Los Puertos en blanco

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Nevada 18 de Enero de 2017

sábado, 8 de febrero de 2014

Felipe V contra Carlos III



Retrato del arquiduque Carlos (Wikimedia Commons).
Constituciones, Capítulos y Actos de las Cortes catalanas de 1705.
Retrato de Felipe V, por Louis-Michel van Loo (Wikimedia Commons).

Felipe V contra Carlos III


La Guerra de Sucesión (no dejaremos de remarcar la “u” de la misma, que no “e”, para que deje de existir esa contumaz duda) está en marcha. Pero el sentimiento de fidelidad iba a cambiar. No solo en Cataluña, sino también en la corte de Madrid, donde había sentimientos encontrados por el hecho de que un francés ocupase el trono de España. Los motivos eran, eso sí, distintos. En Castilla la cuestión era puramente dinástica, estando el movimiento austracista a favor de seguir con la dinastía de los Austrias (obviamente), que gobernaba desde hacía ya dos siglos, encabezado por la nobleza. En Cataluña la cuestión, sin embargo, era mucho mas compleja.
Había desde asuntos económicos involucrados (como la competencia del sector textil francés), el miedo a un rey educado en la monarquía más absoluta del momento (recordemos que es el tiempo esplendoroso del ‘Rey Sol’), así como las repercusiones que en su régimen pactista medieval pudieran tener los nuevos conceptos monárquicos del otro lado de los Pirineos, pasando por su reciente memoria histórica de cómo se las gastaban los franceses.
Los soldados franceses trataron a Cataluña como lo que era para ellos: territorio conquistado.
Pues hay que hacer un paréntesis y recordar que en los sucesos acaecidos como consecuencia del llamado Corpus de Sangre y las revueltas de Els Segadors de junio de 1640, y del que daremos cumplida cuenta en otra ocasión, Cataluña, separándose de la Corona de España, pidió la protección de Francia mediante el Pacto de Ceret de 7 de septiembre de 1640. Como en él se contemplaba el apoyo militar, el rey de Francia, ante tal oportunidad de continuar su expansión hacia el sur, envió a sus tropas a Cataluña empezando a soñar con Valencia y Aragón.
Los soldados franceses trataron a Cataluña como lo que era para ellos: territorio conquistado. El brutal comportamiento con los catalanes hizo que éstos desearan el regreso de las antes rechazadas tropas “castellanas” para que les defendieran de aquellos extranjeros. Sólo así fue dando la vuelta a la situación hasta el fin de la guerra y la retirada de las tropas francesas en 1652. En Cataluña, aquella experiencia con los franceses como “protectores” dejó muy mal recuerdo.
Austracistas contra borbónicos en Cataluña
Pero volvamos a este momento del Quinto Felipe. Nos encontramos con la nobleza castellana en el exilio al que se vio obligada por apoyar al archiduque Carlos, con el almirante de Castilla al frente y malmetiendo en el extranjero contra el Borbón. Mientras, en Cataluña, austracistas y borbónicos empiezan su particular enfrentamiento. El cambio de fidelidad empieza a producirse: dos años después de aquellos fastos reales, juramento de fuero y constituciones incluidos, con ese reconocimiento expreso como soberano de Cataluña de Felipe en Barcelona que contáramos en el anterior artículo, el 27 de mayo de 1704 una escuadra de 30 barcos ingleses y 18 holandeses, comandados por el almirante George Rooke, y con Jorge de Darmstadt (que había sido un estimado virrey de Cataluña con Carlos II, y que fuera sin embargo destituido por Felipe V nada más llegar al trono) al frente, se presentó ante Barcelona a la espera de que se produjera el alzamiento austracista de la ciudad. Alzamiento que nunca se produjo pese a que el ex virrey ordenara el bombardeo de la ciudad (lo que quiere decir que, tras los últimos bombardeos sufridos por Barcelona, aquellos franceses de hacía más de medio siglo, ahora lo sufrían de sus mismos aliados anglo-holandeses), añadiendo el desembarco de 2.600 soldados en la desembocadura del río Besós.
La represión del virrey Francisco de Velasco fomentó aún más el fervor hacia el austriaco.
Aún así, la ciudad, que se debatía entre la fidelidad debida a su rey Felipe V, las simpatías por el archiduque Carlos (por los intereses económicos y el miedo al nuevo absolutismo de corte francés), junto con el buen recuerdo que se tenía de Darmstadt, no se alzó, teniendo que levantar por tanto el sitio la escuadra aliada. La torpe represión que a partir de ese momento realizó el entonces virrey Francisco de Velasco, que ya había protagonizado serios enfrentamientos con los poderes catalanes con anterioridad, con detenciones indiscriminadas que suponían incumplimiento de las leyes propias catalanas, fomentó aún más el favor hacia el austriaco.
En ese terrible clima, el 20 de junio de 1705 se firma el Pacto de Génova entre los austracistas catalanes e Inglaterra (esta vez en lugar de Francia, por imposibilidad manifiesta, Cataluña elige Inglaterra para aliarse). Según los términos del acuerdo, Inglaterra desembarcaría tropas militares en Cataluña que, unidas a las fuerzas catalanas, lucharían en favor del pretendiente al trono español, Carlos de Austria, contra los ejércitos de Felipe V, comprometiéndose asimismo a mantener las leyes e instituciones propias catalanas.
“Carlos III de España”
En octubre de ese mismo año de 1705, las tropas austracistas tomarán Barcelona al asalto siendo aclamadas por la Generalitat y los consellers de Barcelona como libertadoras. Días más tarde, el archiduque de Austria era proclamado, ¡ojo al dato y al concepto! como legítimo rey Carlos III de España, jurando respetar este nuevo soberano las constituciones catalanas.
El cerco de Barcelona se ha producido. No sólo con el sitio por mar, sino con la toma de la ciudad al asalto. Pero lo hacen los aliados de los catalanes, esto es, por los austracistas con su pretendiente al frente.
En 1706, “reinando Carlos III”, las Cortes catalanas anulan los acuerdos anteriores con Felipe V.
En el breve lapso de tres años se producen dos juramentos de distinto signo y en distinto ambiente. El primero, el mutuo entre Felipe V y los catalanes, en un ambiente feliz y de fastos regios. El segundo, con los cañones de las armas  aún humeantes y con las bayonetas aún impregnadas de sangre española y, a más a más, catalana, proclamando, y no está de más repetirlo, proclamando a un rey de España.
En 1706, “reinando Carlos III”, las Cortes catalanas anulan los acuerdos anteriores con Felipe V. La Guerra Civil catalana está servida. Porque en Cataluña hubo también leales a su rey legítimo, el Borbón. Y no solo personas, sino ciudades enteras. Así, Cervera fue felipista y sus rivales, Anglesola, Guisona y Agramunt, fueron austracistas. Fraga fue felipista contra Lérida y Monzón. Berga y Mora del Ebro, rivales en casi todo, lo fueron también en la guerra: la primera se proclamó a favor de Felipe V y la segunda del archiduque. En suma, una guerra civil catalana dentro de una Guerra de Sucesión a un trono. Uno sólo. Todo ello por un rey que todos querían que lo fuese… ¡de España!
Pues por España lucharon tales catalanes. Luego llegaría el cruel pago que Felipe V hizo a la que consideró, y realmente así fue, traidora al juramento dado, como lo fue Barcelona. Pero esa es otra historia. Que ya sabemos desde Viriato, cómo paga Roma a los traidores. 

Felipe V, rey de Cataluña

Felipe V, rey de Cataluña


La del Muy Honorable presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña, sr. D. Artur Mas, representado por ejemplo en el uso como felicitación navideña (?) de dos grabados visualizando el cerco o sitio de Barcelona de 1705, en un nuevo intento de utilizar hechos que sucedieron hace más de tres siglos para darles una nueva interpretación histórica, obliga a plantear las necesarias reflexiones sobre lo que es cierto y lo que no. Esperamos que este artículo sea reflejo de lo que es real, y qué viaje imaginario, no hacia un país de fantasía, sino hacia un suicidio colectivo.

Primera imagen: El cerco o sitio de Barcelona se produjo. Cierto. Ahora bien, ¿en qué contexto se produjo? ¿Por qué se produjo? Y, cosa nada desdeñable, ¿quién lo hizo? El contexto es claro: dentro de una guerra (que algunos califican como la Primera Guerra Mundial y que entre otros lugares se estaba librando aquí, en España). En concreto la de Sucesión a la Corona española. Y el porqué… El porqué quizás es un poco más complejo de explicar e implica una mirada retrospectiva.
Hoy en día nadie se acuerda de que el denostado y vilipendiado en Cataluña primer Borbón, Felipe V, duque de Anjou, juró los fueros y constituciones catalanes y otorgó más privilegios aún de los que ya existían. No interesa recordarlo. Y sin embargo así fue. La visita de Felipe V a Cataluña tuvo lugar desde el 24 de septiembre de 1701 al 8 de abril de 1702. Hacía setenta años, desde la visita de  Felipe IV en 1632,  que un soberano de la monarquía española no visitaba el principado. Apenas hacía unos meses que Felipe V había llegado a España, pues había atravesado la frontera francesa el 22 de enero de 1701, habiendo entrado en Madrid el 18 de febrero, cuando en el mes de junio tomó la decisión de viajar a Cataluña. Había, como no podía ser menos, razones políticas que lo aconsejaban. A ello se unió la enorme posibilidad que suponía la boda del Rey con María Gabriela de Saboya, pues la etiqueta exigía que la fuera a recibir en la frontera de la monarquía. Al venir de Italia se eligió a Cataluña, dándole preferencia frente a Aragón o Valencia.
Así las cosas, el 9 de julio de 1701 con carta se comunicó a la ciudad de Barcelona la próxima visita de los nuevos soberanos, en donde se explicita el  “ejecutar este viaje en derechura a esa ciudad de Barcelona, donde tengo deliberado juntar cortes del principado de Cataluña a mi arribo en ella, en el convento de San Francisco como es estilo. De que ha parecido avisaros para que lo tengáis entendido y ejecutéis por vuestra parte lo que os tocare, y porque deseo se excusen gastos en la solemnidad de mi entrada en esa ciudad por la falta de medios con que se halla y ser más de mi real agrado el que los caudales se apliquen a otras más precisas urgencias de la causa común, ha parecido significaros que será de mi real gratitud cuanto ejecutareis en este particular, como lo fío de vuestro celo y atención a mi real servicio”.
Barcelona se encomendó febrilmente a preparar la visita regia con arreglo a las más sólidas tradiciones. El día 16 de septiembre llega a Zaragoza, con misa en Nuestra Señora del Pilar y un acto político posterior en la Seo en el que Felipe V hizo el solemne juramento de mantener los fueros del reino de Aragón, como avance de la próxima reunión de Cortes que pensaba convocar a su regreso de Barcelona. El viaje se reemprendió el 20 de septiembre por Villafranca, Pina, Bujaraloz, Fraga y Lérida, donde juró los privilegios de la ciudad, esta misma ciudad en la que el Sr. Mas ha comenzado los actos de un tricentenario inventado. De allí a Cervera, en que se repitió la misma ceremonia, y a continuación Bellpuig, Igualada, Piera, Martorell y Barcelona. El historiador catalán Pedro Voltes escribe en su biografía de Felipe V que en las poblaciones catalanas que atravesaba el Rey recibía continuos agasajos, “más copiosos que en otros reinos, porque las poblaciones eran más numerosas y ricas”.
Llegando a Barcelona recibió el agasajo de parte de un engalanado Consell del Cent que fue a su encuentro el 30 de septiembre, presidido por el conseller en cap, el doctor Josep Company, el cual se dirigió al nuevo Felipe de manera tan lisonjera al uso de la época como la siguiente:
«Senyor La Ciutat de Barcelona se postra humil als Reals peus de V.M. en protestació de son verdader rendiment, y ab expressió del imponderable jubilo ab que celebra lo feliz arribo de V.M. gloriantse de la ditxa li cap, que V.M. la afavoresca ab sa Real presencia, y si be est tan rellevant favor, lo te sa innata fidelitat a agigantat aprecio; realçal la circunstancia de la boda que V.M. ab sa Real y amable Esposa, espera en esta Ciutat en breu celebrar; suplicant al Señor resulte desta Real unió, ditxosa succesió a esta Monarquia: De las dos tan superiors mercès, que la atenció desta Ciutat eternizará en las aras de sa major veneració, dona a V.M. infinitas gracias, prometentse de ellas sa total felicitat, y espera que la Real Magnificencia de V.M. se dignará per sa benignitat y paternal amor, afavorirla, honrarla, y condecorarla, no sols ab la continuació de las pre-rrogativas que sa llealtat, y fidelitat se meresqueren dels Reals progenitors de V.M. si ab novas gracias, y honras que V.M. benigne li dispensará, en que fixa la expectació de sa major fortuna, y suplica per preludi de ellas tinga a be V.M. concedirli la de besar sa real ma».
La entrada a Barcelona se produciría el 2 de octubre. Era llegado el momento para el juramento mutuo entre el Rey y la ciudad, que tantos catalanes desconocen que se produjera. Tras la entrega de llaves y el paso de la comitiva por las calles engalanadas (la entrada fue al más puro estilo medieval, con una Barcelona volcada, decorada como nunca, y con un pueblo exaltado dando “¡Vivas!” al nuevo Felipe V), se procedió al juramento en la plaza de San Francisco, donde el protonotario del consejo de Aragón, D. José de Villanueva Fernández de Yxar, leyó la fórmula, en catalán, por la que el rey juraba confirmar todas las libertades y privilegios de la ciudad de Barcelona. El rey, de rodillas, puso la mano sobre la Vera Cruz y el misal respondiendo: «Así lo juro». Acto seguido, el conseller en Cap besó la mano del rey en señal de acatamiento con unas breves palabras de agradecimiento y lealtad. En esta ocasión Felipe V rompió el que parece era su habitual mutismo (resulta que era según las crónicas bastante tímido, junto al hecho de que sólo hablaba francés, bien el latín, y desde luego ni castellano ni catalán aún), para contestar “lo agradezco”.
Posteriormente, el día 4, se llevó a cabo el doble juramento recíproco del rey y de los representantes del principado. Felipe V juró las leyes propias de Cataluña y los catalanes le juraron fidelidad y le prestaron homenaje como su rey y señor. La ceremonia se celebró por la mañana en el gran salón del trono, el famoso del Tinell, donde juró tales leyes junto con todos los demás fueros y privilegios. Tras el juramento regio los tres estamentos, clero, nobleza y ciudades, prestaron su juramento de fidelidad y vasallaje al rey Felipe V de Borbón, aceptándole como su soberano según las leyes y costumbres.
Se abrieron las Cortes el 12 de octubre, presididas por el rey y siendo presidente de la Generalidad Antoni de Planella i de Cruïlles, y durante los tres meses que siguieron se negociaron nuevos privilegios, nuevas leyes y se ofrecieron y dieron nuevos donativos a la Corona. En esas Cortes, Felipe V concedió nuevos privilegios, que provenían de la voluntad real y del positivismo jurídico, no de la tradición inmemorial. Por ejemplo, se estableció un Tribunal de Contrafacciones, en el que se enjuiciarían las decisiones reales antes de aplicarlas en Cataluña. Más ejemplos: la autorización para erigir una casa de puerto franco en Barcelona, el permiso para enviar cada año dos barcos catalanes a América y la creación de una junta encargada de proyectar y fundar una Compañía Náutica Mercantil y Universal. Tanto les otorgó que el político, jurista y juez Melchor de Macanaz escribió: “Lograron los catalanes cuanto deseaban, pues ni a ellos les quedó que pedir ni al rey cosa especial que darles, y así vinieron a quedarse más independientes del Rey que el Parlamento de Inglaterra”.
Pero la Guerra de Sucesión ya había comenzado allende las fronteras españolas y el rey, el 8 de abril de 1702, parte desde Barcelona hacia Nápoles dejando como regente a su esposa quien se estrenó pronto en sus labores de gobierno, pues el día 27 de ese mismo mes presidió las Cortes de Aragón. Por lo tanto, Felipe V marcha a la batalla siendo Rey de Cataluña y de los catalanes. Nada menos.
Es el inicio. Muchas mentiras van a quedar reflejadas en este espejo…

lunes, 7 de octubre de 2013

La Generalitat de Cataluña fabrica su 'reino' reiventando la historia de España ABORREGAMIENTO DOCTRINAL


Cataluña, escuela, economia, boicot y campañas.
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Afirma que adquirió la 'soberanía' de Aragón y que sus dominios incluyeron Sicilia y Cerdeña

La Generalitat de Cataluña fabrica su 'reino' reiventando la historia de España

Su web dice que Cataluña era un país europeo cuando Colón descubrió América


Cataluña fue un reino, la Casa de Barcelona se anexionó Aragón en 1137, y el "rey de Cataluña" Jaime I el Conquistador creó los 'Países Catalanes'.
Como detalla magistralmente Roberto Pérez en 'ABC' este 7 de octubre de 2013, son algunas de las perlas que salpican el particular relato de la historia que difunde la Generalitat de forma oficial a través de su portal de internet, tanto con textos como con diversos vídeos.
En su afán por hacer valer un pretendido carácter histórico de «nación» y de «estado» catalán, la web de la Generalitat se explaya en un relato en el que vapulea la realidad y llega a afirmar que adquirió la soberanía del Reino de Aragón en 1137.
Una suerte de supuesta «anexión» -en los rótulos de uno de sus vídeos utiliza expresamente este término- que choca con la verdad histórica y con lo que reflejan los archivos regios de la Edad Media, en los que nunca aparece Cataluña como reino, sino únicamente como Condado de Barcelona.
En 1137, el rey Ramiro II de Aragón pactó el matrimonio de su hija Petronela con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV. Ramiro II no otorgó el título de rey al catalán, sino únicamente le reconoció el de Príncipe, por la vía de este matrimonio.
Petronela queda como única titular del Reino, y en documentos oficiales librados por ella se refiere a su marido exclusivamente como Conde de Barcelona. Casi un siglo después, el rey Jaime I se expresa oficialmente como «Rey de Aragón y de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel».
Desde el matrimonio entre la reina Petronila y el conde Ramón Berenguer IV, Cataluña quedó como un territorio más de la Corona de Aragón.
Sin embargo, la web de la Generalitat llega a asegurar que «en 1137, el rey Ramiro II de Aragón cedió la soberanía de su reino y la mano de su hija, Petronela, al conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV».
Nada que ver con el auténtico pacto matrimonial.
Para eludir el hecho de que las tierras catalanas eran en realidad parte de la Corona de Aragón, la web de la Generalitat acuña otro término: «confederación catalano-aragonesa», que gusta alternar con otra invención nacionalista, la «Corona catalano-aragonesa».
La realidad es que jamás existieron tales.
Imperio mediterráneo
Pero eso le permite hilar el discurso para, en otra parte de esa historia difundida por la Generalitat, presentar al rey de Aragón Jaime I como «rey Jaime I de Cataluña».
En otra sección de la misma web oficial se muestra un vídeo, elaborado por el propio Gobierno catalán, en el que se habla de «La expansión del Casal de Barcelona por el Mediterráneo».
En él se elogia a Jaime I El Conquistador, pero en ningún momento se le cita como rey de Aragón. La omisión ayuda a dejar el poso -falso- de que se trataba de un rey catalán y de que Cataluña era reino.
En el mismo vídeo se llega a afirmar que «Jaime I es un monarca muy importante para la historia de Cataluña», porque «conquistó cuatro reinos y creó lo que denominamos los Países Catalanes».
A renglón seguido asegura que, con él, «los dominios de Cataluña se extendieron por todo el Mediterráneo», que «tras Mallorca y Valencia llega Sicilia», y que años después se incorporarían a esos «dominios de Cataluña» Cerdeña y Nápoles.
La realidad histórica es que nunca existió un reino de Cataluña. Ese territorio se unió al Reino de Aragón como Condado de Barcelona, y esa fue la condición que tuvo en todo momento dentro de la Corona de Aragón. Desde entonces -y nunca varió la fórmula-, el monarca tenía los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona.
Es clarificador el propio pacto entre el rey aragonés Ramiro II y el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Cuando Ramiro II dispuso unir en matrimonio a su hija Petronila con el conde de Barcelona, dictó una declaración en 1137 en la que, lejos de «ceder la soberanía» de Aragón a Cataluña -como afirma la web de la Generalitat-, el rey aragonés dejó claro cómo se hacía esa unión:
«Yo seré Rey, señor y padre en el citado reino y en todos los condados hasta que me plazca».
1. Jaime I creó los «países catalanes»
  • Lo que dice la web
    «Jaime I es un monarca muy importante para la historia de Cataluña», relata un vídeo oficial de la Generalitat colgado en su web institucional. «Conquistó cuatro reinos y creó lo que denominamos los Países Catalanes». Eludiendo por completo a la Corona de Aragón, a la que pertenecían los territorios de la actual Cataluña, el mismo montaje asegura que «los dominios de Cataluña se extendieron por todo el mediterráneo». Incluye como tales a Mallorca, Valencia, Sicilia, Cerdeña y Nápoles. La web de la Generalitat gusta en pregonar términos de nuevo cuño como «Confederación catalano-aragonesa» o «Corona catalano-aragonesa».
  • La realidad
    El rey Jaime I era el titular de la Corona de Aragón, y Cataluña nunca tuvo dominios en el Mediterráneo porque no tuvo entidad regia diferenciada. No pasó de ser uno de los territorios que quedaron incorporados al Reino de Aragón como consecuencia de la expansión de éste a lo largo de la historia. Fue la Corona de Aragón la que fue extendiendo sus dominios por la Península y el Mediterráneo, primero con el rey Jaime I y luego con sus descendientes, que mantuvieron siempre la misma condición de reyes de la Corona de Aragón. Jamás existieron los «Países Catalanes» ni la «Confederación catalano-aragonesa» o la «Corona catalano-aragonesa», términos acuñados por el nacionalismo catalán a los que la Generalitat recurre con frecuencia en su particular relato histórico. Los dominios del Mediterráneo lo fueron exclusivamente de la Corona de Aragón, no como los presenta la Generalitat: una pretendida posesión del «Casal de Barcelona».
2. Cataluña como «reino»
  • Lo que dice la web
    El linaje Wifredo el Velloso (siglo IX) fue «el embrión de la Corona de Aragón, al unir su destino al reino aragonés en virtud de los problemas dinásticos que sufría esta monarquía». «Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, es prácticamente rey de Cataluña; su poder sobre el resto de condados no hace sino aumentar». «A partir de Ramón Berenguer IV, los condes de Barcelona también serán reyes de Aragón», fruto de una supuesta «anexión» del Reino de Aragón al «reino» de Cataluña. Y Jaime I (siglo XIII) fue «rey de Cataluña y Aragón».
  • La realidad
    En el siglo IX el norte de Cataluña era un territorio dividido en condados. El linaje de Wifredo el Velloso nunca fue «embrión» alguno de la Corona de Aragón, sino una línea hereditaria de dominios condales. Así se llega al conde Ramón Berenguer IV, que incorporó esos territorios condales al dominio del Reino de Aragón cuando el rey aragonés Ramiro II casó a su hija Petronila con Ramón Berenguer IV. El pacto matrimonial fue nítido al respecto. Y los documentos reales posteriores así lo destacan también. El Reino de Aragón se anexionó por la vía del matrimonio el Condado de Barcelona y configuró la Corona de Aragón, y no al revés -la Generalitat sostiene la falsa e imaginativa tesis de que la anexión fue a la inversa, que un condado, el de Barcelona, se anexionó un reino, el de Aragón-.
    Por ejemplo, ante el nacimiento del hijo de Petronela y Ramón Berenguer IV, la reina firma un documento en el que deja claro que ella es la titular del reino, no su marido, al que se refiere exclusivamente como «Conde de los barceloneses». La web de la Generalitat se refiere a Jaime I como «rey de Cataluña y Aragón» tratando de equiparar la condición histórica del Reino de Aragón a un supuesto reino de Cataluña que jamás existió. El propio Jaime I -y fue norma extendida por todos los monarcas de la Corona de Aragón- se expresó en todo momento como «Rey de Aragón y de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel».
3. el «estado» catalán
  • Lo que dice la web
    Sobre la etapa de la Guerra de Sucesión (1701-1713) se afirma que «la apuesta de Cataluña en favor de Carlos de Austria y contra Felipe V, en el conflicto sucesorio por la corona española, supuso la pérdida de todos los derechos y de las instituciones de gobierno que tenía como estado, dentro de la monarquía hispánica».
  • La realidad
    Cataluña no tuvo nunca la consideración real de «Estado». No pasó de ser uno más de los dominios de la histórica Corona de Aragón. Los nacionalistas presentan la Guerra de Sucesión y los posteriores Decretos de Nueva Planta de Felipe V como un episodio de represión sufrido por el «país». La realidad es que Cataluña no fue un «Estado dentro de la Monarquía Hispánica», como apunta la web.
4. en el nuevo mundo
  • Lo que dice la web
    La Generalitat afirma que «Cataluña, como otros países europeos», operaba comercialmente con América desde Sevilla y Cádiz porque «el Nuevo Mundo, por orden de Isabel la Católica, se incorporó en exclusiva al Reino de Castilla».
  • La realidad
    Ni antes, ni durante ni después del reinado de los Reyes Católicos Cataluña tuvo la consideración de «país europeo» ni, por tanto, operó como tal en el comercio con América. Cataluña era una parte más de la histórica Corona de Aragón.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Motivos para rechazar productos catalanes y hacer una compra selectiva y solidaria

Motivos para rechazar productos catalanes y hacer una compra selectiva y solidaria



Motivos para rechazar productos catalanes y hacer una compra selectiva y solidaria
La Generalitat de Cataluña provoca nuevamente a los españoles y les incita para que rechacen los productos catalanes, realizando una campaña de consumo responsable y compra selectiva, al publicar unas normas que reprimen el uso del idioma español por parte de los inmigrantes que viven en Cataluña. Se trata de una nueva violación de los derechos constitucionales, perpetrada con la complicidad de los socialistas, que indigna a los demócratas.

Existe un foro para promover el consumo responsable en el que aparecen detallados algunos motivos que pretenden justificar el boicot a los productos catalanes. Son 11 motivos y, por sugerencia de un lector de Voto en Blanco, los reproduzco para estimular la reflexión y el debate:

1- Ya dijo Maragall, cuando era presidente de los catalanes, que “Cataluña estaba cansada de ser solidaria”. Pues nada… con la compra selectiva, comprando productos de empresas de las regiones que ahora necesitan “solidaridad”, intento colaborar en que éstas crezcan, creen empleo… y así la gente de esas regiones no necesitarán la “solidaridad” de nadie, ni tendrán necesidad de emigrar a otra CCAA (recordemos que ahora, al no saber catalán… prácticamente tienen las puertas bastante cerradas en Cataluña…). Veamos por el ejemplo el cava extremeño: en cuatro años ha pasado de fabricar y envasar a mano 30.000 botellas al año, a más de 300.000. Es evidente que más que probablemente hayan tenido que contratar a más gente para incrementar la producción y envasado… Además, es probable que este boom atraiga inversores que decidan invertir en empresas de espumosos de esa región, con la consiguiente creación de empleo. Conclusión, Cataluña ya no tendrá que ser solidaria con nadie… porque las regiones pobres ya no lo necesitarán, Fin del problema “maragalliano”.

2- Alegan los nacionalistas catalanes un déficit fiscal de unos 10.000 millones de euros. Pero lo que no dicen es que gran parte de ese dinero no es más que el retorno del IVA recaudado procedente del resto de España, ni del Impuesto de Sociedades por unos beneficios generados en el resto de España. Por eso no piden tener aduanas fiscales, pese a que, según ellos, son OTRA nación… En el 2004, Cataluña recaudó 8072 millones de euros en IVA, cerca del 26% del total nacional… (Andalucia en cambio, con 1 millón más de habitantes sólo recaudó 1630 M. €), como el 30% se lo quedaba ella… tuvo que devolver al Estado el otro 70%, es decir 5650 millones de €. La mitad de su déficit fiscal… ya se ve que no es más que una simple devolución del dinero en IVAs del resto de españoles. Eso sin contar con los demás impuestos nacionales como I. de Sociedades… Ahora, se quedarán el 50%. Eso significa que el 50% del IVA que pago y del I. Sociedades que genero se va a Cataluña y se gastará allí, sin que a mi me repercuta en nada, pese a ser yo el que lo pagó y generó. ¿Es eso justo?. ¿Y encima tengo que aguantar que los dirigentes catalanes disfracen como caridad el otro 50% de MI dinero cuando nos lo devuelvan?. Pues no.

Y como no quiero que así sea… pues estoy obligado a no comprar nada con sede social en Cataluña. Además, así consigo reducir “el déficit fiscal”: cuanto menos IVAS recauden… menos tendrán que devolver al Estado, y por tanto menor será su déficit fiscal. Y así el IVA que pago repercute totalmente, y no parcialmente, a mi país: España (Cataluña ha dejado de ser parte de mi país tras el estatuto).

3- Piden los nacionalistas catalanes LA INDEPENDENCIA de España. El 70% de lo que fabrican lo venden en el resto de España (y luego nos llaman opresores e insultan). Hay un déficit en la balanza comercial entre Cataluña (15% territorio y población) y el resto de España (85%) de más de 20.000 millones de €. Estos datos evidencian la enorme dependencia de la economía catalana con respecto a la española. Pues nada, si quieren ser independientes, entonces al dejar de comprarles sus productos, ayudo a que NO DEPENDAN de mi dinero. Por tanto, les estoy dando algo más de independencia. Es lo que piden…

4- Dice la Disposición adicional sexta del estatuto catalán:

“La inversión del Estado en Cataluña en infraestructuras, excluido el Fondo de Compensación Interterritorial, se equiparará a la participación relativa del producto interior bruto de Cataluña con relación al PIB del Estado para un período de 7 años. Dichas inversiones podrán también utilizarse para la liberación de peajes o construcción de autovías alternativas."

¿Qué significa eso?. Pues que cuando la gente del resto de España compra algo catalán, está ayudando a incrementar el PIB catalán, y por tanto el % de inversiones que recibirá ésta. Y está claro que lo que reciba Cataluña… dejará de recibirlo el resto de España. Por tanto, al comprar algo catalán… me estoy perjudicando a mi mismo en forma de menores inversiones. Es evidente pues que no voy a permitir que mi propio dinero me acabe perjudicando…

5- La compra selectiva también es para que los ciudadanos catalanes oigan nuestra disconformidad no sólo con el estatuto en sí, (que convierte a España en una colonia catalana: España es residual en Cataluña... pero Cataluña tiene voz, voto y veto en muchas decisiones del Estado ), y con las políticas de sus dirigentes, sino también con el no haber podido votar algo que nos afectaba a todos los españoles, y además gravemente.

6- Para apoyar la economía española. Antes prefería comprar un cava catalán a un champagne francés… y no oía a los franceses decirme que tenía francofobia. Como ahora Cataluña “is not Spain”, pues le va a pasar lo mismo que al champagne francés… que será sustituido por un cava español, ya sea de Valencia o de Extremadura. Si Cataluña no es española para muchas cosas... para esto, por coherencia, tampoco lo es.

7- Eso de que los productos del resto de España son de calidad inferior a los catalanes… es muy discutible. Por ejemplo… tanto que hablan del cava catalán… y el cava más premiado por los expertos es uno de Valencia. Pero aún siendo cierto eso que dices (en algunos casos podrá ser que sí…) un incremento de ventas gracias a la compra selectiva hará que las empresas del resto de España tengan más recursos y puedan invertir en mejorar la calidad de lo que fabrican.

8- Gracias a la compra selectiva, muchos productos catalanes han bajado su precio o incluido “ofertas”. Si no recuerdo mal… el cava catalán la navidad pasada en los supermercados estaba entre medio y un euro más barato que el anterior. Gracias a la compra selectiva, han tenido más competencia de productos del resto de España, y se han visto obligados a bajar el precio, algo de lo que muchos se habrán beneficiado sin duda (los que no hacen compra selectiva).

9- Relacionado con el nº 8… gracias a la compra selectiva las cadenas de distribución están teniendo que ofrecer alternativas no catalanas a los productos que antes monopolizaban los catalanes, destinando a éstos metros lineales de estanterías a los que antes no podían o tenían la capacidad de optar. Por tanto, el consumidor tiene más para elegir. Hay más “pluralidad” de productos jejejejej

10- No quiero ni debo dejar de mencionar el que desde la propia Cataluña, y desde hace tiempo, se hace algo muy similar. Incluso financiado con dinero público… Ni dejar de recordar que los que ahora más se quejan… fueron los que más fomentaron el boicot a Leche Pascual hace unos pocos años. Entonces… los muy hipócritas lo llamaban “la fuerza del consumidor”…

11- Gracias a la compra selectiva, evitaremos que la gente de las regiones pobres se vea obligada a irse a otras zonas más industrializadas o con turismo, ya que éste crea mucho trabajo. Por tanto, la compra selectiva ayudará a evitar la concentración de la población en unas zonas concretas y el abandono y la despoblación del resto. Lo cual también ayudará a contener los precios en las regiones "ricas", inclusive el de las viviendas.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Izquierdoso

Izquierdoso


Mi abuelo, Arsenio Martínez, era de izquierdas, en el 36 era Presidente de Acción Republicana en mi localidad, Salas de los Infantes, sus huesos fueron a parar a la cárcel, afortunadamente no a una fosa. Fiel a sus ideales, ayudó en malos momentos a los que más lo necesitaban. No sé si en aquellos momentos había también izquierdosos, ya no me lo puede confirmar.
Si de Economía se trata, un izquierdoso critica el sistema capitalista, pero tiene acciones en la Bolsa, afirma que dicho sistema valora más el dinero que las personas, pero por escalar deja en la cuneta a sus mejores amigos. Se pasa el día reprochando la despoblación rural, pero sus primeros ahorros los invierte en un piso de 4ª mano en la capital, un chollo según él, para alquilar a estudiantes, porque uno de la Entidad bancaria en la que trabaja así se lo ha aconsejado. Propone soluciones a la economía nacional e internacional con la misma ligereza que hace la lista de la compra en el supermercado, sin tener arreglada tan siquiera la de su casa. Tiene por coche un pequeño deportivo descapotable, para sentir a pelo suelto esa libertad que los demás se empeñan en quitarle, o de segundo coche una furgoneta estilo hippy para irse de vacaciones. Izquierdoso.

En cuestiones de Cultura, frecuenta y se junta con presuntos intelectuales, pero no se acuerda cuándo es la última vez que ha leído un libro. Para reafirmar su condición de intelectual viste un atuendo que cree de acuerdo a su clase, y afirma que la derecha está acomplejada con nuestro alto nivel cultural. Sale a tomar un vermut vestido de Coronel Tapioca como si viniera de la alta montaña, pero acaba de salir de casa. No se cansa de decir que la sociedad está aborregada, el rebaño que él frecuenta no cuenta, claro. Acude a exposiciones de pintura para después contar las sensaciones indescriptibles que ha sentido con colores, formas y texturas, pero no profundiza más porque la caga. Hace alarde de conocimientos al relatar las anécdotas vitales -eso sí, muy graciosas-, de un archiconocido literato, plasmadas en un artículo resumido de un semanal, pero no ha leído una obra suya en su vida. Cita a Machado aunque no entre ni con calzador en el tema en cuestión; si de música se trata, saca siempre a relucir a Sabina para terminar con acento castizo con un "ejqueee... el Sabinaaa....". Si le preguntas, Marx es ruso, y Paco Ibáñez, espera un poco que lo pienso, ¡ah, sí, el de Mortadelo y Filemón! Tiene en mucha estima sus buenos modales, educación y saber estar, mas considera lícito recurrir al insulto y saltarse las normas en una manifestación, y si un escrache perturba a menores de edad hijos de la afectada, responde: que se jodan. Izquierdoso.
En Política, si en un momento dado un conocido suyo reconoce su condición de derechas, no se corta un pelo y le espeta: "pues no pensaba que tú eras así". Como el tema de conversación trate la Guerra del 36, aunque condenes el alzamiento militar, si se te ocurre mencionar los errores que cometió la República, entonces eres un fascista. En cuestiones religiosas, según él los curas tenían que barrer 8 horas diarias para ganarse el sueldo, el Papa recién elegido es un incompetente y en voz bajita te reconoce que él es ateo "protestante", mientras esboza una sonrisa cómplice por si no lo has cogido. Hace gala de su buen paladar acudiendo a un restaurante de novedosas recetas, se mete entre pecho y espalda una botellita de Reserva, y en la sobremesa critica a los burgueses de derechas y se sorprende de lo solicitados que están los comedores de Cáritas. Presume de su presunta condición de izquierdas y afirma contundentemente que a uno de derechas le da vergüenza reconocer sus ideas y que ha votado al PP. Si en su devenir por este injusto mundo se cruza con una pareja de la Benemérita, en vez de sentir la sensación de protección, de su boca sale un insulto; si por la carretera adelanta un vehículo militar, suelta otro. Si en tu vehículo pones una pegatina con los colores de la bandera nacional, en público te pregunta si eres un facha, para afirmar después con total seguridad que ves Intereconomía; ni se te ocurra preguntar entonces qué prensa lee: coartas su libertad de información, algo sagrado, y de nuevo eres un fascista. Izquierdoso.
En cuestiones de Sociedad, es un ecologista empedernido, defiende a ultranza las ballenas del Mar del Norte, pero no duda si de joder al vecino del 5º se trata. La caza no es un deporte, es un asesinato, al día siguiente te pregunta si te sobra un poco de jabalí, porque con patatas está cojonudo. A los animales hay que dejarlos tranquilos en el monte, si con su coche atropella un corzo entonces no puede ser, hay que matarlos a todos o tenerlos en un redil. Es un defensor a ultranza de la libertad de expresión, pero si lee este artículo considera que debería estar prohibido. Se toma un vinito denominación de origen en copa alta, y lo saborea como en una cata, sintiéndose superior a los demás, aunque no lo sea, mientras pregunta a sus correligionarios cómo pueden beber los de al lado, que son los que le votan, ese chato de 50 céntimos. Izquierdoso.
Y qué decir de Trabajo, desde su puesto de funcionario defiende a ultranza la enseñanza pública y acude a su trabajo con una camiseta verde y un llamativo eslogan, pero se coge un viernes como pilar para alargar un puente sin pensar en el desvarío que provoca y sin ser consciente de que la mejor forma de defender su empleo público es trabajar con profesionalidad. Un día de huelga general lo toma como juerga general y lo pasa jamando y bebiendo en el merendero de un amigo. Si es nombrado representante sindical, ante sus compañeros se jacta de sus duro carácter negociador, en las reuniones repta y desgasta su lengua lamiendo. En un acto público es el primero en salir a coger el micrófono, también es el primero en salir si hay que recoger. Es un defensor de la clase obrera, pero el día que llega a encargado, la propia clase obrera se echa las manos a la cabeza, pero ya es tarde. Critica la alta tasa de paro y el contrato precario, pero los fines de semana de forma ilegal mete horas en el restaurante de su hermana porque para algo está la familia. Izquierdoso.
Ojalá fueras de izquierdas, como mi abuelo, pero no: eres izquierdoso.
Ángel Martínez Ibáñez

miércoles, 15 de mayo de 2013

VINOS MEDICINALES: 9.000 AÑOS DE HISTORIA Recordando aquellas 'quinas'

Historia del Vino

VINOS MEDICINALES: 9.000 AÑOS DE HISTORIA
Recordando aquellas 'quinas'
GLORIA CASARES
EFE
Los vinos medicinales han sido muy importantes a lo largo de la historia, ya que siempre han estado ahí para dar vigor y fuerza al ser humano en sus momentos bajos, y en la España del desarrollismo llegaron a ser muy populares los de quina. En una entrevista concedida a Efe, la doctora del departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad Complutense de Madrid, María López González, ha explicado que la Coca-Cola procede de la fórmula de un vino medicinal de coca francés fabricado en 1867. Los vinos de coca, que se hacían mediante la maceración de las hojas de coca, son, junto con los de quina y los antidiabéticos, los tres tipos de vinos medicinales que ha habido desde que fueron creados en la antigua Persia, en el año 7000 antes de Cristo.

López González, que ha ofrecido esta semana una conferencia sobre la historia de los vinos medicinales en las XXXV Jornadas de Viticultura y Enología de Tierra de Barros, organizadas por el Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo (Badajoz), ha comentado que en su origen fueron conocidos con el nombre de "el remedio del rey".

Casi todos ellos tenían las mismas propiedades, eran tónicos que reforzaban a las personas, puesto que producían una estimulación en los consumidores, "eran reconstituyentes, antianémicos, daban vigor y fuerza", ha comentado.

A raíz de un estudio sobre estos vinos medicinales, elaborado por el citado departamento de la Complutense, esta doctora ha considerado que han tenido una importancia crucial a lo largo de la historia.

A partir de 1954 desaparecieron de la farmacopea española, aunque se siguieron vendiendo hasta los años 70, ha precisado a Efe. Uno de los últimos vinos medicinales que se permitió elaborar en España fue uno "muy llamativo, que contenía uranio", ya que en 1967 la Comisión Nacional de la Energía seguía suministrando uranio a sus fabricantes para su elaboración.

Sin embargo, el más conocido en España fue el vino de quina Santa Catalina y el San Clemente, que vivieron su auge en los años 50 y 60 y que aún recuerdan muchos mayores. Ambos nacieron tras el "boom" de los vinos medicinales a finales del siglo XIX en todo el mundo y que "eran muy famosos" en los Estados Unidos y Francia.

El fenómeno se importó a España, que enseguida vio "la gallina de los huevos de oro" y pronto comenzó a exportarlos, tras elaborarlos en pequeños laboratorios que se construyeron al lado de las bodegas.

Aunque su origen se sitúa en la Antigua Persia, su primer testimonio documentado data del año 3.200 antes de Cristo. Fue en Egipto, en una vasija de la momia de Horus Escorpión I en la que con análisis biomoleculares se determinó la presencia de sustancias medicinales activas.

miércoles, 17 de abril de 2013

Bodegas Ysios demanda a Calatrava

Pide al arquitecto valenciano dos millones de euros para arreglar la cubierta, que tiene goteras y problemas de humedades

16.04.13 - 19:34 -

Bodegas Ysios demanda a Calatrava
La bodega Ysios de Laguardia, en la Rioja alavesa. / Archivo
Bodegas Domecq, propietaria de la bodega Ysios de Laguardia, en la Rioja alavesa, ha demandado al arquitecto valenciano Santiago Calatrava y a todos los agentes que construyeron el edificio, para que asuman el coste de dos millones de euros del arreglo de la cubierta, que tiene goteras y problemas de humedades. Fuentes de Bodegas Domecq han confirmado este martes la presentación de esta demanda ante el juzgado de primera instancia de Vitoria. El edificio de esta bodega, inaugurado en 2001, fue diseñado por Calatrava y un equipo de arquitectos, y la obra fue ejecutada por la constructora Ferrovial.
Es una de las construcciones más vanguardistas de la zona y destaca por la ondulación de sus tejados de aluminio con la sierra de Cantabria como fondo, en medio de un paisaje de viñas. Desde su inauguración ha sufrido problemas de goteras y la cubierta ha sido reparada en varias ocasiones, aunque sin éxito, han confirmado las fuentes. El problema es que el tejado, de aluminio, es "bastante endeble y con el viento se mueve", un movimiento que genera goteras y humedad.
Hasta ahora Bodegas Domecq ha tenido "muy buena relación" con todos los agentes que intervinieron en su construcción para proceder a los arreglos pero el problema persiste y la empresa decidió encargar un estudio pericial para acometer una gran reforma de la cubierta. "No nos ha quedado más remedio que llevar el asunto por la vía judicial porque cada uno de los agentes que participaron en el diseño y construcción del edificio eludía las responsabilidades", ha aclarado una responsable de Bodegas Domecq, que ha cifrado en aproximadamente dos millones de euros el coste de la obra.
Así, la demanda se ha interpuesto contra Santiago Calatrava, las direcciones facultativa y de ejecución de la obra y la empresa Ferrovial, todos ellos "responsables", a juicio de Domecq, de que la cubierta no se encuentre en buenas condiciones. Las fuentes han insistido, no obstante, en que los problemas del tejado no afectan a la calidad de los vinos ya que en la bodega se toman todas las medidas adecuadas para controlar "en todo momento" la temperatura y la humedad óptimas para la elaboración del vino.