Los Puertos en blanco

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Nevada 18 de Enero de 2017

sábado, 1 de octubre de 2016

Regreso a la Ruta del Bakalao: 20 años de aquellas fiestas locas que duraban 4 días

Nació como movimiento contracultural vanguardista, acabó siendo símbolo de excesos y consumo de drogas de diseño y murió de éxito.Dos ruteros en el parking de una discoteca de Valencia


Dos ruteros en el parking de una discoteca de Valencia rutadestroy.com


Lo cuenta un antiguo rutero de Sueca, el municipio valenciano en el que empezó la mítica Ruta del Bakalao: el movimiento lúdico-festivo que se convirtió en el emblema del ocio nocturno español a principios de los 90. Hacer la ruta permitía empezar a bailar un jueves en cualquiera de la decena de salas con las que contaba la capital del Turia y no parar hasta el lunes. 72 horas de fiesta. Y acabar destrozado, por norma general.




La Ruta del Bakalao fue el estandarte de la noche española durante una década. Para bien y para mal. En el imaginario popular permanece como una época oscura en la que varias discotecas valencianas se turnaban para abrir sin descanso durante 4 días seguidos, los DJ pinchaban música electrónica y los jóvenes llegaban de todas partes de España, se colocaban con drogas de diseño y se mataban en las carreteras. 
Pero la realidad es que esa es sólo la parte relativa a la leyenda negra. La Ruta del Bakalao fue mucho más que eso. Un movimiento independiente, vanguardista y transgresor que trajo a España las últimas novedades musicales del rock internacional, que modificó la forma de entender la fiesta en nuestro país y que acabó muriendo de éxito.
Ahora, 20 años después de su final, EL ESPAÑOL se va de ruta. Visitamos los vestigios de aquellos templos de la fiesta, hoy convertidos en ruinas, y hablamos con los protagonistas de aquel boom que puso a Valencia en el mapa del ocio mundial y del que ya no queda nada.

LA RASPA DEL BAKALAO

Efectivamente, lo que queda de aquel bacalao no es más que la raspa. El panorama actual es desolador. Adentrarse en The Face (mítica discoteca de El Perelló) se convierte en una experiencia siniestra. La sala fue uno de los referentes de la fiesta valenciana en los 90. Tal vez era el más lujoso de todos aquellos templos de ocio levantinos. Una terraza con vistas al mar, una piscina, una arquitectura vanguardista…
Ahora, el recinto está destrozado. En lo que antes fue la pista de baile, los indigentes que ahora la ocupan han atado a un gran perro negro, al lado de mantas sucias y botellas de cerveza. La piscina, por su parte, está llena de cascotes. 
La discoteca The Face fue la más lujosa d ela Ruta. Ahora está en ruinas.
La discoteca The Face fue la más lujosa d ela Ruta. Ahora está en ruinas. 
En Chocolate (situado en Sueca, a unos 10 kilómetros), tres cuartos de lo mismo. El acceso es sencillo pero peligroso. El suelo de esta sala abandonada está lleno de cristales rotos y lo que queda de las escaleras se cae a pedazos, por lo que subir a la terraza compromete la integridad física del que lo intenta. En las paredes, pintadas nostálgicas. “Aquí bailé yo” o “Aquí viví y conocí a la madre de mis hijos” son algunos de los textos que están escritos con tiza o spray en las paredes.
La macrodiscoteca Puzzle (también en Sueca, a un par de kilómetros de Chocolate) era la más grande de las salas valencianas que conformaron la ruta. Contaba con un aforo de más de 3.000 personas. Ahora está saqueada. Los robos de cobre han sido sistemáticos. Los propietarios han tenido que tapiar los accesos porque les han afanado la instalación eléctrica al completo y hasta los paneles del techo. 
¿Qué fue exactamente de la Ruta del Bakalao? ¿Qué factores la catapultaron a la vanguardia del ocio español y qué causas acabaron por matarla y han dejado sus templos en ruinas?

LA RUTA DESTROY

La Ruta del Bakalao (o Ruta Destroy) nace a principios de los 80 como reacción a “una época en la que las discotecas españolas aún tenían moqueta, los camareros llevaban pajarita y se pinchaban canciones lentas, rumbas y funky”. Así lo explica el periodista Luís Costa, que está preparando un libro sobre la Ruta. De esa tesitura se apartan varias salas ubicadas entre las ciudades de Sueca y Valencia. Deciden dar un giro de timón, apostar por un sonido vanguardista e incorporar rock británico, glam o new wave. En las pistas sonaba The Cure, Depeche Mode, The Smiths o Cabaret Voltaire. Música que también se podía bailar, aunque nadie en España hubiese reparado en ello.
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(A continuación, mapa con la ubicación de las principales discotecas de la ruta. Debajo, un ejemplo de las franjas horarias en las que abría cada sala.)
Mapa de las principales salas de la provincia de Valencia durante la época de la Ruta.
Mapa de las principales salas de la provincia de Valencia durante la época de la Ruta. 
Jueves noche: Acción / Metropolis
Viernes noche: Spook Factory / KU-Manises / Heaven / The Face /
Mañanas de sábado: ACTV / Spook Factory
Sábado tarde: Espiral / ACTV 
Sábado noche: Barraca / Chocolate / Espiral / Ku-Manises / The Face / Spook Factory / Puzzle / ACTV
Mañanas de domingo: Spook Factory/ Puzzle / Heaven / NOD / The Face / El Templo / ACTV
Tardes de domingo: Barraca / ACTV / NOD
Noches de domingo: ACTV / Puzzle / Barraca / The Face
Lunes: NOD / Zona / ACTV
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La primera en abrir fue Barraca, en 1965. Como su propio nombre indica, la sala era una barraca próxima a la playa. Un belga la acondicionó, colocó una bola disco, dos platos y unas luces, convirtiéndola en una discoteca para parejas. A finales de los 70, un camarero llamado Carlos Simó pasó a ser el DJ residente. Simó, que con el tiempo acabaría siendo el propietario de la discoteca Puzzle, fue uno de los DJ que lo cambió todo: viajaba a Inglaterra cada semana (cuando aún no existía internet ni los vuelos low cost) para traer a España discos que aquí aún no sonaban ni en la radio. Si querías escuchar lo último en rock o new wave, tenías que estar en Valencia. Los sibaritas de la música alternativa llenaban estas sesiones, ávidos de novedades.
El propio Simó recuerda cómo empezó a experimentar con sonidos inéditos en las pistas de baile: “Hasta ópera he pinchado allí. Y la gente lo bailaba igual. Yo cerraba cada sesión con la versión de “My Way” de Nina Simone, que se convirtió en el emblema de la sala. Nadie lo había hecho hasta entonces”. Además, el carisma de Simó empezó a llenar la cabina, más allá de la música que pinchase: cuando un disco empezaba a sonar en la radio y comenzaba a ser considerado mainstream, el propio Simó lo rompía en directo de forma simbólica.

ENTRAN CHOCOLATE Y SPOOK

El auge de Barraca tuvo lugar en los 80. Y precisamente en 1982 abre, a 500 metros de distancia, la discoteca Chocolate. Pretendía ser la réplica “oscura” a Barraca, incorporando sonidos más góticos y siniestros. En el 84, el empresario de la noche Bernardino Solís inaugura, a algo más de un kilómetro de distancia, la sala Spook Factory. “Mi idea era abrir una discoteca de guitarras”, cuenta Solís, dejando patente lo alejada que estaba su idea inicial de que la sala acabase como una catedral de la música electrónica. Spook Factory adoptó como logo el murciélago del escudo de Valencia a modo de seña identitaria local.
Acababa de nacer la “movida valenciana”. Y lo hizo casi de forma paralela a la “movida madrileña”. Salvando las diferencias, la fiesta levantina podría equipararse como movimiento contracultural a la de la capital. Pero una ha acabado mitificada y la otra satanizada.
Paradójicamente, eran las salas de Valencia las que pinchaban música de mayor calidad, frente al protagonismo de grupos locales amateur de las de Madrid. “Valencia estaba, por calidad de sonido, más cerca de Londres o Manchester que de Madrid. Los mejores grupos internacionales venían a Valencia a presentar sus discos, como hoy van a Madrid y Barcelona”, explica el escritor Carlos Aimeur, autor de “Destroy”, una novela ambientada en la última época de la ruta.
La estética de los primeros ruteros dista mucho de la de los últimos.
La estética de los primeros ruteros dista mucho de la de los últimos. 
“Eran discotecas de playa que arriesgaban y estaban configuradas para que asistiese un público nada convencional. Los famosos que pasaban por Valencia asistían a aquellas sesiones como el que asiste a un espectáculo excepcional”, resume Joan Oleart, escritor y autor del libro “En Èxtasi”.

30 KILÓMETROS DE FIESTA

A Barraca, Chocolate y Spook se le fueron sumando otras discotecas que abrieron a lo largo de los 30 kilómetros de la carretera de El Saler: Puzzle (la más grande de todas), ACTV (cuyo misterioso nombre dio lugar a millones de conjeturas), The Face (la de la piscina), Distrito 10 (nombrada en su momento la mejor discoteca de Europa), NOD, Espiral, Heaven, Metrópolis, El Templo, KU, Zona, Acción…
Por toda la escena underground española empezó a correrse la voz de que la fiesta no descansaba en Valencia. Y que el ambiente de respeto y “buen rollo” era la tónica habitual de todas las sesiones. “Las sustancias que consumíamos también influían”, cuenta Javi, un rutero de la época. “Empezó con la heroína, como en toda España durante los 80. El suelo de los lavabos estaba llenos de jeringuillas. Pero sobre todo, la novedad fue la introducción de la mescalina, que era una droga que venía en cápsulas. No nos ponía violentos y contribuía a aquella especie de comunión entre todos los asistentes”, recuerda.

BACALAO DE BILBAO

Fue cuestión de tiempo que aquel movimiento se bautizase con un nombre peculiar. Empezó siendo conocida como Ruta Destroy, pero pasó a la posteridad como “Ruta del Bakalao”.
¿De dónde sale el nombre de bacalao?”. Cuenta la leyenda que la denominación la acuñaron en la tienda de discos Zig-Zag. “Había un DJ local que iba siempre a comprar vinilos acompañado de un amigo suyo que, cada vez que escuchaba una buena canción, gritaba “Esto es bacalao de Bilbao”. Esa denominación acabó calando incluso entre los dueños de la tienda. Cada vez que llegaba una novedad potente le decían a los clientes que acababa de llegar 'bacalao del bueno'. Y así se empezó a generalizar”, explica el periodista Luis Costa.
Respecto al concepto “ruta”, el motivo fue que Valencia ya contaba a mediados de los 80 con un puñado de salas separadas entre sí por muy pocos kilómetros de distancia. Aprovechando la laxitud de la ley, las salas se turnaban para abrir en horarios distintos e intempestivos. Desde el jueves por la noche hasta el lunes. Cada una con su horario que permitía, al que se atreviese, no descansar. Por tanto, era posible hacer un itinerario a través de las diferentes salas durante varios días seguidos, encadenando fiesta sin pausa.
La discoteca Chocolate, de Sueca, fue una de las más emblemáticas de la Ruta. Ahora está abandonada.
La discoteca Chocolate, de Sueca, fue una de las más emblemáticas de la Ruta. Ahora está abandonada. 
Así, Valencia ya contaba con todos los ingredientes que, mezclados, conformaron el cóctel: una música vanguardista, un público entendido en la materia, unas salas alternativas que no cerraban en todo el fin de semana y una generación de cerebros en diferentes ámbitos de la noche que coincidieron en el tiempo y el espacio. Y es que los empresarios del ocio fueron unos visionarios que quisieron convertir a Valencia en la primera zona de ocio diurno de Europa e inauguraron el concepto ‘after hour’.
Los DJ, por su parte, incorporaban lo último en música alternativa y creaban nuevos temas, pasando a ser productores. Gente como Fran Lenaerts (DJ de ACTV, pionero en España en presentar el concepto “mezclas” al incorporar dos platos y coordinar dos canciones juntas), Toni el Gitano, Kike Jaen o Toni Conca se convirtieron en la primera generación dedisc jockeys legendarios de España. “Fue una especie de generación de oro, un dream team de diversas áreas repartido por varias salas, muy próximas geográficamente”, rememora Carlos Simó. 

NACE EL “PARKINEO”

También empezaron a cobrar relevancia los pubs y los parkings como espacios festivos. El hecho de que algunas discotecas sólo cerrasen un par de horas antes de volver a abrir, hacía que los fieles de esa sala no quisiesen marcharse a seguir la fiesta a otra discoteca. “¿Qué hacíamos? Meternos en el pub que cada sala tenía al lado. Bares como Torero o Villa Adelina se convertían en el lugar perfecto para hacer ese paréntesis. Y si estabas en una discoteca sin pub, el parking era un buen lugar para socializar. Eso se llamaba parkineo”, recuerda Javi, el antiguo rutero. O cañero, que era el otro nombre con el que se conocía a los asiduos a la fiesta valenciana. 
El pub Villa Adelina servía de transición para las horas de cierre de las salas. Hoy permanece abandonado.
El pub Villa Adelina servía de transición para las horas de cierre de las salas. Hoy permanece abandonado. 
 “Había gente que se traía tablas de madera dentro del coche. Cuando la discoteca cerraba, la sellaban al portaequipajes del techo y convertían el automóvil en un pódium improvisado donde bailar. Ponían la música a toda hostia y aquello se convertía en una discoteca al aire libre” rememora Javi. La sala que más popularizó el parkineo fue NOD, en cuyo aparcamiento incluso se cocinaban paellas.
El parking de la discoteca era uno de los puntos claves de la fiesta valenciana
El parking de la discoteca era uno de los puntos claves de la fiesta valenciana 
“Era posible estar 72 horas de fiesta, pero no era imprescindible ni lo hacía todo el mundo. La gente paraba. Incluso había quien se acostaba por la noche bien pronto para levantarse temprano y llegar fresco a la sesión matinal. Los jóvenes paraban para dormir. O para comerse una paella el sábado por la tarde. O para ir a ver los partidos de fútbol del Valencia el domingo”, cuenta el escritor Carlos Aimeur.
Con respecto al equipo ché, un rutero de Sueca recuerda una anécdota: “Había un cañero muy popular y conocido que era empleado del Valencia CF. Salía mucho de fiesta y por las noches, en las discotecas, cambiaba entradas “de las más caras” por drogas. Eso provocó que empezasen a aparecer por el palco de Mestalla jóvenes muy pasados de vueltas, con gafas de sol a las tantas de la noche y la mandíbula 'en Cuenca'. Los dirigentes del Valencia CF flipaban porque no entendían nada" asegura. 

ESPANYA 92 – VALENCIA 0

La juventud valenciana se aferró a aquella explosión de libertad post-transición como una seña identitaria. “El valenciano siempre ha sido fiestero por definición. Si no son los Moros y Cristianos, son las Fallas, y si no, la Tomatina y las mil fiestas de los pueblos” subraya Bernardino Solís, fundador de Spook Factory.
Pero además, el sentimiento de pertenencia de la juventud levantina a la Ruta era una respuesta al olvido institucional que España había ejercido contra Valencia. Agonizaban los 80, entraba una nueva década y el resto de grandes ciudades contaban con proyectos faraónicos ilusionantes. En 1992, Madrid iba a ser Capital Europea de la Cultura, Barcelona iba a celebrar unos Juegos Olímpicos y Sevilla la Expo Universal. Lo único que podía celebrar Valencia era la fiesta de cada fin de semana, que se había quedado fuera de aquellos fastos. “Había una pintada muy ilustrativa en varios muros de la ciudad en la que se podía leer: 'Espanya 92 – Valencia 0'. Aquello reflejaba un malestar generalizado”, cuenta Carlos Aimeur.
Puerta de la discoteca Puzzle durante sus años dorados.
Puerta de la discoteca Puzzle durante sus años dorados. 
Estado actual de la entrada de la macrodiscoteca Puzzle
Estado actual de la entrada de la macrodiscoteca Puzzle 
Valencia sólo tenía la fiesta y se la procuraron ellos solos, sin la ayuda de ningún gobierno. Y estaba a la vanguardia en todos los aspectos. Incluso en materia de drogas. A finales de los 80 empezaron a llegar a la costa levantina las primeras drogas sintéticas que se consumieron en España: el speed y, sobre todo, las pastillas de éxtasis. El efecto era similar pero resultaban mucho más baratas que las cápsulas de mescalina. Al éxtasis le costó muy poco hacerse popular, comerle el terreno a la mescalina y acabar canibalizándola. 
Javi, un antiguo rutero que ahora tiene 50 años, lo ilustra bien: “Yo ya no consumo drogas, pero en aquella época las probé todas. Y te digo: las primeras rulas (pastillas), las de mescalina, estaban mucho más buenas que las últimas. Las de la primera época valían entre 3 y 5 mil pesetas, pero te comías una o dos y te pasabas toda la noche bailando. No como las chuflas(pastillas) de los últimos años, que costaban cien duros (tres euros) o untalego (seis euros) pero estaban adulteradas. Te tenías que comer siete u ocho y te dejaban destrozado por dentro”.
Javi, antiguo rutero, aún conserva la pegatina de Chocolate en su coche.
Javi, antiguo rutero, aún conserva la pegatina de Chocolate en su coche. 

EXTA SÍ, EXTA NO

En Valencia se innovaba. Y en ese afán por traer lo último de lo último acabó siendo contraproducente para el espíritu inicial. En materia de música, los DJ empezaron a incorporar sonidos electrónicos, algo que nunca se había bailado en las salas españolas. Prototechno belga, hardcore alemán… Se dejó de pinchar rock, glam y new wave para ofrecer sonidos más industriales, machacones y repetitivos. Todo compuesto por ordenador. Se abandonaron las guitarras y se incorporaron las máquinas. De ahí que el sonido se empezase a conocer como “música makina”, un concepto que luego se desarrolló hasta el límite en las discotecas de Cataluña. La llegada de la música electrónica y la generalización de la técnica de “mezclas” incorporada por Fran Lenaers arraigaron pronto entre la concurrencia, convirtiéndose así en una nueva seña de identidad.
El éxito fue tan rotundo que los propios DJ se empezaron a convertir en productores de sus propios temas. En 1991, Chimo Bayo, residente de la discoteca El Templo, publicó una canción titulada “Así me gusta a mí” que se convirtió en número 1 de ventas en España, Israel y Japón. Un auténtico pelotazo internacional que, a la larga, ha devenido en el himno no oficial de la Ruta del Bakalao.
El estribillo decía: “Exta sí, Exta no, exta me gusta me la como yo”. El consumo de éxtasis, como indica la letra, estaba ya tan generalizado que se había convertido en la última seña de identidad del movimiento. Ya no había heroína ni mescalina, sino nuevas drogas de diseño como bandera, e incluso se les dedicaban canciones.
Las nuevas sustancias comportaron cambios incluso en los patrones de consumo de los asistentes a las sesiones. Los cubatas dieron paso a los botellines de agua por varios motivos: “Nos decían que las pastillas no subían si te las tomabas con alcohol, que había que tomarlas con agua”, rememora Javi, el rutero. Además, el alto poder de deshidratación del éxtasis obligaba a los consumidores a tener agua siempre cerca. Así, la concurrencia se agitaba al son de música electrónica con botellines de agua en las manos. “Los dueños de las discotecas cortaban el agua de los lavabos para que tuviésemos que comprar botellas de agua. Si no tenías dinero te deshidratabas”. 

EMPIEZA EL DECLIVE

A principios de los 90, la fama de la Ruta del Bakalao se había desbordado. Todas las noches llegaban autocares de toda España cargados de jóvenes ávidos de vivir la mítica noche valenciana. Buses procedentes de Cataluña, Galicia, Madrid o Andalucía descargaban a decenas de jóvenes ávidos de nuevas drogas, música de moda y salas que abrían en horarios inusuales.
De contar con unas pocas salas casi clandestinas, Valencia pasó a convertirse en una especie de parque temático de las discotecas, con todo lo que ello conlleva. La movida valenciana se masificó y se hizo incontrolable.
La discoteca The Face fue la más lujosa de toda la ruta valenciana, con pisina y terraza frente al mar
La discoteca The Face fue la más lujosa de toda la ruta valenciana, con pisina y terraza frente al mar
Estado actual de la terraza y la piscina de The Face
Estado actual de la terraza y la piscina de The Face 
La fama de la Ruta trascendió fronteras. Hasta en el extranjero admiraban a Valencia y su fiesta. Así, en materia de música, la demanda de temas propios para exportar al extranjero era tan grande que se empezaron a producir discos en masa y eso fue en detrimento de la calidad.
Los primeros cañeros, los que llenaron las salas en los 80 en busca de las novedades de rock internacional y bailaban con la mescalina, ya no salían de ruta. Se habían hecho mayores y no encontraban la música alternativa que les llevó al llenar las pistas. Aquellos pioneros valencianos dejaron de ir de fiesta y ocupó su lugar una nueva generación de jóvenes de todas partes que buscaba música electrónica pasada de revoluciones y pastillas de éxtasis

MUERTES EN LA CARRETERA

La carretera fue otro de los factores que contribuyó a demonizar la Ruta del Bakalao. El tránsito nocturno por la carretera de El Saler nada tenía que envidiarle al diurno. La masificación trajo consigo consecuencias negativas, como el incremento de la siniestralidad.
Ramón, un policía municipal de Sueca, recuerda la cantidad de accidentes de tráfico que se registraban cada noche en la carretera de El Saler. “El positivo en alcoholemia no era un delito penal como ahora. Lo único que podíamos hacer era inmovilizar el coche hasta que al conductor se le pasase la borrachera. Y es que, paradójicamente, el que tomaba cubatas era el conductor. El ‘tipo sano’ era el que bebía alcohol. El resto de ocupantes del coche iban drogados con pastillas, así que sólo bebían agua. El que tenía que conducir intentaba no drogarse. Pero como también se lo quería pasar bien, bebía. Y pasaba lo que pasaba” concluye el agente.
Este comportamiento temerario tenía consecuencias funestas. Las discotecas estaban ubicadas a las afueras de la ciudad, entre los arrozales. Esos cultivos están rodeados de acequias, estrechas rieras por las que se evacua el agua. “Algunos de los accidentes eran terribles. Recuerdo una noche en la que un Renault 5 ocupado por cinco personas se cayó dentro de la acequia que había al lado de la sala Chocolate. Como el río era tan estrecho, no pudieron salir del automóvil porque las puertas no se abrían por completo al chocar contra las paredes de la acequia. El coche se hundió lentamente ante la mirada de la gente, sin que nadie pudiese hacer nada. El conductor fue el único que logró salir al romper el cristal delantero. Los otros cuatro ocupantes murieron ahogados” rememora el policía de Sueca.
Puerta de Chocolate. Las acequias que rodeaban los arrozales eran foco de accidentes
Puerta de Chocolate. Las acequias que rodeaban los arrozales eran foco de accidentes 

1993: LA TELEBASURA MATA AL MITO

Otro de los factores que condenó a la Ruta fue la llegada de los nuevos formatos televisivos. Los canales privados abrieron en España en 1989. A principios de los 90 se empezaron a priorizar los programas que llevasen sucesos, excesos y escándalos. La Ruta era un caldo de cultivo excepcional para ello: jóvenes, drogas, accidentes y fallecimientos. Así, la Ruta se convirtió en una víctima propiciatoria para los reportajes sensacionalistas. 
Aquellos impactantes formatos se extendieron como la pólvora. Y aprovechando el tirón, en 1993, Canal + emite un documental sobre la Ruta del Bakalao en el que refleja todos los tópicos posibles. Presentado por Carles Francino, aquel programa de casi una hora se convirtió en el primer antecedente del actual “Callejeros”. Cámara en mano, los periodistas se adentraban en las discotecas de moda y entrevistaban en los parkings a los ruteros más drogados.
Aquella emisión provocó dos reacciones bien diferenciadas: por una parte escandalizó a los padres; por la otra, provocó que los hijos quisieran formar parte de aquel circo. Empezaron a llegar cada vez más jóvenes a Valencia y la opinión pública ya se había conformado una visión grotesca de lo que sucedía en aquellas discotecas. Los medios de comunicación se aprovecharon: “Ponías la tele y veías la guerra de Bosnia y la ruta del Bakalao, las dos juntas en la sección de sucesos”, rememora Carlos Simó.
En la misma línea se pronuncia Bernardino Solís, que recuerda que después de aquel documental “llegaron canales de televisión de todo el mundo a hacer programas sobre la Ruta. Nosotros estábamos muy interesados en explicarles las medidas de seguridad tan avanzadas que tenía Spook Factory, pero ellos insistían en que sólo querían ver drogas”.
“Ponías la tele y veías la guerra de Bosnia y la Ruta del Bakalao, las dos juntas en la sección de sucesos”
Los controles policiales empezaron a proliferar. “Había que controlar la situación, no digo que no. Pero la policía llegó a excederse. Yo he visto a agentes hombres cacheando a chicas, a jóvenes ruteros desnudos en los parkings por los registros. La gente que iba a las discotecas se convirtió en el objetivo de todas las miradas de la opinión pública”, sentencia Bernardino Solís, con un punto de indignación todavía aunque hayan pasado más de 20 años
Javi, el rutero, lo ilustra de otra forma: “Fíjate si se satanizaría la cosa, que cuando mataron a las niñas de Alcàsser y pusieron en busca y captura a los autores, en la tele y en los diarios empezaban las noticias diciendo que los dos asesinos eran habituales de la “Ruta del Bakalao”. ¡Coño! Imagino que también iban a comprar al Pryca y no por eso lo cerraron”.

CAMBIO DE PARADIGMA

Así, la situación en la que se encontraba el ocio valenciano a mediados de los 90 había cambiado radicalmente con respecto a la década anterior. En Valencia ya no había novedades de rock internacional, ni las discotecas la ocupaban jóvenes locales buscando espacios alternativos. El techno se lo había comido todo y se había extendido por toda España. Musicalmente, Valencia ya no tenía ningún elemento diferenciador. Tampoco quedaba ya mescalina. El éxtasis se había hecho fuerte entre los jóvenes que llegaban de todas partes de España a abarrotar las discotecas, esperando encontrar aquello que los medios de comunicación presentaban como un auténtico infierno nocturno.
Ese cambio de sustancias también provocaba otro tipo de comportamiento en los consumidores. “Cada vez había más peleas”, asegura el policía local de Sueca. "Es que las últimas pastillas no daban tan buen rollo como las primeras" insiste Javi el rutero, intentando encontrar una explicación.
También se incrementó la presión policial, los controles, los siniestros y las multas. La legislación empezó a cambiar a mediados de los 90 y cada vez era más difícil para los empresarios abrir sus salas durante el día. “Nos empezaron a poner trabas. No nos dejaban abrir por las mañanas. En Ibiza, ese modelo se ha respetado y mira qué bien ha funcionado”, explica Bernardino Solís, “pero en Valencia ya estaba todo demonizado”.

EL TIRO DE GRACIA

Tras el boom mediático, la discotecas de la Ruta cumplieron su ciclo, igual que lo cumplen las discotecas de cualquier otro lugar. La gente se empezó a aburrir, comenzó a decaer la asistencia y muchas salas cerraron. No hay una fecha exacta del final de la Ruta del Bakalao, pero los protagonistas lo cifran en torno a 1996. Hay quien habla de un año antes o de dos años después. Las discotecas no cerraron de golpe, pero el espíritu de la Ruta ya había desaparecido. Las salas de Valencia ya no eran especiales y murieron de éxito. Tanto influyeron en la forma de entender la fiesta en el resto de España que acabaron diluyéndose con las de cualquier otra parte, porque ofrecían lo mismo. 
El perro de unos indigentes, atado a lo que en su momento fue la barra de The Face
El perro de unos indigentes, atado a lo que en su momento fue la barra de The Face 
En la actualidad, sólo un par de ellas (Barraca y Spook) abren una vez al mes con fiestas remember. Las otras míticas, como Chocolate (que posteriormente intentó reabrir con el nombre de Qoqoa), Puzzle o The Face, permanecen en ruinas, llenas de pintadas nostálgicas de aquella mítica fiesta.
Una fiesta que continuó en Cataluña. Las salas catalanas adoptaron la música que entró por Valencia y le dieron una nueva vuelta de tuerca. Aceleraron aún más las revoluciones, pinchaban música cada vez más rápida y el ambiente entre los asistentes era cada vez más violento. Cataluña cogió el relevo de aquel bacalao valenciano del que no quedaron “ni las raspas” y lo explotó durante toda la década de los 90. Pero esa ya, es otra ruta. Otra historia.

viernes, 30 de septiembre de 2016

10 Beneficios del gintonic que seguramente no conocías

10 Beneficios del gintonic que seguramente no conocías

La reina madre inglesa solía pedir su bebida favorita de esta graciosa manera: “A esta vieja reina le gustaría tomar un gintonic”. Y no ligero, sino que, por el contrario, solía pedir que se lo prepararan con 9 partes de ginebra y una parte de tónica. Murió a los 102 años. Pero también hay otra figura muy longeva que todos conocemos a la que le gustaba disfrutar de un buen gintonic. Estamos hablando de Winston Churchill que solía decir “este combinado ha salvado más vidas que todos los médicos del imperio”. ¿Podríamos decir entonces que el gintonic alarga la vida?
Aunque se trata de una bebida que está viviendo actualmente una nueva época dorada y que siempre se ha asociado a Inglaterra, lo cierto es que la ginebra fue inventada por un médico holandés a mediados del siglo XVII, el doctor Franciscus Sylvius. Su objetivo era encontrar un remedio que ayudara a limpiar las toxinas de la sangre, eliminar los cálculos biliares, curar los trastornos renales y prevenir los ataques de gota. Descubrió que el enebro, rico en potasio, lograba estos efectos. Y aunque nació en una farmacia, no tardaría mucho tiempo en ser servida en los bares, convirtiéndose en la bebida del momento.
gintonic
Por su parte, la tónica también nació como medicamento, concretamente para bajar la fiebre, aliviar los dolores y como cura para la malaria. En 1630 la Condesa de Chinchó se había curado de la malaria tomando quinina, que además de aliviar los dolores, aporta energía al organismo.
No obstante, no fue hasta el siglo XIX cuando ambos medicamentos se unieron por primera vez. En plena época imperialista, los británicos daban quinina a sus soldados para curar la malaria, pero su sabor era tan amargo que, incluso mezclada con azúcar, su ingesta resultaba muy desagradable. Por eso, los británicos pensaron en mezclarla con alcohol para que los soldados la tomaran de mejor grado. De esta forma, esta bebida medicinal termino socializándose y llegando a nuestro país cuando los ingleses invadieron la isla de Menorca. Actualmente, una de las mayores defensoras de esta bebida.
Obviamente el gintonic, como cualquier otra bebida debe tomarse con moderación y, de esta forma, podemos obtener múltiples beneficios: cura penas y alivia tensiones y estrés, pero también aporta otros muchos beneficios. Hoy en palacio licores te contamos cuáles son.

1. Es digestivo y alivia los dolores de estómago

Aunque lo habitual en España es tomarlo por la noche,en Inglaterra se toma como aperitivo o justo después de la comida. Y es que el gintonic además de facilitar la digestión, alivia los dolores estomacales y hace que la  sensación de pesadez desaparezca después de una comida abundante.

2. Posee propiedades beneficiosas para la salud

La ginebra está elaborada a partir de muchas hierbas naturales como el cedrón, la pimienta o el coriandro. Ingredientes que reportan grandes beneficios a nuestra salud.

3. Previene las infecciones urinarias y favorece el funcionamiento de los riñones

Si además de beber un gintonic, se ingiere mucha agua cada día ayudaremos a que nuestro sistema urinario y nuestros riñones funcionen correctamente, evitando infecciones relacionados con ellos.

4. Es diurético y ayuda a eliminar líquidos

La ginebra contiene bayas de enebro que son conocidas por sus propiedades diuréticas, depurativas, relajantes y tonificantes, que favorecen la eliminación de toxinas. Pero también contiene cereales como la cebada, que es digestiva y laxante, ya que aporta fibra, favoreciendo el buen tránsito nintestinal, además de reducir los niveles de colesterol y azúcar en sangre. Incluso cuentan con unas sustancias llamadas proteasa-inhibidores que ayudan a combatir el cáncer en el tracto digestivo.

5. Aporta menos calorías que otras bebidas alcohólicas

Si estás haciendo dieta, estás de suerte. Debes saber que además de aportar menos calorías que otras bebidas alcohólicas, el gintonic no tiene nada de grasas ni colesterol. Con lo cual, no te sientas culpable si de vez en cuando te tomas un trago de tu bebida favorita. Eso sí, solamente mezclado con tónica, ya que con otras bebidas más azucaradas, las calorías aumentan considerablemente.

6. Alivia el lumbago y las dolencias musculares

Debido a su poder analgésico y antiinflamatorio, la ginebra es un buen remedio casero cuando sufrimos de lumbago o de otros dolores musculares y articulares. De hecho, uno de los remedios populares más eficaces que existen para ello es remojar pasas en ginebra.

7. Combate la tos, la gripe y el resfriado

Por sus propiedades antisépticas y antiespasmódicas, mejora la salud del aparato respiratorio. Obviamente si estamos enfermos no vamos a abusar de la bebida, pero lo cierto es que un pequeño trago puede ayudarnos a afrontar la enfermedad mucho mejor.

8. Alivia los dolores de la regla

Los remedios de las abuelas siempre han sido muy conocidos por su eficacia. Puede que alguna vez hayas oído decir a la tuya que la ginebra es muy buena para aliviar los dolores de la menstruación. ¡Ellas sí que sabían!

9. Remedio más eficaz contra la malaria y el escorbuto

Antes de que la medicina hubiera avanzado tanto, los recursos para combatir ciertas enfermedades eran muy escasos. Sin embargo, el gintonic se convirtió en el más eficaz contra la malaria y el escorbuto, salvando miles de vidas en la guerra y en el mar. El escorbuto se produce por una deficiencia de vitamina C y, por eso, los ingleses siempre añadían un poco de limón a su bebida.

10. Mejora el carácter y despeja la mente

Obviamente, salir a tomar algo con los amigos siempre ayuda a desconectar de la rutina, pero si además tomamos un gintonic, todavía más. Y es que además de mejorar el humor, nos ayuda a olvidarnos de las preocupaciones durante un rato.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Historias de Cartagena: El alcalde Ángel Bruna

Historias de Cartagena

El alcalde Ángel Bruna

22.08.2016 


Membrete de la tienda de Bruna y Compañía en la calle Cuatro Santos

De todos los alcaldes que dirigieron nuestra ciudad durante el pasado siglo XX muchos son recordados en el callejero de nuestro municipio, pero sólo Ángel Bruna Egea da nombre desde hace más de cien años a una amplia avenida, mal llamada calle, en nuestro Ensanche.

La primera intención de esta historia es 'ponerle cara' al personaje ya que pese a su protagonismo en la historia local, son escasas las fotografías que de él se conservan en archivos públicos. La imagen que ilustra este artículo pertenece a una revista dedicada a la Feria de Verano de 1901, año en el que fue elegido primera autoridad municipal.

La segunda es conocer algo más de la persona, del Ángel Bruna particular, de aquel que en 1875 con apenas veinticinco años empezó a trabajar como auxiliar de corredor de comercio. Su trabajo posiblemente le llevaría a conocer a grandes empresarios de la minería local y en menos de una década era propietario junto a Francisco Lizana de las conocidas como 'Aguas de Perín', fundamentales para el suministro de agua potable de la ciudad y que alumbraban en el distrito minero de la diputación cartagenera del mismo nombre.

Minas de su propiedad lo fueron entre otras muchas 'San Timoteo', 'Neptuno' y 'Junio', ésta última ubicada en La Unión por lo que no es extraño que en el año 1893 consiguiera autorización para construir varias vías de embarque en el puerto de Portmán. Bajo el nombre mercantil de 'Bruna y compañía', además de dedicarse a la exportación de hierro, estableció una ferretería y droguería en la calle Cuatro Santos donde se podían obtener todo tipo de compuestos para farmacéuticos.

Las procesiones de Cartagena y más concretamente los marrajos ocuparon parte de su tiempo llegando a ser comisario del Santo Sepulcro y consiliario de la Cofradía Marraja. Hombre caritativo, tan pronto costeaba una comida diaria a los asilados de la Casa de Misericordia como un viaje de los niños pobres que acudían a las Escuelas Graduadas, las primeras de España y que fueron impulsadas por su antecesor en el cargo Mariano Sanz Zabala.

Y como no hay dos sin tres esta historia evidentemente no estaría completa en sus intenciones si no hablara de la trayectoria política de Ángel Bruna, miembro del partido liberal del que algunos periodistas de la época destacaban dos características, la modestia y la decisión. Cuando la Real Orden de 22 de marzo de 1901 le nombró alcalde poco imaginaba él que sería testigo en primera persona del derribo de las murallas que asfixiaban a nuestra ciudad e impedían su crecimiento. Un acontecimiento ocurrido el 17 de mayo de 1902 al que quedaron invitados todos los cartageneros a través de un texto publicado el día anterior y firmado por el regidor. Del mismo destacaría la frase que decía «caigan pues esas murallas con el estrépito de nuestro entusiasmo más justificado, pero con los honores debidos a los altos fines que cumplieron y con el respeto que merece todo lo legendario que sucumbe sometido al supremo poder del progreso».

Ángel Bruna cesó en su cargo a principios de 1903 y sus inquietudes políticas le llevaron posteriormente a aspirar a ser diputado provincial pero falleció repentinamente el 7 de marzo de 1905, a los cincuenta y cinco años de edad, pocos días después de anunciarse su candidatura. Su entierro como no podía ser de otra manera constituyó una inmensa manifestación de duelo.

El Ayuntamiento quiso que se le recordara de forma permanente y por eso en abril de ese mismo año se aprobó la moción de varios concejales para que la calle nº14 del Ensanche llevara su nombre. Y finalizo esta semblanza con una frase del recordado alcalde que en un acto homenaje a su antecesor dijo «que todo buen cartagenero debe darlo todo por y para Cartagena».

viernes, 8 de abril de 2016

RUTA POR EL VALLE DEL RONCAL

Los amantes de la montaña tienen en el Pirineo navarro una cita con paisajes y sabores ancestrales

La presencia del queso roncalés en la mesa de los antiguos Reyes de Navarra está bien documentada. Actualmente, su sabor impregna la ruta de alta montaña por los siete pueblos del valle de Roncal, en pleno Pirineo navarro.
Para ir desde Pamplona al valle se toma la N-240 dirección Jaca. Poco antes de que comiencen las verdaderas curvas y lleguemos al desvío hacia el norte por la NA-137, es de obligada parada el monasterio de Leyre. Levantado en el siglo XI, es uno de los más bellos ejemplos del románico español. Escuchar a sus monjes entonar cantos gregorianos rivaliza con la visita a las tumbas de los primeros Reyes navarros.
Pasado el embalse de Yesa, la NA-137 se adentra en el valle entre los riscos que escoltan al fragoroso río Esca. En Burgui, el río pasa bajo el puente medieval, que conduce a sus calles empedradas detenidas en el tiempo, así como al Museo de la Almadía, exposición permanente sobre el sistema ancestral del transporte fluvial de troncos.

Cumbres en la frontera con Francia

Ruta por los siete pueblos del Valle de Roncal
Museo Julián Gayarre, en Roncal
Archivo de Turismo Reyno de Navarra
Roncal, lugar de nacimiento del tenor Julián Gayarre, es la siguiente parada. El gran cantante nunca olvidó los escenarios de su infancia. Tras triunfar en las principales óperas del mundo, sufragó la construcción de la Casa de Juntas y del frontón. Una efigie de Benlliure remata su mausoleo. El Centro de Interpretación de la Naturaleza, junto a la carretera, brinda información, fotografías y documentales sobre los paisajes de pinos y hayas circundantes, grandes protagonistas del valle.

Espectaculares paisajes en el Circo de Belagua

Desde Roncal hay que continuar 7 km hasta Isaba. Este pueblo mantiene intacta su fisonomía arquitectónica de antaño. La torre de la iglesia de San Cipriano domina el cielo y el Museo de la Memoria muestra los modos de vida del valle a lo largo del tiempo.
Desde Isaba hay 26 km, sin abandonar la NA-137, hasta el Collado de San Martín, ya en la frontera con Francia y final de la ruta. Este tramo de la carretera pasa por el Circo de Belagua, rodeado de varias cumbres que rondan los 2.000 metros de altitud: la Mesa de los Tres Reyes, frontera entre Navarra, Aragón y Francia, el Pic d Anie y el Lakora, entre otros.
En las praderas pastan caballos, vacas y las ovejas latxas, cuyos rebaños acostumbran a descender solos hacia su aprisco en la Borda Marengo. Aquí se encuentra el paraje kárstico de Larra, roca caliza agujereada por el agua, de un aspecto poroso no muy distinto al de un queso. Es una de las tantas maravillas que se producen cuando las cosas se toman su tiempo, como casi todo en este valle.

Rincón del queso Roncal

Este queso se elabora entre diciembre y julio con la leche cruda de la oveja de raza latxa. De formato cilíndrico, este queso es de color blanco marfil con leves tonalidades amarillo pálido. Está salpicado de diminutos poros y tiene una corteza de color pardo o pajizo. Posee un sabor recio, ligeramente picante, muy definido y mantecoso al paladar.
En su composición no entran elementos ajenos a la leche, el cuajo y la sal, de manera que nunca ha perdido su sabor y aroma característicos. El queso Roncal fue, en 1981, el primero en recibir la Denominación de Origen de Quesos de España, abarcando una zona de elaboración y maduración integrada sólo por los siete municipios de la Mancomunidad del valle de Roncal.
www.denominacionesnavarra.com
Por sus características de maduración y composición, es un queso rico en proteínas de buena calidad y grasa. Destaca su contenido en minerales como calcio, magnesio, fósforo, zinc y en vitaminas liposolubles como la A, D y E.
Fuente: Guía Repsol

Lo que tienes que saber...


domingo, 17 de enero de 2016

Entretenida jornada para recolectar guíscanos por la sierra de los Álamos MORATALLA









En busca de los guíscanos en la sierra de los Álamos
LA RUTA CON UN PAR DIARIO LA VERDAD



oct 2015

Tras la pista de 'Lactarius deliciosus'


Entretenida jornada para recolectar guíscanos por la sierra de los Álamos

Pepa Garcia y Guillermo Carrion de Murcia 

Las manchas de los recolectores de guíscanos ('Lactarius deliciosus', níscalos, robellones...) son el secreto mejor guardado. «Por ejemplo, la de mi familia es la mancha de la abuela, esa no se la puedo contar a nadie, solo la conoce mi familia», dice haciendo referencia a una zona en la que crecen los guíscanos porque el micelio se extiende bajo la tierra en una simbiosis imprescindible entre pino y hongo. Lo cuenta Fernando, profesor de instituto y micólogo, que accede a llevarnos a disfrutar de una magnífica jornada buscando setas con el compromiso de no desvelar el sitio concreto en el que haremos la búsqueda. Dicho y hecho.
Lo ideal es salir al amanecer de un día nublado y en el que la temperatura oscile entre los 15 y los 22 grados, «los guíscanos son unos seres exquisitos». Cuenta Fernando que cuando el sol está fuera, su luz dificulta dar con las a veces leves señales que los hongos dejan en el terreno. Así que partimos cada uno con una buena navaja y una cesta de mimbre (los cubos y bolsas no son adecuados, y en algunos sitios están prohibidos). La cesta permite que mientras que estás haciendo el recorrido contribuyas a diseminar las esporas y a regenerar las poblaciones de hongos.
Antes de que se pongan las botas, manga larga y gorra, para protegerse de los arañazos que la naturaleza les propinará como pago por lo que se llevan, les advierto de que buscar setas sin saber distinguirlas es un riesgo, ya que muchos de los hongos que se encontrarán por el camino son tóxicos.
El lugar escogido es la moratallera sierra de los Álamos, un sitio muy interesante desde el punto de vista micológico y también botánico. Aunque también las sierras de las vecinas provincias de Albacete, Granada y Almería son destino predilecto de los moratalleros, cuando en la del Buitre, como ha ocurrido este año, todavía no han brotado.
Este otoño, pese a que ha llovido poco, los 'guiscaneros' no se explican muy bien cómo está fructificando tanto el hongo. Lo achacan a un agosto templado y algo lluvioso. Sea por lo que sea, el caso es que el monte está plagado.
Para ser un buen buscador de setas, lo primero es tratar de esconder lo más posible el coche. La picaresca. Pues, reconoce Fernando, muchas veces se siguen unos a otros en busca de una recolección de premio, y escondiendo el coche se evita el efecto llamada. Advierte este investigador de los hongos, que se dejó la incertidumbre de la ciencia por la certidumbre de la enseñanza, que no hay que levantar la vista del suelo. Un pequeño bulto en la gruesa alfombra de pinocha (acículas u hojas de pino) es la imperceptible señal que el guíscano da al buscador.
Detectado el abultamiento, con la navaja se retiran con cuidado las hojas muertas para dejar a la vista la seta que ocultan. Si no es la que buscan, se vuelve a cubrir el hongo sin dañarlo. La primera en aparecer es el cabrero ('Tricholoma striatum'), seguramente conocida así porque se la comen las cabras. Aunque no es tóxica, su sabor amargo hace que no se recolecte para su consumo. Así que cumplimos con el protocolo del buen buscador de setas y seguimos adelante.
Unos cuantos consejos más, como evitar usar rastrillos u otras herramientas que peinen y arañen todo el terreno sin discriminar, porque destrozan las poblaciones y, por tanto, el futuro de las comunidades micológicas de la zona, y encontramos unos 'chivatos'. Son unas setas con el sombrero de tonalidades vino, con los mismos requerimientos que los níscalos, que advierten de que buscamos por la zona adecuada.









A los pocos minutos aparece un pie de perdiz, una seta comestible mediocre, explica nuestro micólogo de cabecera. Su sombrero es más pequeño y es de tonos anaranjados, pero cuando se cocina se vuelve lila. La emoción va en aumento, encontramos bajo las hojas y bellotas de pequeñas chaparras («les gustan esos sitios por la cantidad de materia orgánica que se acumula», explica Fernando) una de las especies de setas más grandes que se dan en la Región: 'Amanita ovoidea'. Es prima hermana de la venenosa 'Amanita phalloides', aunque esta es comestible.
Enseguida aparece el primer ejemplar objeto de nuestro deseo, pese a que la zona ha sido ya rastreada, en ocasiones, con poco respeto: los puntos en los que han sacado guíscanos no se han vuelto a cubrir y el micelio (especie de raíces de las que fructifican las setas) queda expuesto y puede malograrse; también se han cortado sin ton ni son setas que los recolectores no se han llevado para consumir. El primer robellón aparece, enorme, bajo las hojas de ródeno. Sus acículas son más gordas que las del pino carrasco y conservan más la humedad, por eso las prefieren como cobertura. Cortamos el pie con la navaja y tapamos el lugar con las hojas de pino otra vez. Para confirmar su autenticidad, comprobamos que en la zona del corte la seta secreta un látex rojizo, sanguinolento. Con sombrero anaranjado, cóncavo pero con una depresión en el centro y pie gordo y corto, el líquido rojizo es lo que las diferenciará de otros 'Lactarius', un poco más blanquecina de color y que secreta látex blanco.
Es importante colocar los níscalos con el himenio boca abajo en la cesta, para que las esporas vayan cayendo al suelo durante la entretenida excursión. Después de tres horas de búsqueda, varios arañazos y pinchazos, nos marchamos a casa con una recolección que nos permitirá disfrutar de un buen plato de exquisitos y sabrosos níscalos. Y también con la experiencia de haber descubierto numerosas especies: del género 'cortinarius', la mayor parte tóxicas; 'Boletus lupinus', del grupo de los boletus pero bastante tóxica; 'Suilus granulatus', comestible y muy consumida en Francia; yesqueros, hongos descomponedores de los afiloforales y no comestibles; 'Amanita vaginata', de la familia de 'muscaria' (la roja de los duendes del bosque); otras del género 'Hebeloma', tóxica y cuyo olor tiene matices afrutados y a chocolate; y una 'Inocybe' con sus particulares olores a excremento de caballo o a semen. Cosas de la madre naturaleza.
Solo resta esperar a que llueva para disfrutar de otra adictiva aventura en busca de setas.

LA GUÍA 

Cómo llegar:

 Cojan la Autovía del Noroeste y, pasado Cehegín, tomen la salida 57 (Caravaca / Moratalla) y sigan en dirección Moratalla. Ya en la localidad, salgan por la MU-703, que les conduce, entre la sierra del Buitre (a su izquierda) y la de los Álamos hacia el Campo de Béjar.

Recomendaciones:

 Lleven pantalón largo, manga larga y gorra para protegerse de los arañazos. No olviden una navaja y una cesta, para la recolección. Si no saben distinguir  las setas, mejor, no las consuman ni recojan. Unos días después de que llueva, es el momento ideal para salir a buscarlas. Vuelva a cubrir con hojas la zona de la que extraiga las setas.

Cómo comerlos:

 Los guíscanos son una exquisitez que en Moratalla gustan de consumir con arroz. Recién cogidos y después de limpios (traten de evitar el agua, mejor con un trapo húmedo), sofrían un poco de ajo, echen las setas, añadan sal, un poco de vino y unos taquitos de jamón. Y disfruten.
































viernes, 1 de enero de 2016

VINOS Por qué Artadi deja la DO Rioja

Viñedos y bodegas




EL CRDO LA DESPIDE CON AMENAZAS DE CÁRCEL

Por qué Artadi deja la DO Rioja

VÍCTOR DE LA SERNA





Juan Carlos López de Lacalle, en la Viña El Pisón




El 31 de diciembre habrá sido el último día de Artadi en la Denominación de Origen Rioja. En los 90 años que ésta acaba de cumplir, es la primera vez que una bodega de prestigio –quizá la de más prestigio de las aparecidas en los 30 últimos años- la abandona por voluntad propia. Y lo ha hecho recibiendo del Consejo Regulador una desabrida providencia en la que se amenaza al "titular de las instalaciones", Juan Carlos López de Lacalle, con penas de hasta dos años de cárcel si a partir de ahora se le ocurre en sus etiquetas o documentos mencionar "Rioja" o alguno de los municipios incluidos en su ámbito geográfico. 


La providencia, firmada por el director del "órgano de control" de la DO, Pablo Franco Sarria, es una última muestra de prepotencia, un último desplante de una entidad que ha ido dejando de lado el objetivo primigenio de las denominaciones de origen del vino creadas en Europa a principios del siglo XX: defender el origen, la autenticidad y la calidad de los vinos producidos en territorios privilegiados, merecedores de una marca colectiva que contribuya a prestigiarlos. 

López de Lacalle argumenta que la imagen de sus vinos, y en consecuencia su cotización, se ve injustamente disminuida en el mundo por la automática asociación que se hace en la mente de los consumidores entre "Rioja" y "vino barato de supermercado". Sus peticiones de nuevas exigencias y categorías de calidad dentro de la DO se han topado con los oídos sordos de quienes ostentan el poder en ella. 

Rioja, que desde la segunda mitad del siglo XIX ha albergado la mayoría de las bodegas más prestigiosas de España, sobre todo las elaboradoras de vino tinto, ha optado claramente por un modelo productivista, de paulatino aumento de la superficie de viñedo (62.000 hectáreas en la actualidad, un 50% más que hace un cuarto de siglo) y de tolerancia de los rendimientos. 

Con una producción que fluctúa entre los 220 y los 300 millones de litros, Rioja está produciendo principalmente una enorme masa de vinos muy baratos de supermercado. No difiere en ello de la mayoría de las demás denominaciones: casi todas se contentan con esa categoría. Pero ninguna tiene detrás la historia de Rioja ni dispone de su potencial de calidad. Y hoy, en los supermercados del mundo, se encuentran riojas en los precios más modestos de cada escalafón local. 

Saltarse el reglamento 

En su expansión cuantitativa, la denominación llegó en noviembre a una nueva cota sin precedentes: saltarse su propio reglamento, que en el artículo 8.2 sobre rendimientos máximos de producción prevé que "este límite podrá ser modificado anualmente por el Consejo Regulador". Lo que hizo fue aprobar un aumento, no para un año, sino para los tres años siguientes. 


En efecto, el pleno del Consejo Regulador aprobó lo que los medios regionales consideraron "un notable aumento de los rendimientos de campaña": en 2016 ese aumento podrá llegar a los 27 millones de litros. La medida salió con una cómoda mayoría de 154 de los 200 votos. En la nueva estructura de las denominaciones de origen en España, con la formación de Interprofesionales, los grandes grupos privados o cooperativistas, junto a los sindicatos, ejercen un control abrumador que deja fuera de juego a las bodegas más pequeñas de calidad y aceleran la marcha del vino hacia la industrialización masiva. 


En el mismo pleno se aprobó el incremento continuado de la superficie de viñedo (hasta 1.600 hectáreas en esos tres años) aunque se especificó que por primera vez no se admitirán nuevas plantaciones en ricos suelos de huerta, más propios para las berenjenas. Pero, claro, ninguna de las viñas anteriormente aprobadas, miles de hectáreas en suelos demasiado ricos para la viticultura de calidad, en municipios como el de San Asensio, se verá afectada. De ahí seguirán saliendo vinos con la contraetiqueta "calificada" de Rioja. 

La calidad de los terruños de viña admitidos en una denominación está en el meollo de las quejas de Artadi y de muchos otros protagonistas del vino en España, que la semana próxima harán público un importante manifiesto al respecto. Y es que, a diferencia de los reglamentos de las denominaciones de prestigio en Francia, Alemania o Italia, en España la calidad de los terruños –suelo, subsuelo, microclima, orientaciones...- no aparece para nada en los reglamentos. Ello ha provocado el olvido de los milenarios pagos en Jerez y, en Rioja, ha colocado en pie de igualdad los patatales y las viñas en laderas calizas de bajísimos rendimientos. 


En Rioja –y, siguiendo su ejemplo, en las demás denominaciones españolas, salvo la pionera de la alta calidad, Priorat- la calidad se mide por tiempo y tipo de envejecimiento: joven, crianza, reserva, gran reserva... Se obliga incluso a un único recipiente de crianza, la barrica bordelesa de 225 litros. Pero de la viña, nada de nada. 

El modelo francés 



En Francia, cuna del concepto de "origen" del vino, las denominaciones se subdividen en zonas, municipios y pagos: sólo los municipios que superan la calidad genérica de la denominación tienen derecho a aparecer en la etiqueta, sólo los pagos que superan la de su municipio pueden hacerlo, y en Burdeos y Borgoña se establecen diferentes niveles de pagos. 






La diferenciación geográfica sí que es cualitativa en su esencia, y en cuanto un pueblo o un pago son reconocidos como superiores su prestigio y sus precios aumentan. En la Côte de Beaune borgoñona, Saint-Aubin y Chassagne-Montrachet son colindantes, pero los terruños de este último pueblo son reconocidos como mejores, y su cotización es muy superior. En zona bordelesa, las batallas a la hora de la revisión cada diez años de la clasificación de pagos en Saint-Émilion son épicas, y hace poco elmundovino narraba el último episodio de la pérdida de la categoría de 'grand cru' por tres propiedades vitícolas. Casi ni hace falta mencionar la polémica sobre si en Volnay un 'premier cru' debe o no pasar a 'grand cru'... 


En España la historia, la tradición y el conocimiento de los terruños permitirían ir adoptando clasificaciones cualitativas (hay mapas geológicos detallados guardados en cajones de las DO Rioja y Ribera del Duero), pero los intereses creados de los grandes productores industriales lo impiden: el gran truco español es poder mezclar uvas de cualquier lugar de una denominación, lo cual implica fuertes ahorros, para hacer vinos de marca con enormes producciones. Lo del vino de un pueblo, y no digamos de un pago, no les interesa absolutamente nada. 


Todo ello ha hastiado a Artadi, que ha tenido el coraje de romper la baraja, pese a los serios inconvenientes en la reglamentación europea de estar fuera de una DO. ¿Que pueden haber intervenido criterios políticos, que si hay un trasfondo vasco por estar en la Rioja Alavesa y estar siempre la secesión en un telón de fondo? Los haya o no los haya, es indiferente. La protesta es fundada, genuina y razonable. 


La política cegata de España en el último cuarto de siglo, la de más y más vino, más y más industrial, nos ha llevado a ese precio medio de 1,02 euros por litro, el más bajo del mundo, y contrasta con los inteligentes esfuerzos de Italia durante ese mismo tiempo, que han aupado a sus vinos a niveles de prestigio ya cercanos a los de Francia. 


El caso de Rioja es particularmente doloroso porque, con viñas y bodegas en cuatro comunidades autónomas, ésta es una de las tres DO españolas que no están regidas por políticos locales, sino por el Gobierno de la nación a través del Ministerio de Agricultura. La responsabilidad de éste es así más grave: ha favorecido la bastardización de la zona de mayor prestigio histórico en vez de propulsarla a los niveles de Burdeos, Borgoña, el Mosela o Piamonte, como se merecía. Y la indefinición política en España tras las elecciones agrava aún más la situación. 



El caso es que, aparte de aquellas botellas ya etiquetadas y que irán saliendo en las próximas semanas de la bodega, toda la producción de Artadi –empezando por el Viñas de Gain 2014- va a aparecer como 'vino', lo que hasta hace poco se llamaba 'vino de mesa', y sin indicación geográfica alguna. Sus clientes sabrán, claro está, que si en la etiqueta pone 'El Pisón' o 'El Carretil', su origen es una de las viñas más excelsas de este país y del mundo, pero nadie lo certificará. 



La DO Rioja se ha pegado un tiro en su propio pie, como dicen los anglosajones, en su cerrazón mercantilista. Artadi sigue estando donde siempre: la que ha perdido es la DO Rioja. Ha perdido credibilidad a los ojos del mundo y del mercado. Y no digamos si cunde el ejemplo...