas. A un lado los picos de Los Ancares y del otro los de la sierra de O Courel.
Reyes, nobles, políticos y artistas llevan siglos acogiéndose a la hospitalidad de esta abadía con cerca de 1.500 años de vida monástica a sus espaldas sin apenas interrupción. Sus benedictinos, fieles al lema Ora et Labora, además de rezar y atender la pequeña iglesia del pueblo, cultivan la huerta, hacen desde bastones para el camino hasta trabajos de encuadernación y, cómo no, tienen una hospedería para quienes deciden hacer noche aquí. Imprescindible como mínimo visitar sus preciosos claustros.
Todo un clásico que, desde que abrió sus puertas como hotel en 1930, ofrece techo y descanso sin pretensiones al peregrino pero, sobre todo, un restaurante que muy merecidamente alcanza llenos hasta la bandera. Si no se quiere gastar mucho, recomendamos su menú de 16 euros. Quienes vayan más holgados de presupuesto no podrán resistirse a carnes a la brasa tan gloriosas como el chuletón de ternera gallega a precios -por cierto- de lo más módicos.
Chorizos de curación lenta con humo de leña de roble para darles el punto justo de aroma, además de lomos, salchichones, pancetas, chicharrones hechos con carne, tocino y cuero de cerdo, butelos de elaboración artesanal a base de costillas y magros de primera calidad y, por supuesto, lacones. Este último, hecho con la extremidad delantera del animalito, el uno de los productos más señeros de Galicia. Cárnicas Teijeiro tiene en Sarria tanto su fábrica y sala de despiece como una carnicería, donde hacerse con todo este homenaje al mejor colesterol.
Los últimos 100 kilómetros
Es un símbolo. Si se quiere ganar la Compostela, habrá que aparcar ya sí el coche y comenzar a caminar en Sarria. En esta población lucense arrancan los últimos cien kilómetros del Camino Francés. De hecho su Rúa Mayor oficia para muchos como el punto de partida de su peregrinación a Santiago. ¡Ánimo, que ya no queda nada! Los últimos 100 kilómetros.
Portomarín sobre las aguas
Cuando en los sesenta se creó el embalse de Belesar, el viejo pueblo de Portomarín, con gran importancia en la ruta a Santiago gracias a su puente que salvaba el Miño, quedó anegado por las aguas. Eso sí, piedra a piedra se salvaron sus principales monumentos. De esta forma la iglesia románica de San Pedro y la aún más monumental de San Nicolás, así como algunos de sus palacios medievales, pueden visitarse hoy en su nuevo emplazamiento en lo alto de una colina. Aquí la gastronomía también es importante. O Mesón do Loyo es un lugar de referencia, con sus famosas anguilas. Unos las toman guisadas y otros, fritas. De cualquier modo están buenísimas.

domingo, 22 de junio de 2014

10 motivos para conocer el valle de Navia


Orillas del río Navia de Coaña


10 motivos para conocer el valle de Navia

Hay lugares que tienen una extraña energía, y el río Navia es uno de esos. Aunque el turismo abre nuevos caminos en la zona, su esencia sigue siendo salvaje. Su orografía, sus pueblos y un entramado de caminos y arroyos lo convierten en un lugar único. Damos algunas pistas para su máximo disfrute, porque aquí se cree en el optimismo. Cada idea es una posibilidad para poder disfrutar un poco más de un micromundo donde todo tiene su personalidad. 
Kaly y su equipo son los mejores guías de la zona. Lo que empezó como un simple negocio de piraguas es ahora un lugar de referencia para realizar actividades outdoor, en un lugar privilegiado. Es una excelente base de operaciones para disfrutar de todo el río.
Aquí se viene a disfrutar. Las experiencias son lo que cuentan y, por lo tanto, todo aquello que se percibe por nuestros sentidos. Como bien dice Kaly, esas sensaciones vividas pasan a ser el reclamo fundamental que se quiere volver a experimentar. En la mayor parte de los casos, invertir ese tiempo en vivir emociones y satisfacer nuestras necesidades en un entorno inmediato -con más o menos esfuerzo- y disfrutando del medio. Serandinas, Asturias. Telf.: 985 978 146 / 689 565 640.
Rocío y Juanjo se sienten orgullos de su pasado y han hecho de este pueblecito su refugio. El viejo hórreo es el símbolo de un estilo de vida, que ahora se intenta recuperar. Sus habitaciones son un refugio perfecto para descansar después de un día por el mundo. El placer de una ducha caliente o una cama confortable se valora de otra manera cuando el cuerpo pide una tregua. Y aquí nos la pueden dar. Miñagón s/n, 33798, Boal, Asturias. Telf.: 985 620 740 / 676 331 390 / 615 939 46.
Antonio ha logrado convertir esta joya arquitectónica en un lugar de referencia para el numeroso público extranjero que se acerca al hotelito. Un lugar que es algo más que un hotel con encanto, es una experiencia. No todo el mundo sabe que estamos en el palacio de los Miranda, construido sobre una edificación del siglo XVI. Sus vistas sobre las sierras de la Bobia y de Carondio. 33728, Bual, Asturias. Telf.: 985 620 718.
Productos apícolas
La miel ha sido un producto muy cotizado en la zona. Si las abejas necesitan aire puro para su desarrollo, este puede ser un lugar perfecto. Cada año se celebra la feria de la miel y cada productor lleva sus mejores productos. Un producto sano, barato y buen complemento de cualquier alimentación. Además, Boal cuenta con un museo apícola, para entender mejor este proceso natural.
Presumen -y pueden- de una pequeña chacinería familiar que elabora productos cárnicos artesanales. La experiencia de los mayores y el vigor de los más jóvenes les han llevado a producir unos productos de gran calidad. Esos cerdos -que viven corriendo por los campos en libertad- son el primer paso para un chorizo y un lomo único. Además, hay que aprovechar sus picadillos y su morcilla asturiana -que salva cualquier guiso-. Caserío Pico de Fiel, 33727, Sampol, Boal, Asturias. Telf.: 630 819 975 / 985 978 918.
Dicen que para hacer buen queso hace falta buena leche y mucho cariño… Y aquí están sobrado de estas dos materias primas. Alfonso y Begoña han logrado hacer un semicurado delicioso, que se complementa con un requesón artesanal, que puede ser un postre delicado. Su gran logro es el arroz con leche. Abranedo s/n, Abredo, Coaña, Asturias. Telf.: 985 473 733 / 689 562 348.
Castro de Coaña
El lugar es un auténtico espectáculo. Su situación sobre una pequeña colina es la mejor lección de historia que podemos recibir. Una poderosa muralla, base de una decena de cabañas, nos dice mucho de cómo vivían aquellos astures que se enfrentaron a las legiones romanas.
San Esteban de los Buitres
Uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular. Sus muros de piedra y el trazado de sus calles lo convierten en un lugar único. Mucho podrían aprender los nuevos arquitectos de cómo este lugar se integra en el paisaje. No muy lejos está el mirador, que lleva el mismo nombre. Lugar perfecto para la foto que nos ayuda a recordar el viaje.
Bombones Santa María
Todo el mundo sabe que al lado de la parada de taxis, en la esquina, está la tienda que es un referente para los golosos de la zona y los visitantes que valoran el buen chocolate. Uno buscan lo de negro y otros los de avellana. Todos están buenos. Calle Mariano Lluiña, 18. Navia. Telf. 985 631 453.          
Navia de Suarna
Colocar el kayak en el río da una sensación muy especial. Desde la primera palada, dejando el puente a nuestra espalda, se abre una aventura que tiene el fin el mar Cantábrico. Son tierras de Lugo, pero el río no sabe de fronteras. Su puente es su símbolo.
Aunque es un pueblo muy pequeño, es un lugar perfecto para recorrer la ruta de los Castros, con paradas de referencia en el Castro de Galegos, en el de Cabanela o el de Liñares.

domingo, 11 de mayo de 2014

La A-5: ruta de los buenos, bonitos y baratos

  Torta del Casar (Flickr | MollySVH - imagen con licencia CC BY 2.0)
Torta del Casar

  •  Plato de Migas (Wikimedia Commons | Tamorlan - imagen con licencia CC BY 3.0)
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  • Parador de Oropesa, en el que se encuentra el restaurante El Señorío.
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La A-5: ruta de los buenos, bonitos y baratos


Hay un proverbio que dice que nunca nos desviamos tanto como cuando creemos conocer el camino. Lo bueno del asunto es que esos desvíos pueden ser muy productivos. Incluso muy nutritivos. Porque gracias a ellos hemos descubierto dónde comer una buena moraga o una torta del casar como dios manda. De todas formas, la A-5 lo pone bastante fácil: cuidan bien a los conductores a base de buena gastronomía, en su mayoría extremeña. ¡Que aproveche la ruta!
La Pausa
Se encuentra a ambos lados de la A-5, así que si nos lo saltamos a la ida podemos parar a la vuelta, a la altura de Cazalegas, Toledo. ¿Lo mejor de esta área de servicio? Que sirven productos de la tierra, frescos y recién cocinados, lo que siempre es de agradecer. Otro punto a su favor es que atienden rápido, y teniendo en cuenta que lo que busca la mayoría de conductores es no eternizarse en la parada, eso tiene su punto. En resumen: moderno, limpio y con un servicio más que correcto. Vamos, que cumple su función y hasta la pasa con nota. (Carretera A-5, kilómetro 103, Cazalegas. Teléfono: 925 87 27 59).
El Señorío
Para disfrutar de una parada de esas antológicas, hay que coger la salida 148 de la A-5 y dirigirse al parador de Oropesa. Puede que se pierdan cinco minutos más que en hacer una parada justo a pie de carretera, pero después de probar las alubias estofadas con liebre, chips de alcachofas y trompetas de la muerte o sus famosas migas con huevo, pocos se acuerdan del reloj. Una advertencia: la carta no es apta para indecisos porque hay decenas de platos muy apetecibles. Y otra más: se encuentra en un castillo-palacio del siglo XIV desde el que se divisa una estupenda estampa de la sierra de Gredos, así que a lo mejor te da por quedarte a dormir en lugar de seguir camino. No serías el primero. (Plaza Palacio 1, Oropesa. Teléfono: 925 43 00 00).
Portugal
Un clásico que cuenta con legiones de fans entre su clientela. Para empezar, porque abre las 24 horas, y si a las 3 de la madrugada al hambriento conductor le apetece un pequeño banquete, aquí se lo servirán. Y además, encantados, porque una de las virtudes de este restaurante de carretera es que el personal es eficaz y suele estar de buen humor, que nunca está de más. No son los únicos puntos a su favor. Entre ellos también hay que citar una carta en la que encontrarás prácticamente de todo y una buena cocina, muy por encima de la media de los restaurantes que abren 24 horas. Abreviando: un imprescindible en la ruta de la A-5. (Carretera A-5, kilómetro 200, Almaraz. Teléfono: 927 54 51 51).
El Cruce
Lugar de referencia para muchos de los usuarios de esta carretera. Sus buenas instalaciones y el trato han logrado fidelizar a muchos usuarios. Sus aceitunas son mucho más que un aperitivo. Sin olvidarnos de las raciones de moraga con patatas fritas (de las de verdad). El precio parece de otra época, 7,10 euros.  Además tiene una pequeña tienda gourmet con los productos de cerdo como protagonista. (Carretera A-5. Torrecilla de la Tiesa. Teléfono. 927 33 84 29.)
Las Cigüeñas
Hay quien entra por la puerta de este restaurante, que también es hotel, y le parece que de un momento a otro va a aparecer Antonio Alcántara o cualquier otro personaje de Cuéntame a estrecharle la mano. La razón es que lleva abierto nada menos que 43 años y aún queda algo de la decoración setentera que resultaba tan moderna en su inauguración. En aquella época -y hasta que se abrió la A-5- era lugar de paso obligado para todo el que se dirigiera a Extremadura porque la Nacional 5 pasaba por delante de su puerta. Los que lo conocieran entonces y tengan buena memoria seguro que se acuerdan de su moraga, que sigue siendo tan buena como antes. De hecho, la cocina de este restaurante no ha perdido ninguna de sus cualidades, así que continúa siendo una apuesta segura. Para los que os animéis a entrar, las landrillas de cordero están de muerte. Y no podéis marcharos sin probar una ración de jamón ibérico de bellota. De 10. (Avenida de Madrid s/n, Trujillo. Teléfono: 927 321 250).
El 301
Los muy entendidos en desayunos dicen que es un pecado saltarse el restaurante del camping que se encuentra en el kilómetro 301 de la A-5, el mismo que da nombre a este lugar. Porque además de tenerlos a muy buen precio, son de los que uno recuerda durante el resto del camino -y con una sonrisa-. Muy recomendables también los embutidos extremeños y el bacalao dourado -que no tiene nada que envidiar al portugués-. Además, siempre se encuentra muy buen ambiente por aquí, así que acaba siendo una tradición parar en el 301. Una vez que lo pruebes, repetirás. Hablamos por experiencia. (Carretera A-5, kilómetro 301, Miajadas. Teléfono: 927 34 79 14).
Ruta 5
A sus puertas casi siempre verás camiones aparcados, lo que vale tanto o más que las codiciadas estrellas Michelin. La razón es que tiene buenos precios y una más que correcta cocina, además de que atienden rápido y de forma amable. Pero si hay algo que hace especial este restaurante a pie de carretera son sus platos extremeños y unos menús económicos, abundantes y de calidad que no se encuentran con facilidad en cualquier parte. Un apunte para los amantes de las migas: es uno de los platos más demandados por aquí a la hora del desayuno. (Carretera A-5, kilómetro 325, San Pedro de Mérida. Teléfono: 924 32 51 51).

sábado, 19 de abril de 2014

La ruta de la buena mesa: comer en la A-1


La ruta de la buena mesa: comer en la A-1


La llaman la ruta de la buena mesa, entre otras cosas, porque la A-1 es muy agradecida en lo que al paladar se refiere: en los casi 250 kilómetros que separan Madrid de Burgos no hace falta dar muchas vueltas para comer como un rey. La mala noticia es que seguir el camino se puede hacer algo cuesta arriba después de un buen lechazo, unas estupendas carnes a la brasa o incluso varios pinchos -de los que podrían ganar un concurso-. ¿La buena? Que el disfrute de una buena parada no nos la quita nadie. Aquí os dejamos siete de esos restaurantes en los que merece mucho la pena parar si salís de Madrid en dirección Burgos o viceversa. ¡Buen (y sabroso) viaje!
Área de Boceguillas
Una de esas más que gratas sorpresas que invitan a repetir porque su dueña Conchi se lo trabaja para que la clientela siga contenta: mantiene todo impecable, con detalles de restaurante de cinco tenedores, ofreciendo muy buena cocina y materia prima de calidad. En la carta se pueden encontrar los platos típicos de la zona, cocinados también con productos de la comarca: las verduras son de su huerto, los huevos los recogen en pueblos que están a menos de diez kilómetros a la redonda, también allí compran el lechazo y demás carnes que ofrecen en su menú. Y para rematar, increíbles vistas a Somosierra. Cuando a sus clientes les preguntan qué más querrían, casi todos responden lo mismo: que dure muchos años. (Autovía Madrid-Irún, kilómetro 115, Boceguillas. Teléfono: 921 54 37 03).
Las Campanas de Miliario
Hay quien lleva años parando en este establecimiento para comerse uno de sus famosos bocadillos de chorizo guisado (cuenta la legión de fans que hay que tener cuidado porque crean adicción). Pero Las Campanas es conocido sobre todo por el plato estrella de la zona, el cordero asado -además de por las chuletillas de cordero y el cochinillo-. Cocina castellana sin muchos aditivos y muy bien preparada. Además, no te llevarás ningún susto al pedir la cuenta. (Autovía Madrid-Irún, kilómetro 134, Honrubia de la Cuesta. Teléfono: 921 534 365).
Salón del mesón Las Campanas de Miliario, Honrubia de la Cuesta.
Plato del mesón Las Campanas del Miliario, Honrubia de la Cuesta.
El Lagar de Isilla
Aunque la A-1 no pasa por Aranda de Duero, merece la pena perder cinco minutos tomando la salida 152 para desviarse a la antigua Nacional 1 y pegarse un homenaje en esta localidad plagada de estupendos restaurantes. Uno de los que siempre es un acierto es El Lagar de Isilla, con una barra de pinchos que no tiene nada que envidiar a las de los mejores bares de San Sebastián. Y además, sin escatimar en dimensiones. Pero para los que quieran comer de mesa y mantel, la oferta tampoco se queda corta: lechazo del bueno, carta bien surtida de otros platos castellanos que elaboran con mimo y unos postres -de los de repetir- entre los que la tarta de queso es la reina. Una recomendación para el copiloto: no hay que perderse la bodega. Además de que elaboran su propio vino, aquí se puede encontrar la mayoría de referencias de la Ribera del Duero. (C/ Isilla 18, Aranda de Duero. Teléfono: 947510683). 
Mesón Nuevo Coto
Otra posibilidad para quien haga el alto en el camino en Aranda es este mesón, en el que quizá hay que rascarse un poco más el bolsillo, pero merece la pena. Especializado en la cocina castellana, se ha hecho con una buena clientela, y sobre todo muy fiel, gracias a su maravilloso trabajo entre fogones. (Plaza de la Constitución 4, Aranda de Duero. Teléfono: 947 50 79 93).
La Parrilla de Fontioso
Ha estado cerrado más de un año, esperando que acabaran unas obras que impedían el acceso directo a este restaurante con muy buena fama entre los de paladar exigente. Por eso es una muy buena noticia que vuelva a abrir sus puertas coincidiendo con la apertura del parking para camiones que está al lado. ¿Y qué hay que pedir aquí? Por supuesto que lo que uno quiera, pero las carnes a la brasa son de las de 10. (A-1 en dirección Madrid, kilómetro188, Fontioso. Teléfono: 947 172 990).
Casa Antón
Hay quien se apostaría todo lo que tiene a que este restaurante sirve el mejor lechazo de Castilla y León. Y si no es así, al menos experiencia en prepararlo tiene: el único plato que se sirve -aparte de la ensalada- es el cordero lechal. Lo cocinan en horno de leña y lo sacan en el punto justo, sin florituras ni adornos que puedan despistar de su sabor. Por eso quienes quieren probar un lechazo de los sabrosos de verdad suelen pasar por aquí. Entre ellos, un montón de personajes famosos que han quedado retratados en las paredes del local. Un consejo: aunque la mayoría de los comensales no tengan ojos más que para el cordero, dejad sitio para el postre. El dulce de limón es de los de premio. (C/ Doctor Luis Cervera 5, Lerma. Teléfono: 947 17 03 62).
Fonda Caracoles
Tiene más de un siglo de tradición y en todos estos años ha sabido mantener una clientela fiel que asegura que en este restaurante cuidan mucho al comensal. Sobre todo a su estómago: guisos castellanos, platos de caza, sus famosos escabechados caseros, distintas variedades de setas de temporada y por supuesto, de nuevo el lechazo, son algunas de las opciones. Un clásico con el que acertar seguro. (C/ Doctor Luis Cervera 10, Lerma. Teléfono: 947 170 563). 

sábado, 12 de abril de 2014

Chollos en la N-VI: comer en carretera


Chollos en la N-VI: comer en carretera

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Imagen del asador Alto del León.
Salón del asador Alto del León.

Chollos en la N-VI: comer en carretera


Hace un par de años, una película recuperó el espíritu de la vieja N-VI. Los 600 kilómetros que unen Madrid y A Coruña aportan una colección de bares y restaurantes que nos pueden ayudar a ver la gastronomía de otra manera. No son los más lujosos, ni aparecen en las guías de alta gastronomía, pero es precisamente por eso por lo que también nos gustan. 
La Chimenea
Casi se desea que esté atascado el cruce del pueblo de Guadarrama, por la antigua N-VI, para poder parar en La Chimenea. Siempre tranquiliza el ver a Vicente al lado de las brasas. Con un ojo vigila la parrilla y el punto de la carne, y con el otro la barra, donde sus croquetas, sus boquerones y sus pimientos justifican el tener que abrir hueco para ellos -con ese juego de cadera y codo que solo tenemos los muy aficionados a los bares de calidad-. Si hay tiempo, siempre podemos comer en la sala. Eso sí, el humor de Marta a la hora de reservar mesa nos puede condicionar la comida. (Guadarrama, Madrid. Telf. 918 54 29 36).
Alto del León
A un lado Madrid; al otro, Segovia. Aquí tienen al atardecer la mejor vista nocturna de Madrid, con la iluminación de la AP-6. Por aquí pasa todo el mundo, desde la patrulla de la Guardia Civil hasta el dominguero que quiere presumir de coche nuevo, pasando por la parejita que quiere darse un beso frente al pinar o el niño insoportable que necesita una parada técnica.
Sus carnes a la brasa son un buen reclamo, pero lo obligado son sus tortillas, sobre todo cuando son recientes, altas, cuajadas y generosas en ingredientes. Además, las vistas son gratuitas (Kilómetro 56,2. Guadarrama, Madrid). 
Bar Volvoreta
Mucho y bueno se puede escribir de la colección de bares que defienden la N-VI a su paso por San Rafael. Soy un defensor de los churros del bar Jara o de los huevos con pisto de la Brasserie. Sin embargo, hay que defender el buen hacer de Mariano y su padre en el Volvoreta, casi cuando las casas de San Rafael miran a El Espinar. Si está su Toyota en el aparcamiento, seguro que ya está él en la cocina. Excelente ensaladilla rusa, buenos torreznos y un menú de diez euros justifican la parada en este bar en el que la amabilidad de los camareros en la barra se demuestra porque saben lo que vas a pedir (San Rafael, El Espinar, Segovia).
Valdechin
Casi se debería hacer una modificación para tener un buen acceso a este típico bar de carretera. El lugar merece una visita por sus desayunos. El café aquí se trata con cariño y las tostadas con aceite son un referente. En invierno, su chimenea se agradece casi tanto como la tortilla que ofrecen con unos torreznillos o unas tiras de morro que nos recuerdan a los que preparaban nuestras abuelas. Si necesitamos un suplemento energético, la opción de los huevos fritos con taco de lomo es un clásico de la zona. ¿Quieres más? Pues ese menú que tienen por diez euros. Al salir del parking, por favor, siempre en dirección Madrid, ya que el helicóptero de la DGT amortiza con sus multas las horas de vuelo en la zona.(Kilómetro 85. Villacastin, Segovia).
Estación de servicio Shell
No parece un lugar muy prometedor por su aspecto, pero la realidad es muy distinta. Lo que empezó como un lugar de encuentro entre los moteros que acudían a Pingüinos, se ha convertido en un clásico por sus hamburguesas. Buena carne, bien preparadas y excelente relación calidad-precio. Dicen que Melendi es uno de sus clientes más famosos, pero por aquí todo el mundo ha parado (Kilómetro 186. Villavieja del Cerro, Valladolid).
Los Ángeles
Probar el menú de este lugar es casi un ejercicio de calendario. De lunes a viernes, 11 euros; los sábados, 13; los domingos, 15. Así es la vida y así se hacen las cosas. Curiosamente, las raciones son muy semejantes. En temporada, se sabe que su receta de Ancas de rana bien justifica los 24 euros que vale el plato. Delicioso manjar que no todo el mundo entiende, pero que merece una visita (Kilómetro 292. Valcabado del Páramo, León. Telf.: 987666205).
Delfín
La cantidad no suele ser compañera de la calidad, pero hay que reconocer que este lugar ha logrado mezclar las dos cosas. José Manuel es un digno sucesor del local que inauguró Delfín en los años 60. Diez primeros y diez segundos con excelentes platos de cuchara como protagonistas. Su fabada y sus lentejas son dignas compañera de carnes del Esla o guisos de bacalao. Sus natillas y sus flanes también han traído a más de un peregrino que hace el camino de Santiago (Kilómetro 326. Astorga, León. Telf.: 987602414).
La Magdalena
Un clásico del mundo del transportista, pero hay puntos tan clásicos que siempre merecen la pena. Una veintena de primeros y otros tantos segundos no facilitan la decisión de qué comer, pero merece la pena el esfuerzo. Su menú de 14 euros es una buena recomendación.
Además José Antonio ha integrado algunos productos de la zona con su chuletón de vaca a la piedra. Cierra los sábados por la noche y los domingos (Kilómetro 336. Combarros, León. Telf.: 987606559).
Mirador del Ermitage
Iván Martínez sabe cómo hacer las cosas. La Bañeza siempre ha tenido una gran tradición buena repostería, en parte gracias al buen hacer durante muchos años de Paco Rubio, maestro repostero. Sus chocolates lo convirtieron en un lugar de referencia y algunos dicen que más de un cliente pide el menú de 11,50 euros para poder tomarse su arroz con leche. Ya no tiene el ambiente glorioso de cuando se usaba su discoteca y sus jardines eran escenarios de numerosos reportajes de boda, pero aquí se sigue comiendo muy bien. Sus alubias de La Bañeza y sus patatas con bacalao son un referente (Kilómetro 300. La Bañeza, León. Telf.: 987641812).
A ruta esmeralda 
¿Podemos parar, comer y disfrutar de un menú por nueve euros? Pues sí, este restaurante lo demuestra. Su cocido o su caldo gallego ya justifican la visita, que se redondea con pescados y carnes guisados con recetas muy tradicionales. Es una cocina de puchero y cazuela que se complementa con su tarta de Santiago y de manzana.
La misma propiedad gestiona el local desde su fundación hace casi 35 años. (Kilómetro 538. Begonte, Lugo. Telf.: 982398102).

sábado, 8 de febrero de 2014

Felipe V contra Carlos III



Retrato del arquiduque Carlos (Wikimedia Commons).
Constituciones, Capítulos y Actos de las Cortes catalanas de 1705.
Retrato de Felipe V, por Louis-Michel van Loo (Wikimedia Commons).

Felipe V contra Carlos III


La Guerra de Sucesión (no dejaremos de remarcar la “u” de la misma, que no “e”, para que deje de existir esa contumaz duda) está en marcha. Pero el sentimiento de fidelidad iba a cambiar. No solo en Cataluña, sino también en la corte de Madrid, donde había sentimientos encontrados por el hecho de que un francés ocupase el trono de España. Los motivos eran, eso sí, distintos. En Castilla la cuestión era puramente dinástica, estando el movimiento austracista a favor de seguir con la dinastía de los Austrias (obviamente), que gobernaba desde hacía ya dos siglos, encabezado por la nobleza. En Cataluña la cuestión, sin embargo, era mucho mas compleja.
Había desde asuntos económicos involucrados (como la competencia del sector textil francés), el miedo a un rey educado en la monarquía más absoluta del momento (recordemos que es el tiempo esplendoroso del ‘Rey Sol’), así como las repercusiones que en su régimen pactista medieval pudieran tener los nuevos conceptos monárquicos del otro lado de los Pirineos, pasando por su reciente memoria histórica de cómo se las gastaban los franceses.
Los soldados franceses trataron a Cataluña como lo que era para ellos: territorio conquistado.
Pues hay que hacer un paréntesis y recordar que en los sucesos acaecidos como consecuencia del llamado Corpus de Sangre y las revueltas de Els Segadors de junio de 1640, y del que daremos cumplida cuenta en otra ocasión, Cataluña, separándose de la Corona de España, pidió la protección de Francia mediante el Pacto de Ceret de 7 de septiembre de 1640. Como en él se contemplaba el apoyo militar, el rey de Francia, ante tal oportunidad de continuar su expansión hacia el sur, envió a sus tropas a Cataluña empezando a soñar con Valencia y Aragón.
Los soldados franceses trataron a Cataluña como lo que era para ellos: territorio conquistado. El brutal comportamiento con los catalanes hizo que éstos desearan el regreso de las antes rechazadas tropas “castellanas” para que les defendieran de aquellos extranjeros. Sólo así fue dando la vuelta a la situación hasta el fin de la guerra y la retirada de las tropas francesas en 1652. En Cataluña, aquella experiencia con los franceses como “protectores” dejó muy mal recuerdo.
Austracistas contra borbónicos en Cataluña
Pero volvamos a este momento del Quinto Felipe. Nos encontramos con la nobleza castellana en el exilio al que se vio obligada por apoyar al archiduque Carlos, con el almirante de Castilla al frente y malmetiendo en el extranjero contra el Borbón. Mientras, en Cataluña, austracistas y borbónicos empiezan su particular enfrentamiento. El cambio de fidelidad empieza a producirse: dos años después de aquellos fastos reales, juramento de fuero y constituciones incluidos, con ese reconocimiento expreso como soberano de Cataluña de Felipe en Barcelona que contáramos en el anterior artículo, el 27 de mayo de 1704 una escuadra de 30 barcos ingleses y 18 holandeses, comandados por el almirante George Rooke, y con Jorge de Darmstadt (que había sido un estimado virrey de Cataluña con Carlos II, y que fuera sin embargo destituido por Felipe V nada más llegar al trono) al frente, se presentó ante Barcelona a la espera de que se produjera el alzamiento austracista de la ciudad. Alzamiento que nunca se produjo pese a que el ex virrey ordenara el bombardeo de la ciudad (lo que quiere decir que, tras los últimos bombardeos sufridos por Barcelona, aquellos franceses de hacía más de medio siglo, ahora lo sufrían de sus mismos aliados anglo-holandeses), añadiendo el desembarco de 2.600 soldados en la desembocadura del río Besós.
La represión del virrey Francisco de Velasco fomentó aún más el fervor hacia el austriaco.
Aún así, la ciudad, que se debatía entre la fidelidad debida a su rey Felipe V, las simpatías por el archiduque Carlos (por los intereses económicos y el miedo al nuevo absolutismo de corte francés), junto con el buen recuerdo que se tenía de Darmstadt, no se alzó, teniendo que levantar por tanto el sitio la escuadra aliada. La torpe represión que a partir de ese momento realizó el entonces virrey Francisco de Velasco, que ya había protagonizado serios enfrentamientos con los poderes catalanes con anterioridad, con detenciones indiscriminadas que suponían incumplimiento de las leyes propias catalanas, fomentó aún más el favor hacia el austriaco.
En ese terrible clima, el 20 de junio de 1705 se firma el Pacto de Génova entre los austracistas catalanes e Inglaterra (esta vez en lugar de Francia, por imposibilidad manifiesta, Cataluña elige Inglaterra para aliarse). Según los términos del acuerdo, Inglaterra desembarcaría tropas militares en Cataluña que, unidas a las fuerzas catalanas, lucharían en favor del pretendiente al trono español, Carlos de Austria, contra los ejércitos de Felipe V, comprometiéndose asimismo a mantener las leyes e instituciones propias catalanas.
“Carlos III de España”
En octubre de ese mismo año de 1705, las tropas austracistas tomarán Barcelona al asalto siendo aclamadas por la Generalitat y los consellers de Barcelona como libertadoras. Días más tarde, el archiduque de Austria era proclamado, ¡ojo al dato y al concepto! como legítimo rey Carlos III de España, jurando respetar este nuevo soberano las constituciones catalanas.
El cerco de Barcelona se ha producido. No sólo con el sitio por mar, sino con la toma de la ciudad al asalto. Pero lo hacen los aliados de los catalanes, esto es, por los austracistas con su pretendiente al frente.
En 1706, “reinando Carlos III”, las Cortes catalanas anulan los acuerdos anteriores con Felipe V.
En el breve lapso de tres años se producen dos juramentos de distinto signo y en distinto ambiente. El primero, el mutuo entre Felipe V y los catalanes, en un ambiente feliz y de fastos regios. El segundo, con los cañones de las armas  aún humeantes y con las bayonetas aún impregnadas de sangre española y, a más a más, catalana, proclamando, y no está de más repetirlo, proclamando a un rey de España.
En 1706, “reinando Carlos III”, las Cortes catalanas anulan los acuerdos anteriores con Felipe V. La Guerra Civil catalana está servida. Porque en Cataluña hubo también leales a su rey legítimo, el Borbón. Y no solo personas, sino ciudades enteras. Así, Cervera fue felipista y sus rivales, Anglesola, Guisona y Agramunt, fueron austracistas. Fraga fue felipista contra Lérida y Monzón. Berga y Mora del Ebro, rivales en casi todo, lo fueron también en la guerra: la primera se proclamó a favor de Felipe V y la segunda del archiduque. En suma, una guerra civil catalana dentro de una Guerra de Sucesión a un trono. Uno sólo. Todo ello por un rey que todos querían que lo fuese… ¡de España!
Pues por España lucharon tales catalanes. Luego llegaría el cruel pago que Felipe V hizo a la que consideró, y realmente así fue, traidora al juramento dado, como lo fue Barcelona. Pero esa es otra historia. Que ya sabemos desde Viriato, cómo paga Roma a los traidores. 

Felipe V, rey de Cataluña

Felipe V, rey de Cataluña


La del Muy Honorable presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, sr. D. Artur Mas, representado por ejemplo en el uso como felicitación navideña (?) de dos grabados visualizando el cerco o sitio de Barcelona de 1705, en un nuevo intento de utilizar hechos que sucedieron hace más de tres siglos para darles una nueva interpretación histórica, obliga a plantear las necesarias reflexiones sobre lo que es cierto y lo que no. Esperamos que este artículo sea reflejo de lo que es real, y qué viaje imaginario, no hacia un país de fantasía, sino hacia un suicidio colectivo.

Primera imagen: El cerco o sitio de Barcelona se produjo. Cierto. Ahora bien, ¿en qué contexto se produjo? ¿Por qué se produjo? Y, cosa nada desdeñable, ¿quién lo hizo? El contexto es claro: dentro de una guerra (que algunos califican como la Primera Guerra Mundial y que entre otros lugares se estaba librando aquí, en España). En concreto la de Sucesión a la Corona española. Y el porqué… El porqué quizás es un poco más complejo de explicar e implica una mirada retrospectiva.
Hoy en día nadie se acuerda de que el denostado y vilipendiado en Cataluña primer Borbón, Felipe V, duque de Anjou, juró los fueros y constituciones catalanes y otorgó más privilegios aún de los que ya existían. No interesa recordarlo. Y sin embargo así fue. La visita de Felipe V a Cataluña tuvo lugar desde el 24 de septiembre de 1701 al 8 de abril de 1702. Hacía setenta años, desde la visita de  Felipe IV en 1632,  que un soberano de la monarquía española no visitaba el principado. Apenas hacía unos meses que Felipe V había llegado a España, pues había atravesado la frontera francesa el 22 de enero de 1701, habiendo entrado en Madrid el 18 de febrero, cuando en el mes de junio tomó la decisión de viajar a Cataluña. Había, como no podía ser menos, razones políticas que lo aconsejaban. A ello se unió la enorme posibilidad que suponía la boda del Rey con María Gabriela de Saboya, pues la etiqueta exigía que la fuera a recibir en la frontera de la monarquía. Al venir de Italia se eligió a Cataluña, dándole preferencia frente a Aragón o Valencia.
Así las cosas, el 9 de julio de 1701 con carta se comunicó a la ciudad de Barcelona la próxima visita de los nuevos soberanos, en donde se explicita el  “ejecutar este viaje en derechura a esa ciudad de Barcelona, donde tengo deliberado juntar cortes del principado de Cataluña a mi arribo en ella, en el convento de San Francisco como es estilo. De que ha parecido avisaros para que lo tengáis entendido y ejecutéis por vuestra parte lo que os tocare, y porque deseo se excusen gastos en la solemnidad de mi entrada en esa ciudad por la falta de medios con que se halla y ser más de mi real agrado el que los caudales se apliquen a otras más precisas urgencias de la causa común, ha parecido significaros que será de mi real gratitud cuanto ejecutareis en este particular, como lo fío de vuestro celo y atención a mi real servicio”.
Barcelona se encomendó febrilmente a preparar la visita regia con arreglo a las más sólidas tradiciones. El día 16 de septiembre llega a Zaragoza, con misa en Nuestra Señora del Pilar y un acto político posterior en la Seo en el que Felipe V hizo el solemne juramento de mantener los fueros del reino de Aragón, como avance de la próxima reunión de Cortes que pensaba convocar a su regreso de Barcelona. El viaje se reemprendió el 20 de septiembre por Villafranca, Pina, Bujaraloz, Fraga y Lérida, donde juró los privilegios de la ciudad, esta misma ciudad en la que el Sr. Mas ha comenzado los actos de un tricentenario inventado. De allí a Cervera, en que se repitió la misma ceremonia, y a continuación Bellpuig, Igualada, Piera, Martorell y Barcelona. El historiador catalán Pedro Voltes escribe en su biografía de Felipe V que en las poblaciones catalanas que atravesaba el Rey recibía continuos agasajos, “más copiosos que en otros reinos, porque las poblaciones eran más numerosas y ricas”.
Llegando a Barcelona recibió el agasajo de parte de un engalanado Consell del Cent que fue a su encuentro el 30 de septiembre, presidido por el conseller en cap, el doctor Josep Company, el cual se dirigió al nuevo Felipe de manera tan lisonjera al uso de la época como la siguiente:
«Senyor La Ciutat de Barcelona se postra humil als Reals peus de V.M. en protestació de son verdader rendiment, y ab expressió del imponderable jubilo ab que celebra lo feliz arribo de V.M. gloriantse de la ditxa li cap, que V.M. la afavoresca ab sa Real presencia, y si be est tan rellevant favor, lo te sa innata fidelitat a agigantat aprecio; realçal la circunstancia de la boda que V.M. ab sa Real y amable Esposa, espera en esta Ciutat en breu celebrar; suplicant al Señor resulte desta Real unió, ditxosa succesió a esta Monarquia: De las dos tan superiors mercès, que la atenció desta Ciutat eternizará en las aras de sa major veneració, dona a V.M. infinitas gracias, prometentse de ellas sa total felicitat, y espera que la Real Magnificencia de V.M. se dignará per sa benignitat y paternal amor, afavorirla, honrarla, y condecorarla, no sols ab la continuació de las pre-rrogativas que sa llealtat, y fidelitat se meresqueren dels Reals progenitors de V.M. si ab novas gracias, y honras que V.M. benigne li dispensará, en que fixa la expectació de sa major fortuna, y suplica per preludi de ellas tinga a be V.M. concedirli la de besar sa real ma».
La entrada a Barcelona se produciría el 2 de octubre. Era llegado el momento para el juramento mutuo entre el Rey y la ciudad, que tantos catalanes desconocen que se produjera. Tras la entrega de llaves y el paso de la comitiva por las calles engalanadas (la entrada fue al más puro estilo medieval, con una Barcelona volcada, decorada como nunca, y con un pueblo exaltado dando “¡Vivas!” al nuevo Felipe V), se procedió al juramento en la plaza de San Francisco, donde el protonotario del consejo de Aragón, D. José de Villanueva Fernández de Yxar, leyó la fórmula, en catalán, por la que el rey juraba confirmar todas las libertades y privilegios de la ciudad de Barcelona. El rey, de rodillas, puso la mano sobre la Vera Cruz y el misal respondiendo: «Así lo juro». Acto seguido, el conseller en Cap besó la mano del rey en señal de acatamiento con unas breves palabras de agradecimiento y lealtad. En esta ocasión Felipe V rompió el que parece era su habitual mutismo (resulta que era según las crónicas bastante tímido, junto al hecho de que sólo hablaba francés, bien el latín, y desde luego ni castellano ni catalán aún), para contestar “lo agradezco”.
Posteriormente, el día 4, se llevó a cabo el doble juramento recíproco del rey y de los representantes del principado. Felipe V juró las leyes propias de Cataluña y los catalanes le juraron fidelidad y le prestaron homenaje como su rey y señor. La ceremonia se celebró por la mañana en el gran salón del trono, el famoso del Tinell, donde juró tales leyes junto con todos los demás fueros y privilegios. Tras el juramento regio los tres estamentos, clero, nobleza y ciudades, prestaron su juramento de fidelidad y vasallaje al rey Felipe V de Borbón, aceptándole como su soberano según las leyes y costumbres.
Se abrieron las Cortes el 12 de octubre, presididas por el rey y siendo presidente de la Generalidad Antoni de Planella i de Cruïlles, y durante los tres meses que siguieron se negociaron nuevos privilegios, nuevas leyes y se ofrecieron y dieron nuevos donativos a la Corona. En esas Cortes, Felipe V concedió nuevos privilegios, que provenían de la voluntad real y del positivismo jurídico, no de la tradición inmemorial. Por ejemplo, se estableció un Tribunal de Contrafacciones, en el que se enjuiciarían las decisiones reales antes de aplicarlas en Cataluña. Más ejemplos: la autorización para erigir una casa de puerto franco en Barcelona, el permiso para enviar cada año dos barcos catalanes a América y la creación de una junta encargada de proyectar y fundar una Compañía Náutica Mercantil y Universal. Tanto les otorgó que el político, jurista y juez Melchor de Macanaz escribió: “Lograron los catalanes cuanto deseaban, pues ni a ellos les quedó que pedir ni al rey cosa especial que darles, y así vinieron a quedarse más independientes del Rey que el Parlamento de Inglaterra”.
Pero la Guerra de Sucesión ya había comenzado allende las fronteras españolas y el rey, el 8 de abril de 1702, parte desde Barcelona hacia Nápoles dejando como regente a su esposa quien se estrenó pronto en sus labores de gobierno, pues el día 27 de ese mismo mes presidió las Cortes de Aragón. Por lo tanto, Felipe V marcha a la batalla siendo Rey de Cataluña y de los catalanes. Nada menos.
Es el inicio. Muchas mentiras van a quedar reflejadas en este espejo…