Los Puertos en blanco

Los Puertos en blanco
Nevada 18 de Enero de 2017

miércoles, 7 de agosto de 2013

Izquierdoso

Izquierdoso


Mi abuelo, Arsenio Martínez, era de izquierdas, en el 36 era Presidente de Acción Republicana en mi localidad, Salas de los Infantes, sus huesos fueron a parar a la cárcel, afortunadamente no a una fosa. Fiel a sus ideales, ayudó en malos momentos a los que más lo necesitaban. No sé si en aquellos momentos había también izquierdosos, ya no me lo puede confirmar.
Si de Economía se trata, un izquierdoso critica el sistema capitalista, pero tiene acciones en la Bolsa, afirma que dicho sistema valora más el dinero que las personas, pero por escalar deja en la cuneta a sus mejores amigos. Se pasa el día reprochando la despoblación rural, pero sus primeros ahorros los invierte en un piso de 4ª mano en la capital, un chollo según él, para alquilar a estudiantes, porque uno de la Entidad bancaria en la que trabaja así se lo ha aconsejado. Propone soluciones a la economía nacional e internacional con la misma ligereza que hace la lista de la compra en el supermercado, sin tener arreglada tan siquiera la de su casa. Tiene por coche un pequeño deportivo descapotable, para sentir a pelo suelto esa libertad que los demás se empeñan en quitarle, o de segundo coche una furgoneta estilo hippy para irse de vacaciones. Izquierdoso.

En cuestiones de Cultura, frecuenta y se junta con presuntos intelectuales, pero no se acuerda cuándo es la última vez que ha leído un libro. Para reafirmar su condición de intelectual viste un atuendo que cree de acuerdo a su clase, y afirma que la derecha está acomplejada con nuestro alto nivel cultural. Sale a tomar un vermut vestido de Coronel Tapioca como si viniera de la alta montaña, pero acaba de salir de casa. No se cansa de decir que la sociedad está aborregada, el rebaño que él frecuenta no cuenta, claro. Acude a exposiciones de pintura para después contar las sensaciones indescriptibles que ha sentido con colores, formas y texturas, pero no profundiza más porque la caga. Hace alarde de conocimientos al relatar las anécdotas vitales -eso sí, muy graciosas-, de un archiconocido literato, plasmadas en un artículo resumido de un semanal, pero no ha leído una obra suya en su vida. Cita a Machado aunque no entre ni con calzador en el tema en cuestión; si de música se trata, saca siempre a relucir a Sabina para terminar con acento castizo con un "ejqueee... el Sabinaaa....". Si le preguntas, Marx es ruso, y Paco Ibáñez, espera un poco que lo pienso, ¡ah, sí, el de Mortadelo y Filemón! Tiene en mucha estima sus buenos modales, educación y saber estar, mas considera lícito recurrir al insulto y saltarse las normas en una manifestación, y si un escrache perturba a menores de edad hijos de la afectada, responde: que se jodan. Izquierdoso.
En Política, si en un momento dado un conocido suyo reconoce su condición de derechas, no se corta un pelo y le espeta: "pues no pensaba que tú eras así". Como el tema de conversación trate la Guerra del 36, aunque condenes el alzamiento militar, si se te ocurre mencionar los errores que cometió la República, entonces eres un fascista. En cuestiones religiosas, según él los curas tenían que barrer 8 horas diarias para ganarse el sueldo, el Papa recién elegido es un incompetente y en voz bajita te reconoce que él es ateo "protestante", mientras esboza una sonrisa cómplice por si no lo has cogido. Hace gala de su buen paladar acudiendo a un restaurante de novedosas recetas, se mete entre pecho y espalda una botellita de Reserva, y en la sobremesa critica a los burgueses de derechas y se sorprende de lo solicitados que están los comedores de Cáritas. Presume de su presunta condición de izquierdas y afirma contundentemente que a uno de derechas le da vergüenza reconocer sus ideas y que ha votado al PP. Si en su devenir por este injusto mundo se cruza con una pareja de la Benemérita, en vez de sentir la sensación de protección, de su boca sale un insulto; si por la carretera adelanta un vehículo militar, suelta otro. Si en tu vehículo pones una pegatina con los colores de la bandera nacional, en público te pregunta si eres un facha, para afirmar después con total seguridad que ves Intereconomía; ni se te ocurra preguntar entonces qué prensa lee: coartas su libertad de información, algo sagrado, y de nuevo eres un fascista. Izquierdoso.
En cuestiones de Sociedad, es un ecologista empedernido, defiende a ultranza las ballenas del Mar del Norte, pero no duda si de joder al vecino del 5º se trata. La caza no es un deporte, es un asesinato, al día siguiente te pregunta si te sobra un poco de jabalí, porque con patatas está cojonudo. A los animales hay que dejarlos tranquilos en el monte, si con su coche atropella un corzo entonces no puede ser, hay que matarlos a todos o tenerlos en un redil. Es un defensor a ultranza de la libertad de expresión, pero si lee este artículo considera que debería estar prohibido. Se toma un vinito denominación de origen en copa alta, y lo saborea como en una cata, sintiéndose superior a los demás, aunque no lo sea, mientras pregunta a sus correligionarios cómo pueden beber los de al lado, que son los que le votan, ese chato de 50 céntimos. Izquierdoso.
Y qué decir de Trabajo, desde su puesto de funcionario defiende a ultranza la enseñanza pública y acude a su trabajo con una camiseta verde y un llamativo eslogan, pero se coge un viernes como pilar para alargar un puente sin pensar en el desvarío que provoca y sin ser consciente de que la mejor forma de defender su empleo público es trabajar con profesionalidad. Un día de huelga general lo toma como juerga general y lo pasa jamando y bebiendo en el merendero de un amigo. Si es nombrado representante sindical, ante sus compañeros se jacta de sus duro carácter negociador, en las reuniones repta y desgasta su lengua lamiendo. En un acto público es el primero en salir a coger el micrófono, también es el primero en salir si hay que recoger. Es un defensor de la clase obrera, pero el día que llega a encargado, la propia clase obrera se echa las manos a la cabeza, pero ya es tarde. Critica la alta tasa de paro y el contrato precario, pero los fines de semana de forma ilegal mete horas en el restaurante de su hermana porque para algo está la familia. Izquierdoso.
Ojalá fueras de izquierdas, como mi abuelo, pero no: eres izquierdoso.
Ángel Martínez Ibáñez

miércoles, 15 de mayo de 2013

VINOS MEDICINALES: 9.000 AÑOS DE HISTORIA Recordando aquellas 'quinas'

Historia del Vino

VINOS MEDICINALES: 9.000 AÑOS DE HISTORIA
Recordando aquellas 'quinas'
GLORIA CASARES
EFE
Los vinos medicinales han sido muy importantes a lo largo de la historia, ya que siempre han estado ahí para dar vigor y fuerza al ser humano en sus momentos bajos, y en la España del desarrollismo llegaron a ser muy populares los de quina. En una entrevista concedida a Efe, la doctora del departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad Complutense de Madrid, María López González, ha explicado que la Coca-Cola procede de la fórmula de un vino medicinal de coca francés fabricado en 1867. Los vinos de coca, que se hacían mediante la maceración de las hojas de coca, son, junto con los de quina y los antidiabéticos, los tres tipos de vinos medicinales que ha habido desde que fueron creados en la antigua Persia, en el año 7000 antes de Cristo.

López González, que ha ofrecido esta semana una conferencia sobre la historia de los vinos medicinales en las XXXV Jornadas de Viticultura y Enología de Tierra de Barros, organizadas por el Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo (Badajoz), ha comentado que en su origen fueron conocidos con el nombre de "el remedio del rey".

Casi todos ellos tenían las mismas propiedades, eran tónicos que reforzaban a las personas, puesto que producían una estimulación en los consumidores, "eran reconstituyentes, antianémicos, daban vigor y fuerza", ha comentado.

A raíz de un estudio sobre estos vinos medicinales, elaborado por el citado departamento de la Complutense, esta doctora ha considerado que han tenido una importancia crucial a lo largo de la historia.

A partir de 1954 desaparecieron de la farmacopea española, aunque se siguieron vendiendo hasta los años 70, ha precisado a Efe. Uno de los últimos vinos medicinales que se permitió elaborar en España fue uno "muy llamativo, que contenía uranio", ya que en 1967 la Comisión Nacional de la Energía seguía suministrando uranio a sus fabricantes para su elaboración.

Sin embargo, el más conocido en España fue el vino de quina Santa Catalina y el San Clemente, que vivieron su auge en los años 50 y 60 y que aún recuerdan muchos mayores. Ambos nacieron tras el "boom" de los vinos medicinales a finales del siglo XIX en todo el mundo y que "eran muy famosos" en los Estados Unidos y Francia.

El fenómeno se importó a España, que enseguida vio "la gallina de los huevos de oro" y pronto comenzó a exportarlos, tras elaborarlos en pequeños laboratorios que se construyeron al lado de las bodegas.

Aunque su origen se sitúa en la Antigua Persia, su primer testimonio documentado data del año 3.200 antes de Cristo. Fue en Egipto, en una vasija de la momia de Horus Escorpión I en la que con análisis biomoleculares se determinó la presencia de sustancias medicinales activas.

miércoles, 17 de abril de 2013

Bodegas Ysios demanda a Calatrava

Pide al arquitecto valenciano dos millones de euros para arreglar la cubierta, que tiene goteras y problemas de humedades

16.04.13 - 19:34 -

Bodegas Ysios demanda a Calatrava
La bodega Ysios de Laguardia, en la Rioja alavesa. / Archivo
Bodegas Domecq, propietaria de la bodega Ysios de Laguardia, en la Rioja alavesa, ha demandado al arquitecto valenciano Santiago Calatrava y a todos los agentes que construyeron el edificio, para que asuman el coste de dos millones de euros del arreglo de la cubierta, que tiene goteras y problemas de humedades. Fuentes de Bodegas Domecq han confirmado este martes la presentación de esta demanda ante el juzgado de primera instancia de Vitoria. El edificio de esta bodega, inaugurado en 2001, fue diseñado por Calatrava y un equipo de arquitectos, y la obra fue ejecutada por la constructora Ferrovial.
Es una de las construcciones más vanguardistas de la zona y destaca por la ondulación de sus tejados de aluminio con la sierra de Cantabria como fondo, en medio de un paisaje de viñas. Desde su inauguración ha sufrido problemas de goteras y la cubierta ha sido reparada en varias ocasiones, aunque sin éxito, han confirmado las fuentes. El problema es que el tejado, de aluminio, es "bastante endeble y con el viento se mueve", un movimiento que genera goteras y humedad.
Hasta ahora Bodegas Domecq ha tenido "muy buena relación" con todos los agentes que intervinieron en su construcción para proceder a los arreglos pero el problema persiste y la empresa decidió encargar un estudio pericial para acometer una gran reforma de la cubierta. "No nos ha quedado más remedio que llevar el asunto por la vía judicial porque cada uno de los agentes que participaron en el diseño y construcción del edificio eludía las responsabilidades", ha aclarado una responsable de Bodegas Domecq, que ha cifrado en aproximadamente dos millones de euros el coste de la obra.
Así, la demanda se ha interpuesto contra Santiago Calatrava, las direcciones facultativa y de ejecución de la obra y la empresa Ferrovial, todos ellos "responsables", a juicio de Domecq, de que la cubierta no se encuentre en buenas condiciones. Las fuentes han insistido, no obstante, en que los problemas del tejado no afectan a la calidad de los vinos ya que en la bodega se toman todas las medidas adecuadas para controlar "en todo momento" la temperatura y la humedad óptimas para la elaboración del vino.

martes, 12 de marzo de 2013

El Thyssen-Bornemisza organiza la primera gran antológica sobre el hiperrealismo

El Thyssen-Bornemisza organiza la primera gran antológica sobre el hiperrealismo

El próximo 22 de marzo, el museo abrirá las puertas de la muestra Hiperrealismo 1967-2012, una selección de más de 60 obras de artistas como Richard Estes, John Baeder, Robert Cottingham, entre otros.
La pintura de Richard Estes, hiperrealista, ya contó hace poco con una individual en el Thyssen.

Con artistas como Richard Estes, John Baeder, Chuck Close, Robert Cottingham, Peter Maier o Clive Head, el Museo Thyssen Bornemisza propondrá por primera vez una exposición antología del hiperrealismo, desde los grandes maestros norteamericanos hasta la actualidad. Organizada por el Institut für Kulturaustausch (Instituto para el Intercambio Cultural de Alemania), Hiperrealismo 1967-2012 abrirá sus puertas en el museo madrileño el 22 de marzo con 66 obras procedentes de diversos museos y colecciones particulares.

A finales de los años 1960 surgió en Estados Unidos un grupo de artistas que pintaban con gran realismo objetos y escenas de la vida cotidiana utilizando la fotografía como base para la realización de sus obras. La consagración de este movimiento tuvo lugar en la Documenta de Kassel en 1972 y su actividad se prolonga hasta nuestros días, cuando muchos de los pioneros del grupo continúan en activo junto con nuevos artistas que utilizan la técnica fotorrealista en sus creaciones.

Paisajes urbanos, escaparates, restaurantes de comida rápida, últimos modelos de coches, relucientes motocicletas, juguetes de hojalata, botes de "ketchup", fragmentos de la vida cotidiana, escenas banales y artículos de consumo se convierten en tema artístico.Motivos intrascendentes que captan primero a través de la fotografía y que después trasladan al lienzo mediante un laborioso proceso, utilizando recursos como la proyección de diapositivas o el sistema de trama.
Estados Unidos, el lugar de origen

A comienzos de los años 60 del pasado siglo, en la Costa Oeste norteamericana, Robert Bechtle empieza a producir los primeros cuadros auténticamente fotorrealistas.Al mismo tiempo, Richard Estes comienza en Nueva York a trabajar en sus escaparates y paisajes urbanos, Chuck Close pinta sus famosos retratos y, la única mujer de este grupo de pioneros, Audrey Flack, realiza sus primeros trabajos basados en fotografías.

Esta primera generación es casi exclusivamente norteamericana. Con algunas particularidades, sus temas muestran el estilo de su entorno, imágenes de la vida cotidiana, artículos de consumo y vehículos son los temas más representativos.Ejemplos de ello son David Parrish, Tom Blackwell, Ron Kleemann, Don Eddy, Ralph Goings o Jonh Salt.

El bodegón es otro de los temas predilectos de los hiperrealistas, a los que les interesa el juego de la luz incidiendo sobre superficies pulidas. Así se puede contemplar en las obras de Charles Bell, Ben Schonzeit o Audrey Flack.Por su parte, Robert Cottingham se interesa por los anuncios comerciales y los rótulos luminosos; Richad Estes por los reflejos en escaparates, cabinas telefónicas y automóviles; John Baeder pinta el exterior de restaurantes de comida rápida, mientras que Ralph Goings prefiere las imágenes de su interior.

El mundo rural de Estados Unidos está representado con obras de Richard McLean, Jack Mendenhall o Robert Bechtle, mientras que los retratos de personas próximas y autorretratos son otro de los temas de este movimiento y Chuck Close es su mayor representante.También al suizo Franz Gertsch le atrajo el retrato, y junto al británico John Salt, son los únicos hiperrealistas de la primera generación no estadounidenses. Ambos contribuyeron a la internacionalización del movimiento.
Versiones del hiperrealismo

La segunda generación hiperrealista, en los años 1980 y 1990, muestra un mayor interés por trasladar al lienzo las fotografías con el máximo rigor en los detalles, incorporando las posibilidades de las nuevas tecnologías. El italiano Anthony Brunelli fotografía los modelos con un objetivo gran angular, uniendo después varias imágenes en el lienzo. Pinta así vistas urbanas de los diversos países en los que trabaja. Robert Gnieweck, con sus paisajes urbanos, Davis Cone, con las salas de cine, y el francés Bertrand Meniel, con las grandes ciudades estadounidenses, son representantes del momento.La escasa presencia de la figura humana aumenta la impresión de frialdad y distanciamiento en obras como las de Rod Penner y Don Jacot.

Los artistas actuales, la tercera generación de hiperrealistas, trabajan con las cámaras digitales más modernas y consiguen llevar la pintura realista a otra dimensión, creando experiencias visuales completamente nuevas. Roberto Bernardi, Raphaella Spence, Peter Maier, Ben Johnson, Robert Neffson o el británico Clive Head son algunos de sus representantes cuyas obras se podrán contemplar en la exposición que llegará a Madrid después de su exhibición en la Kunsthalle de Tubinga (Alemania).

martes, 8 de enero de 2013

Los ingenieros que Merkel jamás reclamará

Los ingenieros que Merkel jamás reclamará

El ingenio ha fenecido. Ahora son grados o másteres, nunca más ingenieros. Término arcaico. Su tradición, también. Ya son más de ¡seiscientos grados y doscientos másteres en ingeniería! No sabía que existían tantas disciplinas.
Un frenesí de títulos vacuos y esponjosos. O acaso ignorancia a granel. Compiten entre ellos en nombre rimbombante, en simplismo académico, en ausencia de base matemática y científica, en falta de esfuerzo. O, quizás, me he quedado obsoleto. Será lo más probable, pobre antigualla juntadora de vocablos renacentistas y exabruptos inconvenientes.
Antiguamente, cuando una empresa necesitaba contratar un ingeniero en España o fuera de ella, sabía muy bien lo que se iba a encontrar: Aeronáutico, Agrónomo, Montes, Minas, Industrial cual cajón de sastre en el que todo cabía,…
Los legendarios ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, de cuando Agustín de Betancourt modernizó la Rusia del zar Alejandro I, hace ya doscientos años hoy amplían el Canal de Panamá. Los más recientes ingenieros de Telecomunicación que han diseñado y construido el sistema de tráfico aéreo alemán y son líderes mundiales en simulación.
O los ingenieros navales herederos de aquellos maestros que astillaron los buques que surcaron todos los mares a la vez por vez primera. Del desconocido Blasco de Garay que hizo moverse un misterioso artefacto por el puerto de Barcelona en el año 1543, con la ayuda del diablo, ya que no utilizó remos ni velas. ¿La primera máquina de vapor?
Del legendario Jorge Juan, Isaac Peral y tantos otros constructores de buques, cuando todos los océanos eran lagunas interiores de cierta piel de toro que hoy brama y cruje por sus costuras, resquebrajada a causa de la mendacidad, la corrupción, la imbecilidad política en todos los frentes.
O de aquel marino mal recordado, Fernando Villaamil, amigo de mi bisabuelo y compañero de fatigas suyo, comandante de la mítica corbeta Nautilus y buen escritor, que parió el Destructor. Cañonero legendario que los ingleses copiaron, inaugurando una nueva clase de buque de guerra con el mismo nombre, pilar de su imperio, de su epopeya y su perfidia, que algunos catetos indocumentados denominan destroyer.
Buque precursor de la Hormiga Atómica, en realidad ocho corbetas de la clase descubierta, los últimos barcos de guerra construidos con tecnología genuinamente española. El apodo ha sido otorgado con admiración por los marinos y marines estadounidenses que patrullan con ellos por el Golfo Pérsico en la actualidad. Después de más de treinta años de singladuras, son todavía los mejores a pesar de su pequeñez, según el decir de propios y extraños, y eso que la vetustez las ha degradado a simples patrulleras.
Varias de ellas, la Cazadora, la Vencedora, nombres dignos de su aura y su valía, todavía patrullan a la caza de piratas y maleantes, desgraciadamente no los de guante blanco que nos están dejando sin blanca, que siguen cachondeándose de nosotros cada día con sus salarios delirantes, saltando de destrozo en destrozo bajo la protección de la Camorra empresarial y política.
A pesar de ser pequeñas y de la poca tripulación que necesitan, realizan su trabajo con el insomnio que produce el no embarcar relevo, tienen un armamento equiparable al de cualquier fragata actual cinco veces mayor en tamaño, cuatro en tripulación y arrobas de sofisticación. Por productividad que no sea. Sus misiles Exocet pueden partir en dos cualquier monstruo erizado en aviones o misiles que se les pongan a tiro. Su agilidad, su capacidad operativa les permite entrar en acción, a pesar de los achaques de la edad, cuando el resto de los buques de la OTAN todavía se lo están pensado o tienen que volver a puerto, capados o humillados, porque se les ha roto un acoplamiento, han perdido un tornillo o tienen que resetear el software de última generación.
La lista de las aportaciones de la ingeniería española al mundo es inmensa. Desde el autogiro de La Cierva, precursor del helicóptero, hasta el centenario Spanish Aerocar de Alejandro Torres Quevedo que todavía atraviesa las cataratas del Niágara.
O tantas otras maravillas de la ingeniería, como el primer submarino operativo de la historia, que lleva largos años a la intemperie, pudriéndose, en Cartagena. Metáfora de este país al cual le ha faltado tejido empresarial, empresarios y políticos decentes, no esforzados ingenieros.
El proceso envilecedor de Bolonia ha borrado de un plumazo tan sublime y legendaria tradición. La ANECA ha triturado la profesión. Nadie se aclara entre tanto maremágnum de grados y másteres, de unas competencias que ya cualquiera tiene por obra y gracia de un titulín, obtenido sin esfuerzo, ausente de conocimientos.
Parte importante de la culpa la tiene la imposibilidad de poder contratar buenos docentes a causa de una burocracia aberrante, la necesidad de aprobar al que no estudia para cumplir con los ratios, para no ser considerado mal profesor.
Los buenos catedráticos se están jubilando. Los repuestos están vedados por la ANECA a no ser que se tapen las narices y se conviertan en indecentes tramposos. La mayoría se niega a prostituirse, aunque cercene su carrera. Una cuestión de dignidad, de honradez e integridad.
Las empresas son hoy incapaces de discriminar entre universidades, discernir entre titulados de centenarias instituciones, otrora prestigiosas, de cuchitriles supuestamente académicos que escupen titulados. En apenas un lustro se ha igualado por abajo todas las escuelas de ingeniería españolas. La mayoría de las instituciones privadas, salvo alguna honrosa excepción como los ingenieros de ICAI, jamás tuvieron, ni tienen, ningún nivel, ya que se nutrían de rebotados hijos de papá a doblón la matrícula, a cambio de un diploma donde enmarcar su desfachatez.
Ha desaparecido una tradición de excelencia, rechinante palabreja para enorgullecer ignorantes. Aquella que lubricaba de saber este país y, no solo él, a base de buena ingeniería, anónima eficacia, humildad, autocrítica, evolución, reto, desafío y, a menudo, rabia.
Esto no es arquitectura, menos todavía economía académica. Se trabaja en equipo. No hay primas donnas: son disciplinas complejas. Lo sublime en ingeniería es efímero. Dura el tiempo que tarda el siguiente artefacto en descabalgar del podio el milagro reciente. Tampoco es verdad: la Torre Eiffel o el acueducto de Segovia siguen siendo maravillosas obras de ingeniería, a pesar de los pirulís acristalados que pululan hoy, homogeneizando en vulgaridad las grandes ciudades de este planeta, caduco, en parte, por culpa nuestra.
Por no ser capaces de explicar los riesgos del uso excesivo y descontrolado de la tecnología, de promover un sensato disfrute; los riesgos de exacerbar la mala utilización de los avances científicos, de aplicar la tecnología sin la mesura y la sensatez que la Tierra demanda; por dejar que los druidas acapararan demasiado protagonismo a costa de hazañas tecnológicas ajenas, convertidas por ellos en religión.  
A las grandes escuelas de ingeniería española les sobraba Bolonia. Hasta ahora nunca tuvieron desempleo los que salían de ellas. Las buenas empresas se los rifaban. Valían. Con eso bastaba. Los títulos no se otorgaban gratis. Por eso no eran tantos los agraciados. Se exigía sudor, a veces lágrimas. Muchos se quedaban por el camino. Por algo sería.
El ingeniero español jamás tuvo problema alguno para ser homologado en ningún lugar del orbe, empezando por los países anglosajones, incluidos los Estados Unidos, y Francia, Alemania o el Reino Unido. Al revés no pasaba. El corporativismo atenazaba. Nada era perfecto. Al menos al Estado le salía gratis. Ahora es todo lo contrario. Cualquiera vale. Todos tienen competencias. Costará vidas. Saldrá caro. Volveremos sobre ello.
En el extranjero sabían a quien contrataban. No era solo simple cuestión de prestigio. Los ingenieros españoles producían desde el primer día. Les habían dado tantos palos durante la carrera que lo único bueno inculcado era la capacidad de aprender en tiempo récord aquello que la empresa les demandaba, de buscarse la vida y la de su equipo, con eficacia, a toda velocidad, aunque no fuese en el campo de su especialidad: sus cimientos eran profundos, aunque los hubiesen obtenido a base de zurriagazos, ojeras y codos.
Era esa capacidad de asimilar, su magnífica base matemática y física y, por qué no decirlo, humanística, la que los hacía ser tan demandados. Ahora, con esa tontería de la evaluación continua impuesta por la delirante pedagogía en vigor, cosa que muchos llevamos aplicando toda la vida como hemos podido, al convertir la universidad en una extensión del parvulario, la iniciativa de los estudiantes ha sido cercenada, el esfuerzo aplastado, infantilizándolos todavía más, castrando su futuro y nuestra jubilación.
Nos hemos cargado una tradición centenaria, innovadora, la mejor que teníamos, la que Merkel reclama. Estamos a tiempo de recapacitar, de reconducir el disparate que terminará de envolver este país carcomido en ignorancia y fatuidad, en ruina económica y no solo intelectual.
¿Cuál es la solución? Volver a formar ingenieros. Arrancar de las serviles garras de la ANECA las antiguas Escuelas Técnicas Superiores, antes llamadas Escuelas Especiales, que por algo lo eran. Hacerlo antes de que el veneno de la burocracia las destruya para siempre. Reorganizarlas. Mantenerlas, a la manera de las Grandes Ecoles francesas, fuera del destructivo sistema auspiciado por Bolonia, para que vuelvan a producir admirados profesionales. Dejando que las empresas discriminen, que las universidades que lo deseen sigan produciendo parados, perdón, devaluados grados y másteres de pinipón.
Pero esto es la España eterna, profunda, mezquina, caciquil, cutre, atenazada por mediocres burócratas y políticos corruptos, por nacionalistas pobres de espíritu, ciegos de codicia y de impiedad, exentos todos ellos de sensatez, sabiduría y, tristemente, carentes de grandeza, de generosidad, de la belleza y la satisfacción que produce el trabajo digno y las cosas bien hechas. Merkel, tiembla.

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Qué es el neopijismo?


El Blog de Borja Mateo

¿Qué es el neopijismo?

Borja Mateo (10:33)

¿Qué es el neopijismo?
Desde el reinicio de la democracia en nuestro país se ha creado un nuevo concepto de hacer política, se trata del neopijismo. ¿Qué es el neopijismo? ¿Qué es la clase neopija?
El neopijismo es una visión que se basa en un muy fuerte intento de formar una nueva clase social dirigente; para ello crean ilusiones colectivas que sirven a las clases sociales proletarias de entretenimiento. El fin último de tales ilusiones es acentuar la depauperación de la clase social proletaria con el fin de que la misma nunca salga de la más baja escala social y económica.
En esta relación se fomenta la dependencia del individuo respecto del Estado porque lo que se pretende es el servilismo de los ciudadanos respecto a una nueva clase dirigente que maneja la estructura represiva del Estado. Esta clase dirigente es la clase neopija.
¿Qué es un pijo?
La Real Academia de la Lengua define pijo como “dicho de una persona: Que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada”. Es decir, lo limita a una posición de eminente naturaleza económica. Bien podríamos hablar de la diferenciación de clases sociales, que no económicas, pero limitemosnos a las diferencias de clase económica en nuestro país.
Características del neopijismo:
  • Promueve debates identitarios sin ningún tipo de uso práctico para la clase obrera. Así el de la lengua, la religión, la historia y demás. No existe un fin didáctico positivo de construir algo en común, sino que subyace siempre la voluntad de imponer visiones colectivas. Se hace creer que definir estas realidades corresponde al Estado y no a los individuos cuando es al revés;
  • Se halla en las antípodas del libre ejercicio del derecho a la autodeterminación. Al entrometerse en temas de marcado carácter individual, intenta sustituir el libre ejercicio de la voluntad de los ciudadanos en temas que sólo les atañen a ellos;
  • Es antropológicamente negativo. Su visión sobre la libertad de los ciudadanos es negativa, es decir, en temas personales el ciudadano no está cualificado para decidir por sí mismo, sino que ha de ser el grupo quien decida por él en temas de marcada naturaleza íntima; así el lingüístico, el sexual, el de la conciencia o el económico;
  • Busca el despiste constante. Al sacar temas de tipo simbólico lo que desea es despistar al ciudadano sobre qué elementos determinan la pertenencia a una clase económica u otra. Busca activamente la destrucción de la porosidad social entre los distintos grupos;
  • Confunde derechos personales e intransferibles y los convierte en colectivos. Su fin es que nadie despunte porque no cree en la excelencia, sino en el igualitarismo. Mientras tanto, los pertenecientes a la clase neopija copan los puestos de mando social;
  • Empobrece al país fuertemente. En su intento de igualar a todos los individuos destruye su especificidad con lo que todos se convierten en ciudadanos medios, en mediocres. De esta forma la sociedad no avanza;
  • Su fin es la eterna proletarización de las clases obreras. Al no potenciar sus específicas capacidades condena a esta clase a mantener su estatus económico y social de forma permanente. A esta clase le realizará pequeñas concesiones que venderá como grandes logros cuando en realidad son menudeces, limosnas con el fin de contentarla y mantenerla mansa;
  • Sólo está interesado en su propia supervivencia. Con el fin de mantener la estructura del Estado que le permite ejercer su represion sobre los ciudadanos, tomará cualquier medida que permita la subsistencia del Estado como estructura. Para ello acepta el hundimiento de la sociedad. El orden de prioridades es claro:
    1. La clase neopija;
    2. El Estado como medio de ejercer la coercion sobre los individuos;
    3. La sociedad como ente uniformador y controlador del individuo;
    4. El individuo
A pesar de ellos venderá al público un orden de prioridades muy distinto.
  • Explotación del individuo. Para mantener la estructura represiva del Estado explotará mediante impuestos a los ciudadanos. Para ello subirá tanto los impuestos que hará que la recaudación baje ante el aumento del fraude fiscal. Buena prueba de ellos son las políticas impositivas del Gobierno de Rajoy o las propuestas de Rubalcaba;
Medios concretos del neopijismo
Siempre tiende a instrumentos que limiten en lo posible el mundo simbólico personal. Sustituye el mismo por ilusiones colectivas que el individuo ha de aceptar.
  • Eliminación de la libertad de elección lingüística. Se trata de una de las favoritas. Así en Cataluña, en Galicia, en el País Vasco peninsular (no en Nafarroa) o en Baleares. Mientras tanto envía a su hijo al colegio alemán porque es consciente que más se progresa económicamente con el alemán que con idiomas regionales. El problema es la imposición del idioma de comunicación entre los individuos; la elección del medio de comunicación es algo que solo corresponde a los indivuos y no al Estado;
  • Imposición de una visión sexual concreta. Busca controlar la mayor parte de las áreas de expresion simbólica de las personas, entre ellas la sexual. A tal fin adoctrina en todos los aspectos de la vida, incluido en el sexual; así Educación de la Ciudadanía;
  • Sustituye la ciencia por la ideología. Busca destruir la influencia de otras cosmovisiones que no sean la cristiana; estas le hacen la competencia y ponen en duda su legitimidad para entrometerse en los aspectos más íntimos de las personas;
  • Falta de oportunidades y de libre competencia entre los individuos. Bajo “todos somos iguales” se esconde el ansia de eliminar a los sobresalientes y de condenar al grupo a lo mísero en todos los aspectos de la vida: cultural, artístico, intelectual y económico;
  • Limosnas varias. Presenta una serie de ayudas tales como OVPs, medicamentos gratis, educación gratuita como grandes logros a la vez que los usa como una cortina de humo. De esta forma se contienen los deseos de mejora de clase económica de las clases sociales más bajas. Sólo les concederá aquellos derechos mínimos que le sirvan para mantenerlos a raya, ninguno más. Intentará siempre contener mediante el igualitarismo a aquellos individuos que ansíen más;
  • Fiscalidad represiva y populista. Hay que mantener la maquinaria de contención de las clases sociales más bajas para lo que hay que concederles migajas. Las migajas se obtienen de los que más producen en la sociedad a quienes se estigmatiza como “ricos”, “pijos” y “explotadores” cuando el que explota es la estructura del Estado a los individuos. Toma medidas fuertemente populistas con el fin de exprimir al máximo a los que más producen, pero en su ansia de sacarles más obtiene resultados muy negativos. Así el impuesto sobre beneficios a un año que propone el PP de hasta el 56% que hará que el acceso al capital sea para las empresas mucho más caros, el impuesto del 75% contra los ricos o el de la fortuna en Francia o bien el estatuto de non-dom en el Reino Unido;  
  • Estado como ente represivo. Usará de forma sistemática el aparato del Estado para ejercer su poder sobre los individuos que forman la sociedad;
  • Polarización de la sociedad. Siempre saca elementos tales como la Guerra Civil, los visigodos y los autrigones, Pichichi y Zarra con el fin de azuzar los sentimientos de la individuos, de enfretarlos entre sí con el fin de que no unan fuerzas para enfrentarse al ente represivo que es el Estado;
  • Crea burbujas inmobiliarias. Como necesita medios para mantener el Estado no duda en crear burbujas puesto que se lleva un porcentaje mediante los impuestos generados por las mismas. Posteriormente echará la culpa de su creación y de sus consecuencias a los individuos, reprochándoles que su libertad, ejercida dentro del marco legal correspondiente, ha generado los problemas actuales.
Características del neopijo:
  • Si no hubiera sido por el Franquismo, sus antepasados habría fallecido de inanición;
  • Debe su progreso de clase económica a su capacidad personal que ha podido desarrollar gracias al marco institucional creado por el Franquismo (piénsese en las diferencias de desarrollo económico entre Corea del Norte y Corea del Sur, por ejemplo);
  • Rechaza visceralmente el Franquismo, aunque sin este no habría nunca llegado a ser nada;
  • Vende el mantra de que estuvo contra el Franquismo durante su existencia a pesar de que ello es falso en muchas ocasiones. Aunque no siempre, muchas veces su familia pertenció al aparato represivo Franquista;
  • Fuertemente clasista. Rechaza el orden de clases sociales (no económicas) previo al Franquismo porque, bajo el falso manto de la igualdad, lo que buscar es despuntar él, crear una nueva clase social. Es el “quítate tú para que me ponga yo”;
  • Odia a la Iglesia Católica, aunque no necesariamente. Ve a la misma como representante del orden social contra el que dice luchar aunque su fin último es crear una clase dirigente de sacerdotes a la que ansía pertenecer;
  • Carece de escrúpulos para conseguir sus objetivos. Acepta como moralmente plausible depauperar la sociedad para obtener lo que se ha propuesto. Venderá el igualitarismo como un logro cuando es un retroceso brutal en el libre ejercicio del derecho a la autodeterminación;
  • Complejo social en muchos casos y 'trepismo' de clase social. Tiene un profundo complejo por pertener en origen a clases sociales obreras, algo que lleva muy mal. Ser miembro de la clase proletaria es para él algo negativo que no desea para sus hijos. Su fin fundamental es dar el salto de clase media o media-baja a las clases sociales altas. Es consciente de que, a pesar de pertenecer él ya a la clase económica media a alta, esto no significa que socialmete haya podido escalar tanto. Es consciente de que ese trepar social propio es el primer escalón de su familia;
  • Rechazo para sus hijos de todo elemento proletario. Se da unido al elemento anterior. El elemento que desea para los demás con el fin de mantener sus proletarización (un colegio público de baja calidad) lo rechaza radicalmente para su prole al ser consciente de que, en caso de que sus hijos fueran a colegios como la plebe, se romperían sus esperanzas de progreso social y económico.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

ALBERTO ESCRITOR

«Un escritor crea una novela porque no está conforme con el mundo que le rodea»

01.09.12 - 01:09 -

Alberto Martínez (Cartagena, 1985) es un alumno de Ingeniería Mecánica con una gran pasión: la lectura. Empezó esa afición casi a la par que su etapa universitaria. Las historias de Julio Verne, Sir Arthur Conan Doyle, H.G. Wells o «la joya de la literatura española», 'El Quijote' de Cervantes, despertaron su curiosidad por las letras. Tras haber leído cientos de relatos tenía una deuda pendiente. «Escribí este libro porque era el que hubiera deseado leer». Algunas novelas las leía y le dejaban con ganas de más. Otras, sin embargo «empezaban bien pero hacia la mitad o incluso cerca del final parecía que el escritor perdía la ilusión». El resultado son las tres partes que forman su ópera prima 'Viajeros hacia el Edén', una novela apta para todos los lectores. «En principio lo puede leer cualquier persona. Es una novela que podría ser puente para quienes están acostumbrados a leer libros tipo Crepúsculo hacia otros clásicos».
- ¿Qué propone en ese 'Viaje hacia el Edén'?
- Es una búsqueda de los personajes, protagonistas del libro que pierden a sus seres queridos. Uno a su padre y el otro, a su hermano. Intentan hallar la razón de por qué ha ocurrido ese suceso, porque la forma como desaparecen no es algo que sea lógica ni normal. Además, como el mundo en que viven está completamente desolado tratan de hallar la explicación a como ha podido llegar la humanidad a ese punto, porque no saben nada de su pasado.
- En la segunda parte de su novela hace una representación de la decadencia de la sociedad, ¿piensa que la actual es así?
- En 'La colina onírica' trato de representar lo que sucedió en el mundo en el que viven los personajes, pero a pequeña escala. No puedo hablar del pasado abiertamente, por ello, trato de reflexionar lo sucedido pero en un pueblo. Los problemas que les suceden a los habitantes se vuelven contra ellos. Por ende, los mismos aspectos que les llevan a los habitantes del pueblo a luchar entre ellos, les lleva a la destrucción.
- ¿Anhela un mundo mejor?
- Intento cambiar lo que se observa porque un escritor no escribe sobre lo que ve cada día. Si lo hace es porque no está conforme con el mundo que le rodea. Cuando empecé a escribir este libro, traté de crear un mundo desolado y cambiarlo hacia donde quería que fuese la historia. Aunque parece claro el rumbo que toma la historia, en la tercera parte los personajes no tienen claro hacia dónde van porque lo que un día está al norte, otro está al este, y al siguiente al sur.
- ¿Hacia dónde pretendía que se dirigiera la historia?
- Cada suceso que se ha escrito tiene una explicación, que hace deliberar al lector sobre los acontecimientos que tienen lugar cada día a los personajes, pues son un reflejo de situaciones de la vida. La primera parte del libro, 'La isla de San Pedro', es un reflejo del mundo en que vivimos: la estratificación social y el hecho de que queremos hacer creer a los ciudadanos que viven en un mundo perfecto, cuando no es así.
- ¿Nada es lo que parece?
- No. La isla de San Pedro aunque parece que es un reflejo del cielo y les hace sentir a los personajes que están ahí; en realidad, es todo artificial, ni siquiera los habitantes de esa isla son creyentes. Es una sociedad en la que los relegados de la religión son los que construyeron la isla de San Pedro. Los habitantes pensaban que si no iban a tener derecho a ir al cielo, mejor construirse el suyo propio.
- ¿Cómo son los personajes que aparecen en su historia?
- Como sucede cuando se escribe una primera novela, al principio los diálogos parecen que están un poco forzados. Los personajes se vuelven más reales conforme se centra la historia más en ellos, a la vez que avanza el hilo argumental. En la tercera parte, la historia se concentra no solo en los personajes sino en sus sueños, en la vida que han tenido y en sus sentimientos. Sirve para que el lector empatice y se ponga en el pellejo de los personajes pues ya no son solo parte del libro, sino que pueden ser personas como ellos mismos. Los personajes sufren como una persona real. Eso es lo que hace que el lector los sienta como existentes y le afecte más, lo que les suceda a esos personajes del libro. Un escritor lo que busca es generar una reacción en el lector. 
 «Un escritor crea una novela porque no está conforme con el mundo que le rodea»